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American curios

Ser influyente en Estados Unidos

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Un cliente revisa una pistola calibre nueve milímetrosFoto Reuters
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ueva York, 4 de julio. En Estados Unidos el uso y manejo de la influencia se expresa mediante varios canales: armas, leyes, operaciones sicológicas, cabildeo y pirotecnia.

Entre las curiosidades estadunidenses esta semana:

Para tener un mapa sobre cómo evitar enfrentamientos, berrinches, borracheras y otras actividades potencialmente peligrosas es útil saber dónde están las regiones en que la gente está más armada en este país. Aquí, para comprar una se tiene que solicitar a las autoridades federales una verificación del historial criminal del cliente. El sitio The Daily Beast elaboró una lista de los estados donde más se pide esa revisión, conocida como NICS, y la comparó con la población total de cada entidad. En Kentucky se registraron 34 mil 28 por cada 100 mil habitantes, en segundo lugar quedó Utah con 30 mil 315 por la misma cifra. En los siguientes lugares quedaron Montana, Wyoming, Alaska, West Virginia, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Arkansas, Alabama, Tenesi, Oklahoma, Idaho, Colorado, Misuri, Nueva Hampshire, Misisipi, Illinois, Connecticut, Nuevo Mexico, Luisiana y Minnesota.

Hablando de armamento, nuevas leyes están por entrar en vigor en diversos estados, las cuales reflejan los diferentes aspectos del debate político nacional. Por ejemplo, en Nuevo Mexico y Virginia los propietarios de armas con permisos ahora podrán llevarlas de manera oculta a restaurantes donde se sirva alcohol. En Indiana, trabajadores podrán guardarlas en sus automóviles, estacionados en sus lugares de labor (siempre y cuando estén cerrados con llave), reportó la agencia Ap. Para los preocupados por la salud, Kansas y Wisconsin se suman a Nueva York y otros lugares al prohibir fumar en bares, restaurantes y lugares de trabajo. Aparentemente las balas no se consideran amenaza para la salud.

Hablando de leyes, el New York Times descubrió que altos funcionarios de la Casa Blanca e influyentes cabilderos se reúnen de manera rutinaria en cafés cercanos a la Casa Blanca, particularmente uno de la cadena Caribou Coffee, que está casi frente al complejo presidencial. Ahí negocian varias cosas, como las leyes de la reforma financiera y otros asuntos de Estado, pero por no efectuar esas reuniones en oficinas federales (como la Casa Blanca) pueden evitar reportarlas, tal como marca la ley en relación con todo trabajo oficial. También se informó que varios funcionarios de la Casa Blanca usan correos electrónicos privados para comunicarse con sus contactos de la siempre próspera industria del cabildeo. Así, esos mensajes no forman parte del archivo oficial de actividades (sus correos electrónicos gubernamentales sí). Con ello repiten las prácticas que el presidente Barack Obama y otros habían criticado: comunicaciones y reuniones privadas con representantes de intereses especiales que realizaba el gobierno de George W. Bush al elaborar proyectos de ley y otros asuntos gubernamentales. Según el Times, estos funcionarios se han reunido cientos de veces con cabilderos privados en los últimos 18 meses, y entre capuchinos y lattes negocian en privado varias iniciativas, como las de energía, salud, cambio climático y otros asuntos públicos. Ante ello, afirma el diario, aparentemente se viola la promesa de Obama de ser el gobierno más transparente en la historia.

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Nuevas disposiciones sobre armas están por entrar en vigor en diversos estados, luego de que la Suprema Corte ratificó la semana pasada el derecho de los estadunidenses a portarlas. En la imagen el vendedor Ed Etheridge en una tienda de Illinois, ChicagoFoto Reuters

Y hablando de influir a otros, se reportó que el ejército estadunidense ha cambiado el nombre de su unidad de propaganda en terrenos enemigos: de Operaciones sicológicas a Operaciones de apoyo de información militar, para intentar quitarle su imagen misteriosa u ominosa. El Comando de Operaciones Especiales confirmó que se adoptó el cambio para reflejar de manera más precisa la tarea de la unidad, que es producir panfletos, emisiones de radio y mensajes por altavoces para intentar influir en soldados enemigos y civiles en terrenos en conflicto.

La unidad, hasta ahora, se llama Cuarto Grupo de Operaciones Sicológicas y tiene su sede en el fuerte Bragg. Su misión es utilizar programas y mensajes diseñados para influir en el comportamiento de públicos en territorios enemigos. Por ejemplo, en la primera fase de la invasión a Irak, en 2003, se encargó del bombardeo de panfletos en los que se instaba a los iraquíes a rendirse.

Pero algunas operaciones sicológicas sufren por la crisis económica, como los festejos patrióticos de este fin de semana por el Día de la Independencia (4 de julio). Habrá menos espectáculos pirotécnicos oficiales, como marca la tradición, por los recortes a los presupuestos de ciudades de todo el país, muchos de ellos por vez primera en a memoria, reportó la agencia Ap. Dallas canceló su show, hasta que un patrocinador privado rescató el acto. Sin embargo, la industria pirotécnica está en auge. El año pasado tuvo ventas por 945 millones de dólares. La agencia gubernamental encargada de la seguridad del consumidor pide, como todos los años, manejar esos productos con cuidado: el año pasado se reportaron dos muertes y casi 9 mil consultas en salas de emergencia por accidentes con cohetes.