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Jaime López, invitado del Caifán Mayor para Dos tipos descuidados, en el Auditorio Nacional

Óscar Chávez es el rocanrolero mexicano que más me ha aportado

Debió cantar en Avándaro, pero me quedé esperando, afirma el autor de Sácalo

Sorprendente, que me llame blusero y cantante de gospel; nunca me he proclamado así

Arturo Cruz Bárcenas
 
Periódico La Jornada
Domingo 23 de agosto de 2009, p. 6

Cuando se me ubica como rocanrolero, que es muy cuestionable, pienso que el rocanrolero mexicano que más me ha aportado es Óscar Chávez, expresó el músico Jaime López, en entrevista sobre el concierto que junto con el Caifán Mayor y autor de Por ti ofrecerá el 29 de agosto en el Auditorio Nacional.

Ambos han ensayado en el foro de Reforma y la mayoría de las veces en la Sociedad de Autores de Música, en la calle de Mayorazgo. El autor de Mequetrefe precisó: “La que no cantaremos ni Óscar ni yo es Sácalo”.

La tocada Dos tipos descuidados, como parodia alude a la película Dos tipos de cuidado, protagonizada en 1953 por Jorge Negrete y Pedro Infante.

López es más que un invitado especial de Chávez, quien desde hace 12 años se ha presentado cada año en el Auditorio Nacional. Aunque ambos artistas han tratado de guardarse la información sobre el formato del concierto, ésta poco a poco ha sido develada, lo cual genera mayor expectativa aún.

“Han salido muy buenas ideas desde que Óscar me invitó, hace cinco meses. Parecía muy lejano, pero ahora que estamos en la cuenta de retrosexo, nos hemos percatado de que apenas estábamos a tiempo. Acudí al primer encuentro un poco con el prejuicio de que a lo mejor me iba a pedir unas canciones para un disco próximo, o algo así, pero la sorpresa fue que me invitó a su tocada.

Otra sorpresa es que me dijo que siempre le ha gustado mi parte gospel, blusera... lo cual, digo, viniendo de Óscar, es una sorpresa, porque es un conocedor. Yo nunca me he proclamado como blusero, ni mucho menos como cantante de gospel.

Intercambio de estampitas

“Para esta tocada –agrega Jaime López–, nos hemos visto por lo menos una vez a la semana: de la mesa a la guitarra y al intercambio de estampitas. Hemos canjeado fonogramas, y de él me ha llamado la atención toda esta parte fronteriza, en el sentido amplio de la palabra, no en el concepto local”, precisó el compositor y cantante nacido en Matamoros, Tamaulipas, el 21 de enero de 1954.

“A veces se tiene la idea de que la frontera es ese punto que divide, pero para mí siempre ha significado un sitio donde confluyen ideas, culturas, políticas y economías. Con independencia de donde haya nacido Óscar (DF, 1935), lo que me gusta es su manera fronteriza de abordar lo que canta.

“Le dije que me interesaba sacar a orear el repertorio que siempre se me queda y que he hecho en el estudio. A veces es muy difícil conseguir acordeonistas. Me dijo que tenía al tipo adecuado. Acababa de morir Julio (Morales) y su hijo, Julio Aguilar, resultó un músico excelente. Para el auditorio más bien le estoy dando preferencia a mi repertorio nordaka. A la fecha se ha ido conformando un circo como de cinco pistas: lo que he ido avanzando con Óscar, para hacer duetos; lo que él tiene pensado tocar con Los Morales, y con Norteados Band estoy incluyendo cuatro rolas mías.

“Participarán algunos invitados especiales, como Jorge García en la guitarra y Víctor Flores en el contrabajo; este será otro set. Así, se empieza a dar una especie de intercambio fronterizo. Serán dos partes de una hora cada una, más o menos, y si hay sobrevivientes a lo mejor hacemos una tercera, al calor de las complacencias.”

Precisó que con Chávez ya ha trabajado antes, “pero de una manera un tanto cuanto informal. En 1986, cuando el movimiento del CEU estaba en su apogeo, hubo una magna tocada en la explanada de arquitectura. A Óscar lo habían invitado por su lado y a mí por otro.

Foto
Jaime López, durante una presentación en el Multiforo Alicia, en febrero de 2005Foto Archivo / Guillermo Sologuren

“Entonces ya estaba muy enfermo Mario Ardila, guitarrista que regularmente lo acompañaba, y a quien yo había conocido tiempo atrás. Mario no llegaba y Óscar me preguntó si podía tocar con él. Le dije; ‘¡va!’ Después, Paul Leduc hizo unos dibujos animados en computadora a los que llamó Los animales. Se trataba, en nuestro caso, de trabajar canciones mexicanas de finales del siglo XIX y principios del XX.

“Había que darles una revolcada. Leduc invitó a Cecilia Toussaint, a Óscar y a mí, e hicimos un dueto. Una vez, cuando presenté mi disco Lírica, tuve la agradable sorpresa de que en la cola estaba Óscar esperando su turno. Fue el último. Otros encuentros han sido de pisa y corre, un tanto zaguaneros, pero siempre ha habido muy buen ánimo.”

El autor de Chilanga banda también dijo que su punto de partida son las coincidencias, aunque “me atrae lo diferente y nunca me gusta lo que se me asemeja; me aburre un poco. Admiro a Chávez mucho antes de que yo saltara realmente a la cancha. Cuando estuve en Avándaro como espectador, esperaba verlo en el escenario.

“Me decía: ‘si esto es como Woodstock –donde no solamente hubo rock, sino también cantantes de folk como Joan Baez–, Óscar Chávez debería estar’, pero me quedé esperando. La admiración ya se la tenía desde que yo andaba en la prepa. Me gusta la manera diferente de abordar las canciones. La mejor forma de preservar la tradición es contradecirla y algo que me gusta de él es que no es del tipo de folclorista ortodoxo.”

Admiración plena

Agrega: “Me ha motivado que, más allá de los sectores fundamentalistas en este asunto, es que la gente con que más me identifico es la que ha abierto espacios; otros vienen y los cierran, pero a Óscar lo admiro en toda la extensión de su trabajo, como actor, cantante y compositor. Si hablamos de coincidencias, no están exactamente en la semejanza, sino en la diferencia de edades, de épocas...

Cuando se me ubica como roccanrolero, que es muy cuestionable, pienso que el rocanrolero mexicano que más me ha aportado es Óscar Chávez.

–¿Qué vas a cantar de él?

–¡Sorpresa! Puedo ofrece eso que ahora llaman trailers, que en mis tiempos se llamaban cortos. Lo que más me sorprende es que Óscar ha estado más metido en mis canciones, realizando voces, por cierto, es un maestro haciéndolas. No sólo en la primera voz, sino también en las armonías. Es muy intuitivo. A la hora de las complacencias el primero que queda satisfecho es él. Sácalo no la vamos a cantar... seguramente.

Así, Jaime López sólo dio cortos. El programa lo repetirán, más o menos, en Guanajuato, en la Alhóndiga de Granaditas el 21 de octubre, dentro del Festival Internacional Cervantino.

Este año, Jaime López lanzará al mercado su nueva producción, Mujer y ego; actualmente colabora con Javier Gurruchaga en la composición de algunos temas para un disco, y también se presentará en el Teatro de la Paz, el último miércoles de septiembre y el primer miércoles de octubre.

Finalmente, aconsejó el autor de A la orilla de la carretera: No hay que culpar a la crisis o a la influenza de no hacer nada.