Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 4 de noviembre de 2002
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas
  >

Cultura
REPORTAJE /IGNORADOS POR EL FONCA

De 567 solicitantes, sólo 83 fueron admitidos en el SNCA

Indigna a creadores cambio de criterio para dar becas

Mario Espinosa, secretario ejecutivo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, es enfático: los estímulos otorgados este año mediante el Sistema Nacional de Creadores de Arte "no son becas para reconocer la trayectoria de nadie, son recursos económicos que se le dan a personas avaladas por su experiencia para que creen en el presente".

MONICA MATEOS-VEGA

Las protestas de diversos artistas emergieron luego de que se dieran a conocer, el 6 de octubre, los nombres de los elegidos para formar parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), que en esta ocasión permitió la participación de la primera generación del programa (1993) y prometía otorgar hasta 140 distinciones.

Al final sólo se dieron 83, con un monto de poco más de 17 mil pesos mensuales, de las cuales 37 se otorgaron a artistas que ya habían disfrutado del estímulo durante seis años.

La explicación del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) ante esta situación es que se carece de los recursos suficientes para apoyar todos los proyectos (se recibieron 567 solicitudes). La institución tiene un presupuesto asignado para 2002 de 140 millones de pesos, que se distribuyen en todos sus proyectos (16 convocatorias).

Mario Espinosa, secretario ejecutivo del fondo, argumentó: ''Las reglas ya cambiaron. Ahora la beca se otorgará sólo durante los próximos tres años. Y no se trata de repartirlas entre todos los artistas del país, sino de apoyar proyectos viables e interesantes".

Agregó que de cada 100 proyectos aspirantes en el Fonca sólo 18 son seleccionados, ''porcentaje muy cercano al de Canadá, donde 24 por ciento de los proyectos artísticos que piden apoyos estatales son aceptados''.

El Fonca necesita al menos 170 millones de pesos para llevar a cabo todas sus actividades y proyectos nuevos durante 2003, informó Espinosa.

Ninguneo a la trayectoria

El 20 de octubre la fotógrafa Paulina Lavista, miembro de la primera generación de becarios del SNCA, manifestó su inconformidad por la negativa de beca a su colega Héctor García (quien también fue becario en 1993).

''Entre los muchos excluidos en la disciplina de fotografía en la rama de artes visuales quedó el maestro Héctor García, quien pronto cumplirá 80 años y cuya obra de más de 50 años es un legado para la historia de la fotografía en México", expresó la artista.

Agregó que "el jurado pasó por alto que el estímulo, en principio, es para la obra realizada, y sobre la respetable obra de las maestras Almeida, Andrade e Iturbide está, sin lugar a dudas, el trabajo de Héctor García, además de que por su edad necesita la beca. Me parece que lo mejor sería otorgarle a Héctor García el Premio Nacional de Artes como reconocimiento a este gran artista, pues es humillante que un maestro así tenga que pedir una beca (bastante complicada por todo lo que solicitan) para ser rechazado y ninguneado. ¿Qué nos pasa?".

A su protesta se sumaron Fernando Díaz Enciso y Jorge A. Vega Oseguera en misivas enviadas a El Correo Ilustrado de La Jornada.

Hasta el año pasado la convocatoria para ingresar al SNCA explicaba que eran dos los fundamentos del programa: ''otorgar estímulos económicos que propicien al artista mejores condiciones para la creación'' y ''contribuir al reconocimiento de los artistas que han realizado contribuciones significativas a la cultura mexicana".

Actualmente, aunque la redacción de este apartado ha cambiado un poco, los objetivos siguen siendo, por igual, los dos mencionados .

''¿Cuáles son los criterios?''

El 11 de octubre de 2001 la compositora Mariana Villanueva envió a la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez, una carta para manifestarle su inconformidad acerca de la decisión de los jurados del SNCA en el área de composición musical: ''Esta es la tercera vez que solicito este ingreso, ya habiendo sido apoyada con becas como la del Fideicomiso México/USA, mejor conocida como Rockefeller, y la John Simon Guggenheim Memorial Foundation, la cual se otorga sólo a artistas que tengan una obra de probada calidad. Muy pocos son los compositores mexicanos que la han obtenido, entre ellos, Manuel Enríquez y Mario Lavista''.

Por cuarta ocasión, Mariana no obtuvo la beca del SNCA este año. Su proyecto de trabajo consistía en escribir un concierto para viola y orquesta en colaboración con el violinista mexicano Omar Hernández, quien está acabando un doctorado en Indiana, Estados Unidos. También realizaría una pieza para viola y ''piano Julián Carrillo'', un trío en colaboración con Horacio Franco (flauta de pico), Víctor Flores (contrabajo) y José Suárez (clavecín). Finalmente realizaría un ciclo de canciones sobre textos del poeta chiapaneco Efraín Bartolomé.

Los creadores del área de música, junto con los de danza, son los que menos becas reciben cada año; ahora sólo hubo seis por cada rubro.

Villanueva señala: "No somos tan poquitos. En el año 2000 la lista de beneficiarios en el ámbito de artes plásticas ascendía a 129, mientras en el de composición musical apenas se llegaba a 29. Muchos esperábamos ingresar ahora, ya que esperábamos se dieran 14 becas, como sucedió en 1993. Pero se redujo la cantidad a la mitad. No se puede argumentar que no hay compositores o que somos muy pocos. Aquí hay una que lleva cuatro años pidiendo esta beca. Tampoco se puede argumentar que los postulantes no alcanzaron el nivel requerido. Si es la calidad de la obra y la trayectoria lo que da el acceso al sistema, me pregunto: ¿no es suficiente mérito haber  sido la primera compositora mexicana en obtener la beca Guggenheim a los 35 años?; beca que ninguno de los actuales jurados ha obtenido''.

La comisión de selección de compositores estuvo integrada en 2002 por Federico Ibarra, Juan Trigos y Ana Lara. Esta última explicó que tuvieron que sortear varios problemas para tomar su decisión, pues ''hubo un recorte pavoroso de los apoyos económicos, lo cual hizo más difícil la selección; mucha gente valiosa quedó fuera, son nuestros colegas, y lamento haber estado ahí, pues cualquier decisión era la equivocada''.

Respecto de sus criterios de selección, Lara dijo: ''buscamos la calidad, pero también pensábamos que no podíamos dar las seis becas a personas que ya la habían tenido o a los jóvenes que no tienen la misma trayectoria. En ambos sentidos es un concurso injusto. Por eso decidimos que tres becas serían para los que ya la habían tenido y tres para gente nueva, sabiendo que cometíamos una injusticia, porque recibimos 32 proyectos muy buenos. No es justo estar analizando a gente con mucha trayectoria, pues muchas veces los proyectos no estaban bien respaldados, porque no mandaron la documentación que la convocatoria pedía, y se nos exigió respetar los requisitos.

''Hay gente joven que me quedé con ganas de apoyar, pero su proyecto no tenía suficiente respaldo documental para que uno pudiera luchar más por ellos. El mayor problema es que ahora piensan que no reconocemos su trabajo, pero reitero que fue una cuestión de falta de espacio. Fue muy difícil la reunión en la que tuvimos que decidir. A los tres jurados nos quedó una sensación desagradable.

''Creo que el Sistema Nacional de Creadores se ha hecho unas bolas terroríficas y ya perdió el sentido con el que fue creado. Tendría que terminar. Sería más confiable una rifa. Espero que la comunidad artística proponga otra opción y que nos escuchen".

Indignación en artes plásticas

En el área de artes visuales se otorgaron 31 estímulos; sólo nueve participantes lo habían tenido en 1993.

Al respecto, el pintor Tomás Parra, quien no fue seleccionado en esta versión y es miembro de la primera generación del SNCA, opina que el resultado del concurso de este año ''ha indignado a muchos que esperaban poder obtenerla nuevamente. Se esperaba que un buen número de artistas, después de tres años de no tenerla, podían volver a concursar valiéndose de su trayectoria, en muchos casos de más de 30 años. Una beca es una ayuda económica para contribuir a su particular forma creativa; es reconfortante, y contribuye incluso a no cobijarse con las concesiones comerciales.

''Si bien es cierto que algunos de los que la obtuvieron se la merecen, ¿cómo se puede calificar esta omisión? ¿Se le puede llamar despojo, inadvertencia, desprecio, ignorancia o falta de respeto a toda una generación? La actitud vergonzosa del jurado pone en entredicho la seriedad de una institución como es el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. La repulsa y censura del medio cultural es más que evidente''.

Parra mencionó entre los artistas visuales no reconocidos este año a Héctor García, Flor Garduño, Paulina Lavista, Arnaldo Cohen y Francisco Icaza, entre otros.

Mario Espinosa dijo que las becas del SNCA ''no son para tenerlas una sola vez en la vida y retirarse. No se pensaron así. Son para apoyar proyectos específicos. No se basan en una idea distributiva. Además, debido a la reforma de las reglas este año, el consejo directivo, conformado por 14 creadores eméritos, ya no es el que elige a los becarios, cedió su decisión a las comisiones de selección, integradas por un emérito y dos artísticos, para que así exista la pluralidad, el punto de vista de varias generaciones. Si se piensa que estas becas son un premio siempre se podrá cuestionar la decisión de los jurados, pero, reitero, no son premios".

Como sacarse la lotería

Guillermo Arriaga, miembro del comité de selección de coreografía, apuntó que todos los postulantes en su rubro merecían el estímulo, "pero no hay recursos para apoyar a todos. Los jurados cumplimos las reglas de seleccionar sólo a seis (cuatro ya habían tenido la beca). A los que quedaron fuera les diría que vuelvan a ingresar su solicitud el próximo año, que le hagan como yo, que desde 1993 estuve concursando por el Premio Nacional de Artes, y me lo dieron hasta 1999, como sacarme la lotería".

El crítico de cine Carlos Bonfil, participó en el comité de selección de medios audiovisuales, consideró que quienes no fueron admitidos pueden confiar en que la selección de ganadores "fue muy acordada, muy discutida, porque hubo un número muy limitado de becas. Tuvimos 40 postulantes y 10 estímulos (de los cuales sólo dos habían tenido la beca con anterioridad), por eso fuimos un poco más estrictos y todos lo lamentamos. Nuestro criterio fue ver en cada trabajo, sobre todo, la congruencia entre lo que se proponía el primer año y los siguientes. La elección tuvo que ver mucho con la credibilidad de cada proyecto. La mayoría de los trabajos que recibimos es muy meritorio, pero al final lo que se estimuló son trabajos muy bien fundamentados, muy concretos, trayectorias irreprochables. También hubo un criterio de representatividad para estimular géneros como el documental o la animación".

En el área de letras, el poeta Hugo Gutiérrez Vega explicó que recibieron 150 solicitudes, de las cuales tuvieron que seleccionar 21. "El criterio fundamental fue el análisis de los programas de trabajo, que fueran viables, no fantasiosos, honestos, exactos en sus fechas y metas. Después se tomó en cuenta el currículo del candidato. Los elegidos son escritores en plena actividad, maduros, con una obra conocida. La recomendación para los que no fueron aceptados es que vuelvan a presentar su solicitud el próximo año, pero que revisen su expediente. Como jurado me gustaría apoyar a nuevos escritores, a los de provincia". En esta área, 13 escritores ya habían recibido el estímulo en 1993.

En teatro, de los 10 elegidos, seis pertenecen a la primera generación del Sistema Nacional de Creadores Artísticos. David Olguín, de la comisión de selección de creadores teatrales, explicó que en la evaluación contó mucho la trayectoria de los candidatos, ''pero fuimos tres jurados y de pronto, dependiendo del perfil de cada quien, se dio énfasis a los proyectos. Hubo una tremenda discusión para elegir a los becarios, algunos indiscutiblemente la vuelven a tener. Recibimos alrededor de 60 propuestas, pero el resultado operó democráticamente. Hubo gente que yo no quería que se quedó, y candidatos que apoyé que no fueron elegidos. Pero tengo que asumir la elección de un jurado. Al SNCA le convendría contemplar proyectos solidos y evaluarlos a futuro, es decir, a la larga debería importar más la consistencia de los proyectos y sus resultados. Además, el sistema no debería cerrarse a un determinado número de años para que una comisión cuestionara y supervisara más cada proyecto".

A partir del 1o. de enero de 2003, el SNCA contará con 340 participantes.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año