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Cártel del Golfo y zetas se disputan la plaza con armas de alto poder

Autoridades, en alerta por riesgo de ataques en el municipio fronterizo
 
Periódico La Jornada
Viernes 26 de febrero de 2010, p. 7

La guerra entre los cárteles del Golfo y de Los Zetas obligó al cierre de la agencia consular de Estados Unidos en Reynosa, Tamaulipas, y puso en alerta a los organismos de inteligencia militares y civiles del gobierno mexicano, los cuales se han enterado de amenazas de ataques contra instalaciones civiles.

Funcionarios participantes en el gabinete de seguridad nacional revelaron que tienen indicios de un posible enfrentamiento con armas de muy grueso calibre entre dichos cárteles, luego de que hace poco menos de un mes comenzaran los ataques entre ambos grupos criminales, que hasta 2007 trabajaban en una sola organización, dirigida por Osiel Cárdenas Guillén.

Luego de la división, Eduardo Costilla Sánchez, El Coss, quedó al frente del cártel del Golfo junto con Ezequiel Cárdenas Guillén, mientras Los Zetas son dirigidos por Heriberto Lazcano Lazcano y Miguel Treviño Morales.

Según las fuentes consultadas, hasta diciembre de 2009 los dos grupos habían pactado trabajar en las mismas rutas y defender su territorio como si fueran una sola organización, pero cada quien con sus líderes.

Los primeros en formar alianzas con otras organizaciones fueron Los Zetas, quienes se asociaron con el cártel Beltrán Leyva, logrando enfrentar al cártel de Sinaloa en este estado, así como en Sonora, Durango, Zacatecas, Guerrero, Morelos y el Distrito Federal.

Los funcionarios consultados indicaron que con base en información de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) detectaron que la vinculación entre zetas y el cártel del Golfo se rompió el 18 de enero de este año.

El motivo de la ruptura fue que sicarios al servicio de Eduardo Costilla asesinaron en Reynosa a Víctor Peña Mendoza, El Concord 3, operador financiero de Los Zetas y compadre de Treviño Morales.

En menos de un mes, para defender sus posiciones en cuanto a rutas de trasiego de drogas hacia Estados Unidos y zonas de venta en entidades como Oaxaca, Guerrero, Tamaulipas, Nuevo León, Chiapas, Veracruz y Tabasco, la organización delictiva del Golfo se asoció con el cártel de Sinaloa y La Familia.

Las fuentes consultadas señalaron que los organismos de inteligencia de México y Estados Unidos se encuentran en alerta ante la posibilidad de que los cárteles del Golfo y de Los Zetas aumenten su nivel de confrontación, ya que además de ser dos de los grupos con mayor capacidad de fuego, se ha llegado a considerar que existen amenazas reales de agresiones contra instalaciones civiles dedicadas a la procuración de justicia y seguridad pública en la zona fronteriza, así como de instancias estadunidenses.

En días recientes han ocurrido enfrentamientos en Reynosa y Matamoros entre grupos de ambos cárteles. Los bandos han recogido a sus muertos y aumentado las amenazas contra informadores de la zona para que no se difunda lo que allí sucede, señalaron los funcionarios consultados.

Los Zetas tienen zonas de influencia en al menos 12 entidades: Oaxaca, Guerrero, estado de México, Distrito Federal, Michoacán, Durango, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Yucatán.

Como organización, sumaron a sus filas a integrantes de lo que hasta hace cuatro años se conocía como el cártel de los hermanos Valencia o del Milenio, y que tenía su centro de operaciones en Michoacán, así como a los miembros del clan Díaz Parada en Oaxaca.

Los Zetas mantienen su sociedad con el cártel Beltrán Leyva y las rutas de operación del cártel de Sinaloa en Coahuila, Durango, Chihuahua, Distrito Federal, Guanajuato, Zacatecas, Aguascalientes y Querétaro.

Según versiones gubernamentales, el clan Beltrán Leyva busca mantener en sociedad con Los Zetas su presencia de estructuras operativas y financieras en Sinaloa, Jalisco, Nayarit, Chihuahua, Zacatecas, Nuevo León, Coahuila, Quintana Roo, Chiapas, Guerrero y Puebla, y han cooptado algunas áreas que antes eran únicamente manejadas por colaboradores del capo Joaquín El Chapo Guzmán.