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Contra el Establishment

El encargado de negocios John Creamer, en el banquillo por las filtraciones en la red

Convocará Bolivia a diplomático de EU que diseminó sospecha de falso complot

Aseguró que un intento de asesinar a Evo Morales era un montaje para culpar a líderes opositores

La Paz dice que la versión se basó en una chismografía que pone en duda un hecho importante

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El mandatario boliviano, durante el mensaje a la nación con motivo de la llegada del nuevo añoFoto Reuters
Xinhua y Afp
 
Periódico La Jornada
Domingo 2 de enero de 2011, p. 17

La Paz, 1º de enero. El gobierno boliviano anunció ese sábado que convocará al encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Bolivia, John Creamer, para que explique la supuesta sospecha de un falso complot para asesinar al presidente Evo Morales y culpar a opositores, como difundió un cable de Wikileaks.

El ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, convocará al encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en La Paz (John Creamer), para pedir explicaciones sobre el punto, informó en conferencia de prensa el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti.

La información difundida por Wikileaks y publicada por la prensa local citó a un testigo que aseguró a la embajada estadunidense en La Paz que los servicios de inteligencia bolivianos prepararon un falso complot para matar a Morales y culpar a la oposición.

Llorenti aclaró que la persona de la embajada estadunidense que recibió esa información admitió que no pudo confirmar los rumores sobre ese aparente falso complot en Bolivia. Para Llorenti, la versión –difundida por Wikileaks– se basó en una chismografía que pretende poner en duda un hecho importante de defensa de la soberanía de la integridad territorial.

La policía boliviana desarticuló el 16 de abril de 2009 un supuesto grupo terrorista durante una operación policial realizada en el hotel Las Américas, de Santa Cruz. Las autoridades detuvieron entonces a 39 involucrados, entre los que se encontraban el ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz y empresario Branko Marinkovic, el ganadero Guido Nayar y Pablo Humberto Costas, hermano del gobernador cruceño Rubén Costas, todos de derecha.

Un caso de terrorismo

La acusación formal fue presentada el viernes 17 de diciembre por el fiscal Marcelo Soza, quien encontró elementos claros y contundentes de su participación en el caso de terrorismo tras la larga investigación. Bolivia enfrentó y derrotó a una célula, a un grupo no solamente terrorista, sino separatista, que tenía la intención de conformar un grupo irregular con el propósito de dividir el territorio de la patria, enfatizó el ministro boliviano, quien despejó así cualquier duda sobre el caso.

El cable difundido a través de Wikileaks señala que el gobierno estadunidense tenía muchas dudas de que en 2009 se haya abortado un complot para asesinar al presidente boliviano y sospecha que el gobierno hizo un montaje para deshacerse de opositores en la rica región de Santa Cruz. El ministro Llorenti, rechazó la versión de Estados Unidos, que calificó de chismografía, y señaló que esa célula de mercenarios abatida en abril pasado, no solamente era terrorista, sino separatista.

Los cables diplomáticos, de mediados de mayo 2009, se refieren a un operativo policial el 16 de abril de 2009 en un hotel de la ciudad de Santa Cruz (900 kilómetros el este de La Paz) que terminó con la muerte de tres ciudadanos europeos y la detención de dos más, que el gobierno boliviano presentó como mercenarios que querían asesinar a Morales.

Ese grupo estaba dirigido por el boliviano-húngaro Eduardo Rozsa, uno de los abatidos.

Según lo comunicado por la embajada al Departamento de Estado, el operativo dejó enormes dudas y en cambio sirvió para que el gobierno boliviano pudiera perseguir a líderes cívicos y políticos derechistas de Santa Cruz, acérrimos enemigos de Morales.

En reuniones en La Paz, un contacto cercano a líderes de Santa Cruz informó a un funcionario estadunidense que el vicepresidente (Álvaro) García Linera y el ministro (Juan Ramón) Quintana planearon la secuencia de eventos en los últimos meses, incluyendo el reclutamiento del grupo de Rozsa, señala el cable de la sede de Estados Unidos.

Según el informe, el plan quería tumbar a Branko (Marinkovic (líder cívico), Rubén Costas (gobernador de Santa Cruz) y otros, todos ellos opositores a Morales.

Las indagaciones de la fiscalía boliviana –respaldadas por el gobierno y puestas en duda por la oposición política–, intentan descubrir los nexos políticos y militares de Rózsa Flores.

Junto a Rozsa Flores murieron sus compañeros Michael Dwyer (ciudadano irlandés) y Arpad Magyarosi (rumano-húngaro), además de que fueron capturados Elod Toasó (húngaro) y Mario Francisco Tadic (boliviano-croata), actualmente detenidos en una cárcel de la ciudad de La Paz.

A raíz de estas acusaciones muchos líderes de derecha huyeron del país, entre ellos el empresario Marinkovic.