Economía
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Hasta 50 mil bebés morirán este año adicionalmente sólo en África, dice en un estudio

La crisis global afecta con más dureza a los países pobres, reconoce el Banco Mundial

La institución considera que son 40 las naciones que han resultado con los mayores daños

 
Periódico La Jornada
Lunes 7 de septiembre de 2009, p. 27

Pekín, 9 de septiembre. La crisis económica global tiene consecuencias fatales para los más pobres entre los países en vías de desarrollo. Entre 30 mil y 50 mil bebés morirán este año adicionalmente sólo en África, calculó el Banco Mundial (BM) en un estudio. La crisis económica mundial más grave desde la Gran Depresión hace 80 años afecta con más dureza a los países en vías de desarrollo, sin que tengan ninguna responsabilidad en ella.

El jefe del Banco Mundial, Robert Zoellick, sabe de esos devastadores efectos, pero también ve la posibilidad de un nuevo comienzo en los países en desarrollo y con ello una posible solución a los problemas a escala mundial: Son los más propensos a resultar dañados, pero también una potencial fuente de crecimiento.

Dado que la crisis desplazó los mecanismos de crecimiento en el mundo, ahora es el turno de los países en vías de desarrollo. China es un buen ejemplo, porque ayuda al crecimiento global, expresó Zoellick en una visita reciente a Pekín. Con su programa coyuntural, China pudo mantener su crecimiento en casi 8 por ciento y estabiliza así la afectada economía mundial.

Ya no nos podemos basar en los consumidores estadunidenses para mantener el crecimiento, sino que necesitamos otros, añadió Zoellick y mencionó, además de China, a India, Indonesia, Egipto y México. Otros países en vías de desarrollo pueden crear además otras formas de crecimiento.

Si la situación en las naciones ricas es difícil por el desempleo y los recortes en los créditos, en muchos países en desarrollo se trata directamente de supervivencia. Y no sólo entre los más pobres en África. La crisis económica afectó a los países en desarrollo cuando éstos trataban de manejar la crisis de los alimentos y los altos precios del petróleo.

El Banco Mundial considera que son 40 los países especialmente afectados. El comercio se desplomó, sobre todo en los países exportadores de materias primas. El turismo cayó. Los trabajadores que encontraron trabajo en otros países transfieren menos dinero a sus familias.

Si el crecimiento de los países en vías de desarrollo en 2007 aún estaba en 7.7 por ciento, se prevé que este año caerá a 1.2 por ciento. Sin China e India, las economías nacionales más pobres podrían incluso reducirse en 1.6 por ciento. Además, otros 50 millones de personas en el mundo podrían verse sumidas en la pobreza.

Para que la crisis se convierta en oportunidad, los países en vías de desarrollo no sólo deben ser salvados de la emergencia, sino ser situados de forma tal que puedan generar crecimiento para el bien de la economía mundial, opinó Zoellick. Veo un gran potencial ahí.

La cumbre financiera mundial de las 20 naciones industriales líderes, a fines de septiembre en Pittsburgh, debe sentar las bases para ello. Apremió a las naciones industrializadas urgentemente a paliar en Pittsburgh, más allá de la estabilización de los mercados financieros, las necesidades en los países más amenazados, agregó Zoellick. Eso responde al interés de los estados desarrollados.

Con medios financieros adicionales, los países pobres pueden impulsar su comercio, expandir la red social e invertir en la infraestructura y la industria manufacturera. Así, pueden sentar las bases de una futura productividad.

Para que los países en vías de desarrollo puedan ser salvados y, como contrapartida, salvar al mundo, las naciones industrializadas más ricas deberán meter la mano más a fondo en los bolsillos ya de por sí vacíos, lo que parece sumamente improbable.

El jefe del BM, sin embargo, no se deja confundir. Estamos todos en el mismo barco. La cooperación internacional es urgente para salir del embrollo. Las naciones donantes no sólo deben mantener las ayudas que prometieron, sino aumentarlas, concluyó Zoellick, quien no ve más opción.