Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 13 de abril de 2003
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Mundo
GUERRA CONTRA IRAK

Se entrega el "siete de diamantes" Amer Hammoudi al Saadi, asesor del presidente

Planea EU usar a militantes del partido de Saddam Hussein para restablecer el orden

Piden angloestadunidenses a policías reintegrarse a filas; ofensiva militar en el norte del país

REUTERS, AFP Y DPA

Bagdad, 12 de abril. El caos continuó reinando hoy en Bagdad y otras ciudades de Irak, sin que las fuerzas angloestadunidenses intervinieran, aunque pidieron a los policías que reanuden su trabajo y estudian utilizar a mi-litantes del partido Baaz de Saddam Hussein para restablecer el orden.

Mientras, los bombardeos y las balas de los invasores han cobrado la vida de más de 2 mil civiles iraquíes y causado heridas a otros 5 mil, señaló hoy CNN, y agregó que desde el comienzo de la guerra han muerto 110 estadunidenses y 10 están desaparecidos, en tanto que perecieron 31 británicos.

El objetivo de las tropas de ocupación seguía siendo consolidar su control sobre el norte del país y proseguir su ofensiva contra Tikrit, ciudad natal de Hussein, el único centro urbano que no ha sido tomado.

El asesor científico del depuesto presidente iraquí y principal interlocutor con la misión de inspectores de armas de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Amer Hammoudi al Saadi, se convirtió en el primer colaborador cercano al rendirse hoy.

Un día después de que Estados Unidos hiciera una lista de los 55 líderes iraquíes que quiere "vivos o muertos", y repartiera a sus tropas naipes con fotos de los mismos, cayó el "siete de diamantes" de esa baraja.

El funcionario, quien se entregó en Bagdad, dijo a la televisión alemana que no tenía idea de dónde se hallaba el presidente e insistió en que no había armas químicas o biológicas, como la Casa Blanca insistió para justificar la invasión.

Washington y Londres, pasando por alto a la ONU, enviaron un equipo de inspectores de armas a realizar inspecciones en Irak en las tres últimas para buscar el presunto arsenal, pero sin éxito, informó hoy el diario británico The Guardian, que cita a David Kay, el ex director de la misión de la ONU encargada de las inspecciones en 1998.

En Qatar, el general Vincent Brooks, portavoz del comando central estadunidense, informó que se han incautado 15 aviones de combate iraquíes así como un misil prohibido Al Samud, y se prevén recompensas por informaciones sobre armas de destrucción masiva o "escondites de armas".

También dijo que habrá recompensas por cualquier información que conduzca a la captura de los dirigentes del régimen iraquí.

Sobre el estado de anarquía, Brooks se limitó a decir que "creemos que en su debido momento la situación se calmará".

Las ciudades iraquíes están sometidas desde hace días a saqueos y ajustes de cuentas. En Bagdad, el único edificio público fuertemente vigilado por los estadunidenses sigue siendo el Ministerio del Petróleo.

En el empobrecido suburbio Ciudad Saddam las fuerzas invasoras dejaron que los residentes persiguieran a partidarios de Hussein, mientras en el centro de Bagdad varios comercios están invadidos por ladrones.

Civiles patrullan la capital

En algunos vecindarios de Bagdad los residentes han formado grupos de autodefensa, mientras tras un llamamiento de radios ex-tranjeras en árabe cientos de iraquíes, entre ellos siete policías comandados por un coronel, ofrecieron sus servicios a los estadunidenses en el hotel Palestina de Bagdad, donde se alojan la prensa y los militares.

A última hora de la tarde, un coche de la policía iraquí con tres funcionarios vestidos de civil a bordo empezó a patrullar el centro de Bagdad por primera vez desde que los estadunidenses ocuparon la capital.

El comando central estadunidense sólo informó que un marine fue muerto cuando un hombre con papeles de identidad sirios disparó contra un retén en la ciudad.

Sin embargo, las promesas estadunidenses de realizar patrullajes e imponer un toque de queda nocturno en algunos vecindarios no tranquilizan a los comerciantes, que mantienen cerrados sus locales.

Las fuerzas de ocupación podrían apoyarse en militantes del Baaz para mantener el orden, dijo en Londres un portavoz del primer ministro Tony Blair: "Podemos distinguir entre la elite y los niveles superiores, y la gente que estaba abajo, muchos de los cuales temen por su propia seguridad".

En Basora, segunda ciudad del país, las fuerzas británicas planean patrullajes conjuntos con la policía local.

El general retirado estadunidense Jay Garner, designado por Washington como el hombre que se hará cargo de la administración interina en Irak, dijo que el ejército estadunidense se ocupará de los saqueos una vez que los combates hayan terminado.

Los enfrentamientos continúan en el norte y esporádicamente en Bagdad, donde hubo esta tarde un tiroteo cerca del hotel Palestina, cuando al menos dos hombres atacaron a fuerzas estadunidenses, sin que se precisara si hubo muertos, mientras que en la noche pudieron oirse fuertes explosiones.

Al norte, Tikrit seguía resistiendo y recibiendo bombardeos. Al sudeste de Bagdad, los marines tomaron Kut, abriendo así un nuevo pasillo para el abastecimiento desde el sur a la capital, dijo la BBC británica.

En el frente norte se percibía un principio de normalización en Kirkuk, tras un día de caos generalizado. El sábado se creó un comité civil que representa a las principales comunidades de la ciudad, aunque residentes locales árabes y turcomanos denunciaron abusos por parte de las milicias kurdas.

"Si los estadunidenses nos están liberando, que sean ellos los que restauren el or-den, porque esto ha sido tan malo como cualquier día bajo Saddam", dijo el turco Jassen Mohammed.

La situación era más confusa en Mosul, donde los ajustes de cuentas entre árabes y kurdos dejaron entre 15 y 20 muertos y al menos 200 heridos desde el viernes y los estadunidenses eran mal recibidos, según una periodista de Afp que llegó a esa ciudad mayoritariamente árabe y leal a Hussein.

Soldados de avanzada de la cuarta división de infantería de Estados Unidos, con 30 mil miembros, llegaron hoy a Irak procedente de Kuwait, mientras las fuerzas terrestres se reubican para un asalto a Tikrit.

En cambio, el portaviones Abraham Lincoln partió del golfo Pérsico en el contexto de un retiro progresivo de los buques estadunidenses, dijo el vicealmirante Tim Keating, quien explicó que "los objetivos aé-reos están reducidos" y se concentran en tareas de apoyo a las fuerzas especiales.

Cinco portaviones y sus buques de apoyo participaron en el ataque a Irak, tres desde aguas del Pérsico y dos desde el Mediterráneo oriental, que lanzaron más de 800 misiles crucero Tomahawks y realizaron más de 7 mil salidas de aviones, precisó Keating.

Por último, marines estadunidenses en-contraron en Bagdad 310 chalecos repletos de explosivos para ataques suicidas, en tanto que un soldado invasor que custodiaba un hospital murió al recibir disparos de un desconocido.

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