Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 12 de enero de 2003
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Cultura
Un libro compila los documentos que Gadamer escribió en torno a su maestro y amigo

Heidegger en el tamiz de la hermeneusis

ERICKA MONTAÑO GARFIAS

Un niño es siempre un poco filósofo, y un filósofo un poco niño. Tal era la concepción del filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, fallecido en marzo de 2002, quien dedicó gran parte de su obra a analizar el trabajo de Martin Heidegger. Entre 1960 y 1995 Gadamer, padre de la hermenéutica filosófica, escribió al menos 26 documentos respecto del pensamiento de su maestro y amigo, que ahora aparecen reunidos en Los caminos de Heidegger, publicado por la editorial Herder.

Foto GadamerEl libro se divide en cuatro partes: Los caminos de Heidegger, Heidegger y la ética, Los comienzos de Heidegger y Heidegger en retrospectiva, en los que el autor toma distancia del maestro para analizar su obra. La idea de estos textos surgió cuando Heidegger le propuso escribir una introducción para su ensayo El origen de la obra de arte.

Gadamer (Marburgo, 1900) explica en el prólogo: "Los estudios de Heidegger que aquí presento reunidos, en parte artículos, en parte conferencias o discursos, fueron escritos a lo largo de los últimos 25 años y algunos ya se publicaron. El hecho de que todos estos trabajos sean de fechas más bien recientes no quiere decir que no haya seguido desde un principio los impulsos del pensar de Heidegger dentro de los límites de mis posibilidades y en la medida en que estaba de acuerdo con ellos.

"Hacía falta una distancia, y ésta presuponía que llegara a un punto de vista propio que me permitiera desvincular mi seguimiento de los caminos de Heidegger lo bastante de mi propia búsqueda de caminos y senderos para poder describir por separado el camino de pensar de Heidegger.''

El objetivo, manifiesta Gadamer, era "introducir en el carácter peculiar del pensamiento de Heidegger, que se sitúa lejos de todos los hábitos de pensar y hablar existentes hasta su momento (...) El hecho de que estos estudios se limiten a una sola tarea se debe a que todos tienen carácter ocasional. Son variaciones sobre un mismo tema, que se me planteó a mí en tanto testigo ocular siempre que quise dar cuenta del pensamiento de Heidegger", y advierte que por ello algunos artículos son repetitivos.

Martin Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889 en la localidad de Messkirch, al sureste de Alemania. De familia católica emprendió estudios para ser sacerdote, carrera que interrumpió para dedicarse a la filosofía. En 1909 ingresó en la Universidad de Friburgo y fue alumno del neokantiano Heinrich Rickert. En 1926 escribe su obra más importante, Sein und Seit (Ser y tiempo), y tres años después sienta plaza de profesor en la Universidad de Friburgo, en donde desde 1917 ofrecía conferencias y seminarios filosóficos.

Gadamer conoció a quien sería su maestro en 1923 en Friburgo, cuando acudió a una de sus conferencias. Con el tiempo nació una fuerte amistad que se vio suspendida durante un lustro, cuando Heidegger apoyó a los nazis y aceptó ser rector de esa universidad (1933).

Después Heidegger renunció a la rectoría y se separó del nacional socialismo. Al terminar la Segunda Guerra Mundial se le prohibió la actividad docente; fue entonces cuando escribió Carta sobre el humanismo. A partir de 1951 reanudó sus cursos y seminarios en la universidad y falleció el 26 de mayo de 1976 en su ciudad natal.

En su libro Ser y tiempo, Heidegger plantea las que deben ser las preguntas esenciales de la filosofía: ¿qué es "ser"? y ¿qué clase de ser tienen los seres humanos?, y dedicó parte de su obra al análisis de la poesía y el lenguaje.

Foto HeideggerHeidegger y Gadamer compartieron además la preocupación por la pasividad de la sociedad y veían en los medios electrónicos, especialmente la televisión, el principal peligro. Al respecto Heiddeger señaló: "Muy pronto la televisión, para ejercer su influencia soberana, recorrerá en todos los sentidos toda la maquinaria y todo el bullicio de las relaciones humanas", mientras que Gadamer, en una entrevista con la revista La Stampa, expresó: "La televisión se ha vuelto insoportable. Es una forma de parálisis del espíritu. Cuando entras a un hotel, lo primero que el camarero hace no es indicarte la ventana, sino cómo encender la TV. Esta parece ser la cultura dominante. Pero a nosotros nos queda un instrumento importantísimo para ejercer la libertad: el botón para apagar el aparato".

Para Gadamer, cuya premisa filosófica es "el otro podría tener razón", otro punto rojo es la religión: "De los Balcanes al Medio Oriente nos damos cuenta de que la religión puede estallar en crueldad. En el fanatismo incontrolado. Pero existe también otra forma de razón que emana del diálogo, que está abierta al reconocimiento de los derechos de los demás, de las diferencias. La filosofía, entendida como arte, cultura, diálogo, es la forma en la cual la racionalidad reconoce el propio límite, las propias pretensiones, y se pone en escucha del otro. Sin cultura, sin religión en el sentido amplio, no hay salvación para la humanidad", dijo a La Stampa.

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