Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 29 de julio de 2002
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Política

Escuchó en Los Piloncillos testimonios de la matanza de 1973

Icacos, en la agenda del fiscal especial Ignacio Carrillo Prieto

En esa base naval de Acapulco habrían ejecutado a presuntos guerrilleros

GUSTAVO CASTILLO ENVIADO

Los Piloncillos, Gro., 28 de julio. Las investigaciones en el Archivo General de la Nación han avanzado ''sorprendentemente respecto de las desapariciones en Guerrero'', y aunque no hay pruebas de órdenes directas de que presuntos integrantes de los grupos armados de los años 70 hayan sido arrojados al mar desde helicópteros militares, ''existen informes donde se coligen esas ejecuciones'', aseguró Ignacio Carrillo Prieto, fiscal especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado.

En entrevista con La Jornada señaló que en las declaraciones ministeriales recabadas en su fiscalía se ha mencionado que uno de los puntos donde se pudo haber ejecutado o sepultado a presuntos guerrilleros es la base naval de Icacos, en Acapulco, pero añade: ''También eso se ha dicho de toda el área conocida como el Revolcadero o de lo que hoy es el Parque Papagayo; se habla de fosas y otros sitios'', en referencia a posibles cementerios clandestinos.

A Carrillo Prieto se le preguntó si esos serán los sitios donde el Ministerio Público Federal busque fosas clandestinas y respondió: ''šClaro, naturalmente!''

Refiere que hasta ahora no se han ''tomado muestras en esos sitios, ni se ha dado fe de algún hallazgo similar, pero en su momento habrá que realizar diligencias o acordar las medidas que aseguren los lugares, y para ello se solicitará al juez la realización de cateos''.

Respecto de su trabajo dijo que ''es la gente con su dolor a cuestas la que va impulsando la tarea del Ministerio Público, y en eso está cifrado el éxito de esta fiscalía: en la gente y su impulso''.

Resentimiento a flor de piel

Desconfianza, coraje y resentimiento a flor de piel existen en la sierra de Guerrero, porque las cosas no han cambiado en 40 años, afirmó Vicente Estrada, ex líder del Partido de los Pobres, durante la gira de trabajo del fiscal Ignacio Carrillo Prieto por esta comunidad.

Los Piloncillos es un poblado recóndito en la sierra guerrerense, ubicado a 150 kilómetros de Acapulco; para llegar a él se necesitan unas cinco horas, recorrer un camino que es casi una brecha con derrumbes sobre una superficie pedregosa, llena de voladeros y, sobre todo, en donde pocas comunidades se cruzan.

Actualmente, en Los Piloncillos sólo habitan unas 80 personas; la mayoría de hombres aducruces 1ltos emigraron hacia otras ciudades de Guerrero, al Distrito Federal o de plano a Estados Unidos, para tener algo de dinero que enviar a sus familiares.

Los niños sólo tienen como límite escolar el sexto año de primaria. El maestro acude de lunes a miércoles, o bien de lunes a viernes una semana y la siguiente falta; pero para estar presente en la única aula de Los Piloncillos se debe llegar a caballo, caminando o cuando bien le va por un aventón que desde la comunidad de El Paraíso (localizada a 18 kilómetros de sierra) algún habitante le dé.

Los alumnos que egresan de la escuela dicen que están bien, pero hay quienes opinan lo contrario. Una joven señala que acaba de terminar la primaria; su tío afirma que está mal preparada: ''Casi no sabe nada. Pregúntele las tablas''.

Hasta este sitio llegó Carrillo Prieto. En su visita se hizo acompañar de representantes de organizaciones sociales, integrantes de la comunidad y además al recorrido se sumaron, desde El Paraíso, unos diez policías locales.

En la cancha de basquetbol, donde se colocaron las bancas de la escuela, integrantes de la comunidad le contaron al fiscal cómo el 23 de marzo de 1973 decenas de militares detuvieron a los pocos hombres que en ese momento se encontraban en la población, mientras que la mayoría ya había salido a sus tierras a cultivar el café. Viudas y familiares narraron la manera en que seis hombres de entre 16 y 60 años fueron puestos de espaldas a un montículo de tierra y luego fusilados.

Los hechos ocurrieron a las ocho de la mañana; la mayoría de hombres se había ido a vigilar sus cultivos de café (producto por el cual hoy obtienen un peso por kilo si lo venden en esa zona).

Según narraron, al menos diez militares llegaron hasta Los Piloncillos buscando supuestamente a Lucio Cabañas; entraron a las casas, hurgaron buscando armas; de las que hallaron pidieron los permisos correspondientes y a los hombres que encontraron los detuvieron y los llevaron a lo que hoy es la explanada del colegio.

Margarito Valdés Sánchez, de 35 años de edad; Santos Alvarez Ocampo, de 25; Eleazar Alvarez Jacobo, 23; Toribio Peralta Rivera, 16; Crescencio Reyes Díaz, 60, y Crescencio Reyes Laguna, de 70 años, fueron formados en fila; les ordenaron que dieran la espalda al grupo de militares que se presentó en la comunidad. La población contó ayer que, bajo las órdenes de un capitán, los soldados los masacraron y después se marcharon.

Días más tarde, otros militares regresaron y les ordenaban que ''no le movieran'', dijo Veda Delgado Salgado.

Ella, al igual que otros de sus vecinos de Los Piloncillos, le aseguró al fiscal que los soldados les decían que ellos no habían sido, que era gente de Cabañas. Pero después, según señalaron, tras presentar una carta denunciando lo ocurrido -en la Presidencia de la República-, y de que se descubriera que los militares habían secuestrado a un joven, un capitán del Ejército aceptó que ''la matanza fue hecha por el gobierno''.

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