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Señala Porfirio Muñoz Ledo ideología conservadora que no quiere transformación progresista

Eluden los grandes partidos la reforma del Estado por temor a los poderes fácticos

El país necesita una nueva arquitectura constitucional, no sólo parches, dice el diputado del PT

 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de octubre de 2009, p. 7

Los partidos políticos mayoritarios no están interesados en impulsar la reforma del Estado porque temen enfrentar a los poderes fácticos, que finalmente están montados sobre el poder político, afirmó Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados.

Refirió que tras la reforma del Estado se concentra una corriente ideológica conservadora que se niega a dar paso a una transformación progresista.

Diputado por el Partido del Trabajo, Muñoz Ledo, describió a este diario la situación en que se encuentra el proceso de reforma del Estado en México. Hay una cuestión de procedimiento que no se ha resuelto. La trampa explícita es que cada quien habla de la reforma del Estado pensando en dos, tres, máximo cuatro reformas, que son nuevos parches que responden a visiones ideológicas o a cálculos políticos. Hemos obviado lo esencial, que es un paquete interrelacionado de reformas políticas, que yo llamo nueva constitución porque estoy cierto de que el número de artículos reformados va a ser enorme. La reforma política es integral, es una arquitectura constitucional.

–¿Cómo sortear esa trampa?

–En las circunstancias actuales, un paquete importante de reformas constitucionales difícilmente lo pueden procesar las cámaras. El Congreso ha servido para hacer parches. Lo que yo estoy pidiendo es que actuemos en dos etapas: primero, que tomemos todo el material que ya existe, eso nos lleva dos o tres meses; segundo, averiguar cuáles son las propuestas que razonablemente tienen consenso.

“Debe definirse un procedimiento, y ese procedimiento ya lo propuse: una comisión de dictamen. No quieren una comisión de dictamen porque dicen que abarca todas las demás. Entonces, si no quieren un organismo que pueda juntarlo todo, ¿cómo le van a hacer? Al discutir el método se van a conocer las intenciones de los partidos. Lo que sé que se ha estado haciendo es un cambalache, una toma y daca: ‘yo te doy esto que le interesa al PAN y tú me das esto a mí’; ese es el riesgo.”

–¿No se vislumbra la mínima voluntad de avanzar en un tema tan delicado?

–Yo creo que hay voluntad de avanzar en reformas que convienen a un bando o a otro, pero en la reforma del Estado a profundidad no la hay, lo he probado a lo largo de los pasados 15 años. Porque el ciclo neoliberal se instaló sobre el debilitamiento del Estado y la reconstrucción del mismo equivale al fin del ciclo neoliberal. Las dos cosas están conectadas absolutamente. Quieren fortalecer el Estado, y lo primero es la ley de medios.

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En entrevista con La Jornada, Porfirio Muñoz Ledo comentó que el ciclo neoliberal se instaló sobre el debilitamiento del Estado y la reconstrucción del mismo equivale al fin de ese cicloFoto José Antonio López

Si el Congreso de la Unión no puede afrontar al imperio mediático se disuelve el Estado-nación. No nos damos cuenta de que en esto va en juego el Estado mismo, es decir, las reformas de mayor fondo tienen que ver con equilibrar los poderes en México, entre los de la sociedad y los de las elites. La reforma del Estado es el instrumento para enderezar el rumbo del país y en eso no están interesados los partidos mayoritarios. 

–Mucho menos las televisoras y medios de comunicación afines al poder –se le comentó.

–Claro. ¿Cuál de los partidos mayoritarios quiere enfrentar a Televisa, a Tv Azteca, a las grandes empresas, al sindicato de maestros o a las oligarquías de la CTM?

–¿Los poderes fácticos que menciona están montados sobre el poder político?

-Sí, ésa es la característica del ciclo neoliberal: se usa el remanente del Estado para implantar el ciclo neoliberal, y el ciclo neoliberal lleva al decaimiento del Estado. Los países que debilitaron menos al Estado son los que se vencieron menos ante los poderes fácticos y los organismos internacionales. No nos engañemos: detrás de la reforma del Estado hay una cuestión ideológica de gran calado. El bloque conservador no quiere darle paso a una reforma del Estado que apunte en un sentido progresista; es parte de la lucha política y no van a enfrentar a los poderes fácticos.

–¿Este proceso conservador es alentado por los partidos?

–Se le da demasiada importancia a los partidos, pero se han convertido en instrumento de otros intereses. Yo no creo que la cabeza de la derecha esté en esta cámara. Y no hablo solamente de (Carlos) Salinas de Gortari; hablo de los grandes oligopolios y monopolios mexicanos; de los centros financieros internacionales; de la Iglesia católica. Los verdaderos poderes de derecha no están aquí; usan a los partidos.

–Entonces, es difícil que se dé el paso hacia concretar la reforma del Estado.

-Una reforma del Estado progresista no la van a querer. Una reforma del Estado de toma y daca y de intereses menores no la vamos a aceptar. El término medio sería un conjunto de reformas cuya utilidad sea evidente y en el cual puedan coincidir los partidos.

–¿La salida sería una nueva constitución?

–Claro. Pero una nueva constitución significa una reforma integral. Yo le llamo nueva constitucionalidad, para que no se asusten.