Política
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Mitin en la Corte por desaparecidos
Mariana Norandi
 
Periódico La Jornada
Domingo 2 de agosto de 2009, p. 16

Integrantes de la organización HIJOS y el Comité Eureka, se manifestaron ayer frente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para exigir la aparición con vida de los desaparecidos políticos de los últimos 40 años. Según explicaron, en nuestro país, en lo que va del sexenio se han registrado cinco casos de desaparecidos, y 547 desde 1969.

Juan Carlos Mendoza, miembro de HIJOS, comentó que la desaparición forzada es un delito continuado y de lesa humanidad, no prescribe y, por lo tanto, esta organización considera que Felipe Calderón es el presidente con más desapariciones de la historia mexicana. Según precisó, mientras continúe la impunidad y no se presenten a los desaparecidos con vida, cada Ejecutivo continuará sumando desapariciones a su mandato en tanto no se decida aplicar la justicia y detener la práctica de la desaparición forzada.

Al mediodía, y como cada primer sábado del mes, una decena de militantes de estas organizaciones comenzaron a colocar sobre las vallas de protección que resguardan el inmueble del máximo tribunal de justicia del país carteles con las fotos de personas desaparecidas durante dicho periodo. Asimismo fueron colgando, frente a algunos elementos de seguridad policial que vigilan el reciento, retratos de mexicanos de quienes se desconoce su paradero.

Estamos aquí haciendo visibles esas caras, esos rostros que el Estado intenta que nosotros olvidemos. Estamos aquí para recordar, para hacer memoria, y para seguir exigiendo justicia. No vamos a parar hasta que cada uno de ellos esté libre en las calles, comentó una activista de HIJOS, en un breve mitin.

Posteriormente, se leyó una lista de 77 personas que han desaparecido algún agosto de esos últimos 40 años. Entre ellos, Rosendo Radilla Pacheco, desparecido el 25 de agosto de 1974, a la edad de 60 años, en el municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero. Este caso, según Pablo Álvarez, de HIJOS, es ejemplar, porque es el primero que ha llegado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.