Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 29 de julio de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas
  >

Cultura
El crimen del padre Amaro intenta ''prolongar'' el desprestigio de la institución: obispo de León

La Iglesia no censura, sólo da líneas doctrinarias, afirma el Episcopado

El titular de la diócesis guanajuatense insta a la prohibición de espectáculos que atenten contra la moral y las buenas costumbres, como la película de Carrera, ''que no he visto''

ERICKA MONTAÑO Y MARTIN DIEGO REPORTERA Y CORRESPONSAL

La tarea de la Iglesia católica en materia de cine es "ayudar a que artistas, guionistas, productores y directores se encuentren con Cristo", explica a La Jornada el presidente de la Comisión Episcopal de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Ramón Godínez. En relación con la polémica generada por la cinta El crimen del padre Amaro, de Carlos Carrera, cuyo estreno se aplazó por la visita de Juan Pablo II, el arzobispo dijo que las acciones de protesta provienen de ''grupos de laicos con educación cristiana''.

En forma reciente Laura Mejía Bañuelos publicó una página en la internet en la que convoca a católicos a manifestarse en contra de la cinta de Carrera y enviar cartas al secretario de Gobernación, Santiago Creel, para que prohíba su exhibición.

En tanto, el vicepresidente de la CEM y obispo de la diócesis de León, Guanajuato, José Guadalupe Martín Rábago, consideró que la película del cineasta mexicano tiene la intención de "prolongar" el desprestigio de la Iglesia católica, mientras el vocero de la diócesis, José Luis Mesa, se manifestó por que las autoridades prohíban todo espectáculo que atente contra la moral y las buenas costumbres, como "la película, que no he visto".

Entrevistado tras el servicio religioso dominical, el vicepresidente de la CEM sugirió que detrás de la película hay ''grupos interesados por causar daño a la Iglesia". Indicó que aunque no ha visto la cinta, "lo que he visto a través de la prensa es que es una película que tiene contenidos ciertamente agresivos, impactantes, muy negativos hacia la Iglesia católica y en particular hacia los sacerdotes.

"Indudablemente preocupa que se haga una campaña negativa sobre la Iglesia católica, pero no puedo decir más mientras no conozca la película".

El prelado se preguntó por qué se filmó ''precisamente ahora; ¿qué intención hubo en ofrecer al pueblo mexicano esta clase de películas cuando hemos estado bombardeados por una serie de escándalos que, sabemos, han repercutido de manera negativa (en la Iglesia)?".

Arte bajo la lupa

El interés por el cine no es gratuito. A partir del desarrollo del cinematógrafo como industria y medio de comunicación, la Iglesia católica ha manifestado su preocupación por que esta rama cultural sirva para promover valores y códigos éticos de la doctrina.

El 1o. de enero de 1952 se creó en el Vaticano la Comisión Pontificia de Cinematografía, Radio y Televisión, encaminada ''al estudio de los problemas de cine, radio y televisión que están relacionados con la fe y la moral", y tiene por objeto "estudiar las direcciones tanto ideológicas como prácticas de la producción cinematográfica y de las emisiones radiofónicas y televisivas, (así como) dirigir la labor de los católicos y promover la actuación de las normas directivas de la Suprema Autoridad Eclesiástica".

Sin embargo, en sus estatutos subraya que la comisión, con sede en el Vaticano, "se abstiene de publicar juicios favorables o desfavorables sobre películas, o sobre emisiones radiofónicas o televisivas".

Cinco años después, el 8 de septiembre, el entonces jefe de la Iglesia católica Pío XII dio a conocer una encíclica sobre cine, radio y televisión, Miranda Prorsus, en la que habla del desarrollo de esos tres medios y señala, además de sus beneficios, sus peligros.

El documento refiere que "es contraria a la doctrina cristiana y a las mismas superiores finalidades de las técnicas de difusión la actitud de quienes tratan de reservar el uso exclusivo de ellos para fines políticos y propagandísticos, o los consideran mero negocio económico. Asimismo, no se puede aceptar la teoría de los que a pesar de los desastres morales y materiales causados en el pasado por semejante doctrina sostienen la llamada 'libertad de expresión', no en el noble sentido indicado antes, sino como libertad para difundir sin ningún control todo lo que a uno se le antoje, aunque sea inmoral y peligroso para la fe y las buenas costumbres".

A continuación define las obligaciones de los poderes públicos y de los grupos profesionales que, en resumen, es vigilar los medios de difusión, pero no sólo en lo relativo a intereses públicos, sino también a la moralidad pública.

Respecto del cinematógrafo, el documento advierte no podrá ser "un elemento positivo de elevación, educación y mejoramiento sin la escrupulosa colaboración de todos los que tienen una parte de responsabilidad en la producción y difusión de los espectáculos cinematográficos". Y luego hace recomendaciones a quienes clasifican las películas, y a críticos, empresarios, distribuidores, actores, productores y directores.

Exhorta a la sociedad civil a "no prestar ninguna clase de ayuda a la producción o programación de películas de moralidad deficiente y sí más bien a propiciar con medidas apropiadas las producciones cinematográficas sanas, especialmente las que se dirigen a la juventud. Puesto que el Estado invierte grandes sumas para fines educativos, debe empeñarse seriamente en la solución positiva de un problema educativo de tanta importancia".

Si bien en México los intentos de censura contra programas de televisión y películas provienen de grupos de católicos laicos, según refiere monseñor Godínez, en países como Francia la intervención es directa. El ejemplo más reciente ocurrió con la película Amén, del director Constantin Costa-Gavras, en la que denuncia el silencio del Vaticano durante el Holocausto, justamente en el pontificado de Pío XII.

La cinta se estrenó el 27 de febrero en París, en medio de la oposición de la Iglesia católica, tanto al contenido de la cinta como a la publicidad encabezada por el cartel diseñado por Oliverio Toscani, el polémico fotógrafo responsable durante muchos años de las campañas publicitarias de Benetton. En los carteles se confunde la cruz cristiana con la suástica.

En nuestro país La última tentación de Cristo puede verse sólo en video y en cineclubes.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año