Sociedad y Justicia
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Propone actualizar la atención a padecimientos de los adolescentes

Los trastornos de la conducta alimentaria, enfermedades graves: José Ángel Córdova
 
Periódico La Jornada
Jueves 3 de septiembre de 2009, p. 37

Las políticas públicas dirigidas a la salud de los adolescentes han estado en el limbo, a pesar de que cada vez reportan padecimientos más complejos, reconoció el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, y ubicó los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia y bulimia) entre algunos de los problemas que afectan a ese sector de la población.

Al inaugurar el Encuentro Internacional Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad, el funcionario comentó que entre 0.1 y 1 por ciento de los escolares y adolescentes mujeres presentan anorexia, mientras que padecen bulimia de 1 a 3 por ciento del mismo grupo de edad.

Respecto a los resultados de las acciones terapéuticas, dijo que la mitad de los pacientes de ambas enfermedades se recuperan, 30 por ciento mejoran, pero 20 por ciento no logran la recuperación y se mantienen como crónicos.

Entre los daños a la salud causados por estas enfermedades, señaló las alteraciones en las funciones cerebrales y el metabolismo, en las funciones cognitivas de juicio, o de inestabilidad emocional. Todas ellas llevan a los jóvenes a tener una restricción de su vida social y en muchos de ellos se reporta una baja importante en su calidad de vida.

Córdova también se refirió a las complicaciones que presentan las personas con trastornos de la conducta alimentaria, las cuales van desde la pérdida de cabello, la detención del crecimiento, osteoporosis, problemas dentales, sangrado del tubo digestivo por el estrés en que se encuentran, hasta complicaciones que en ocasiones pueden terminar en el suicidio.

Ante los especialistas, el titular de la Ssa señaló que los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades graves que tienen una base biológica y emocional, son incapacitantes y también se pueden contar entre las enfermedades mentales más serias. Además, la mayoría de los casos se reportan entre adolescentes y, en particular, mujeres.

Llamó la atención sobre este hecho porque, aunque los adolescentes no se reconocen como grupo discriminado, sí tenemos que reconocer que en los últimos tiempos las políticas públicas, en relación al bienestar de los adolescentes, quedan un poquito en el limbo. Admitió que la preocupación del gobierno siempre es por los niños, las mujeres, por los adultos mayores, pero estamos viendo cada día más patologías complejas entre los adolescentes, las cuales requieren analizar a fondo y plantear propuestas para atenderlas.

Luego se refirió a las metas del gobierno de la República en el ámbito de la salud, y en particular, la de lograr la cobertura universal de servicios. El avance es de más de 82 por ciento de la población que está afiliada a algún servicio público de salud.

Con la finalidad de abordar el problema de la anorexia y la bulimia, se ha iniciado la capacitación de profesionales de la salud mediante diplomados a distancia que abordan la atención de enfermedades crónicas. De los trastornos de la conducta alimentaria se hablaba y no se aterrizaba. Tampoco se contaba con un sitio apropiado para dar la atención clínica a los pacientes.

Para fines de año se contará con 60 unidades médicas enfocadas en el tratamiento de los trastornos alimentarios, las cuales son coordinadas por los institutos nacionales de Ciencias Médicas y Nutrición y de Psiquiatría.