Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 29 de julio de 2002
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Espectáculos
La Planta de Luz, heredera de la tradición, dice

Guadalupe Pineda: las peñas, raíz musical de una generación en México

ARTURO CRUZ BARCENAS

Las peñas fueron el ámbito natural para los artistas que buscaban nuevas formas de expresión (y que no eran aceptados en ningún otro negocio). Su auge se dio en los setenta-ochenta y una de ellas, El Cóndor Pasa, fue refugio de quienes huían (o buscaban algo más) de la Discotheque a Go-Go. Predominaban las ideas revolucionarias, la difusión de la poesía que se declama a la luz de una vela, pensar y saborear un trago. "La Planta de Luz es heredera de las viejas peñas", expresó Guadalupe Pineda.

El pasado sábado, Pineda derrochó voz en ese espacio de Plaza Loreto. A diario vocaliza dos horas, mínimo. Se cuida al máximo para seguir cantando temas como Jacinto Cenobio, el Adán campesino que se fugó del paraíso de montes y llanuras. "Las peñas son la raíz", agregó.

Lleno el sitio, sobre todo de gente que ha seguido su carrera de 25 años -quizá un poco más-, que se sabía todas e inclusive intuía cuál seguía. Son los asiduos, los buscadores del pasado, de su pasado, de los sonidos que los rodearon en sus años ceceacheros, preparatorianos y universitarios.

A eso instaba Pineda cuando como parte de su show leyó el poema Instante, de Jorge Luis Borges, en el que éste se conduele de sí mismo, viejo, sus órganos maltrechos, casi ciego. Se habla del placer no disfrutado a tiempo y de la felicidad, que no es permanente, sino una suma de instantes felices, de esos que hacen a los viejos dormir con una sonrisa. "La tristeza es la muerte lenta..."

Pineda avanza su programa con ese pasado: Para vivir, Gracias a la vida; va a lo bohemio con boleros de Los Panchos, de Malena Valdelamar... Quiéreme mucho, de Consuelo Velázquez... Anuncia que en octubre próximo dará a conocer su disco de arias, algunas cantadas en español. Interpreta dos piezas, para que su público se vaya acostumbrando. Una de Haendel. También para que los jóvenes sepan algo de ópera, género para muchos tan lejano a su vida.

Entra al tango, con una versión impresionante de Uno, que despierta aplausos. Va de un tipo de canto a otro, no en balde es parte de una familia de cantantes. Su mamá Josefa es hermana de Antonio Aguilar; por lo tanto, Guadalupe es prima hermana de Pepe Aguilar. "Aquí está mi hermana -Coco-, quien canta... pero en su casa", dice.

Los encores necesarios y el ramo de rosas rojas que en cada concierto le envía su esposo, el ex procurador Antonio Lozano. Son, fácil, cien rosas. Que así la enamoró, se comenta en el ambiente. Guardó para el final la más pedida de la noche: Yolanda, de cuyo disco vendió más de 2 millones de copias, cosa que no logró el cantautor Pablo Milanés. Le pedían más rolas, pero eso será el próximo sábado 3 de agosto, en el mismo lugar (Planta de Luz, Plaza Loreto, 5616-4761 y 62), a las 22 horas.

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