Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 28 de enero de 2007 Num: 621


Portada
Presentación
Bazar de asombros
HUGO GUTIÉRREZ VEGA
Hacer mella, cicatrizar, construir
JOSÉ-MIGUEL ULLÁN
Sentir un dictado
OCTAVIO AVENDAÑO TRUJILLO
entrevista con ENRIQUETA OCHOA
Dos poemas
ENRIQUETA OCHOA
Economía y cultura. Botella al mar
ANDRÉS ORDÓÑEZ
Esperemos lo mejor, Ryszard
RICARDO BADA

Columnas:
Señales en el camino
MARCO ANTONIO CAMPOS

Las Rayas de la Cebra
VERÓNICA MURGUíA

Bemolsostenido
ALONSO ARREOLA

Cinexcusas
LUIS TOVAR

Corporal
MANUEL STEPHENS

Cabezalcubo
JORGE MOCH

El Mono de Alambre
NOÉ MORALES MUÑOZ

Mentiras Transparentes
FELIPE GARRIDO

Leer
Reseña de Gabriela Valenzuela Navarrete sobre Más allá de latitudes y poesía


Directorio
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jsemanal@jornada.com.mx

 

Dos poemas

Enriqueta Ochoa

Rabat

Rabat se alza
cubierta de copos de azahar,
el aire canta entre el filo de las almenas
y la luz sorprendida por la blancura de los muros,
nos pestañea,
mira a la ciudad hecha un ascua
en el núcleo del día.
Por la gran avenida
mecen su musical cintura las palmeras.
A menudo las playas se resienten
por el golpe verde del mar
que siempre recomienza;
que protesta con el fervor de la espuma
para avanzar tierra adentro.
Aquí no acontecen dramas que amenacen
con poner gotas de sangre
en el perfume de las flores.
El alcohol tiene una vida recta...
A veces se desliza como de soslayo,
una que otra botella
que hace sus deberes de prestar ligereza,
pero sin trascendencia.

El Corán

Color lila era el manojo de lirios
que dormitaban sobre la mesa,
y en el mantel (podría jurarse)
que se había vertido
el rubor de las amapolas.
Cerré los ojos,
sentía el soplo de oro de la tarde,
su docilidad de miel.
Al cancel del jardín
se detuvo un viejo hermoso
que cegaba por la albura de su chilaba
y de la barba,
como si sobre de ellas hubiera nevado
toda una noche entera.
De sus labios emergió el Corán,
las palabras -frutos maduros-
se quedaron meciéndose en el aire,
suscitando un sabor de rosas maceradas.
Suspenso estaba como el que desde lo alto,
reposando contempla el valle prometido.
En su torno se agruparon las creaturas.
Cuando la tarde cerró,
se alejó perdiéndose entre un hálito
de espumas y silencio.