Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 7 de octubre de 2002
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ACUDEN ARTISTAS EN APUROS A SOCIEDAD DE PRESTAMOS

LOS ANGELES, 7 DE OCTUBRE. Desde diamantes de 65 quilates hasta los pendientes de oro de la abuela ve pasar por su casa la prestamista Jeanne Zimmelman. Todo tipo de tesoros son depositados en garantía por estrellas de Hollywood que pasan apuros económicos. Algunos famosos llegan incluso a empeñar su anillo de bodas para financiar una cirugía estética o un divorcio. Pero la señora Zimmelman tiene un límite: no acepta los premios Oscar como depósito. "Está prohibido porque los Oscares pertenecen a la academia estadunidense del cine y no pueden ser objeto de transacción comercial", explica. Zimmelman se niega obstinadamente a dar el nombre de sus clientes famosos. "Ni muerta revelaría sus nombres, y eso que podría citar algunos muy conocidos", dice con un aire misterioso. "Mi oficio se basa en la discreción", se excusa esta elegante cincuentona que desde hace 16 años dirige la Sociedad de Préstamos de Beverly Hills. Sus oficinas están instaladas en el corazón de Beverly Hills, el barrio más chic de Los Angeles, en el tercer piso de un edificio cuya planta baja alberga a un banco. La imagen no tiene nada que ver con la tradicional casa de empeños: ni cartel luminoso ni amontonamiento de objetos disímiles, sino un ambiente forrado de fieltro y vitrinas elegantes dignas de un joyero de la plaza Vendome. "Muchas mujeres vienen aquí porque necesitan dinero para pagar una cirugía estética. Para un lifting se necesitan entre 10 mil y 15 mil dólares al contado", cuenta. "Después están muy contentas cuando vienen a recuperar sus joyas con su nueva cara o sus nuevos pechos", agregó entre risas. Pero muchas otras vienen cuando atraviesan por un divorcio. "Su dinero está bloqueado, pero sus joyas no, y están obligadas a pagar su abogado", explica. "Los diamantes son los mejores amigos de una mujer", concluyó, aludiendo a una canción de Marilyn Monroe. De hecho, la pieza más preciosa que pasó por sus manos era un enorme diamante de 65 quilates por el cual prestó 600 mil dólares. El objeto más insólito que aterrizó en la casa de Zimmelman es sin duda un puente dental de oro. "Su propietario, muy amable, me dijo: 'No se preocupe, mi abuela se murió hace años'", contó entre carcajadas. TIene a la venta varias joyas que sus propietarios nunca pudieron recuperar, por no pagar a tiempo los intereses.

AFP

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