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Se dice preocupado por los niveles de recriminación y ofensas

Los ciudadanos, insatisfechos con los políticos: Calderón

Insta a los actores involucrados a no denigrar más esa actividad

Enviada
Periódico La Jornada
Viernes 12 de marzo de 2010, p. 5

Concordia, Sin., 11 de marzo. Después de los ataques de que fue objeto en la Cámara de Diputados, tras semanas de dimes y diretes entre PRI y PAN, el presidente Felipe Calderón se declaró preocupado por los niveles de recriminación, descalificación y ofensa alcanzados, e hizo un llamado a los políticos a no denigrar esta actividad.

Un día después del zafarrancho en San Lázaro, donde el priísta Rubén Moreira llamó espurio al mandatario, Calderón dijo que está convencido de que la política no debe ser reyerta y confrontación permanente, que denigra a quien la realiza y ofende a los ciudadanos a quienes se representa.

En su intento por poner fin al debate entre su partido, el PAN, y el tricolor, planteó: La descalificación irracional a nada conduce. La denostación, la ofensa, simple y sencillamente empobrece la vida pública de México y aleja, con toda razón, a los ciudadanos de la vida pública, porque va agrandando el descrédito de la política.

La primera ocasión que Calderón se refirió a los enfrentamientos entre PRI y PAN por el pacto antialianzas para beneficiar al gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, lo hizo en el municipio llamado Concordia, donde supervisó la construcción del puente Baluarte, emplazado en la sierra de Sinaloa.

En la gira de trabajo, Juan Molinar Horcasitas, secretario de Comunicaciones y Transportes, reapareció al lado del Presidente después que la Suprema Corte de Justicia de la Nación señaló en un informe preliminar que, junto con otros funcionarios, tiene responsabilidad en el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, donde murieron 49 niños. También asistió la jefa de la oficina de la Presidencia, Patricia Flores.

Calderón puso como ejemplo esta obra, que, dijo, es la más grande del continente, para plantear la necesidad de construir otros puentes en la vida política, porque todos perdemos con la degradación de la política, del debate en la vida pública: los gobernantes, los representantes políticos; pero, sobre todo, los ciudadanos, que merecen tener representantes con altitud de miras.

Después, en el municipio Pueblo Nuevo, Durango, pidió reconocer que los ciudadanos están insatisfechos de nosotros, los políticos. Cada vez que se convierte el debate en descalificación, en denigración, incluso en ofensas e insultos, los ciudadanos tienen razones más poderosas para desconfiar y sentirse decepcionados de los políticos, refirió.

El Presidente fue secundado por el gobernador de Durango, el priísta Ismael Hernández Deras, quien se pronunció por poner punto final a la descalificación.

En Concordia, donde estuvo acompañado por el gobernador de Sinaloa, el priísta Jesús Aguilar Padilla, Calderón había dicho que las discrepancias deben desahogarse en un clima de respeto, tolerancia y civilidad.

Abogó por hacer un solo México, no uno del norte contra el sur, o uno del campo contra uno de la ciudad; no uno que tenga una religión y otro que no la tenga; no uno que sea de un partido y otro de uno diferente.

Tras poner en marcha el programa de combate a incendios forestales en Pueblo Nuevo, Hernández Deras expresó su preocupación por la escalada de enfrentamientos verbales entre actores políticos, que en nada ayuda al país.

Señaló que los tiempos de la política no deben atropellar los de la nación, y anunció que su gobierno seguirá trabajando de manera coordinada y constructiva, al margen de signos políticos, con el de Calderón hasta el último día de su mandato.

Calderón anunció que se integró un nuevo batallón del Ejército Mexicano y su gobierno entregó armas de alto poder para reforzar la seguridad.

Reconoció que hay un problema de seguridad en la entidad y aludió al asesinato de Manuel Estrada Escalante, quien fue alcalde de El Mezquital. Prometió: no los dejaremos solos y no descansaremos hasta que Durango sea estado seguro y en paz.