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Lamentable sobrerreacción de policías estatales, reconoce funcionario

Detonaciones provocan estampida en desfile religioso en Zacatecas; al menos 20 heridos
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Participantes en la Procesión del Silencio celebrada el Viernes Santo en Zacatecas, que se vio interrumpida por unas detonaciones parecidas a las de petardos, que provocaron pánico y una estampida humanaFoto Alfredo Valadez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 24 de abril de 2011, p. 24

Zacatecas, Zac., 23 de abril. Centenares de personas, presas de pánico, generaron una estampida humana la noche del viernes sobre la avenida Fernando Villalpando, en el Centro Histórico de esta capital, en el momento en que cruzaba por el lugar la Procesión del Silencio.

Debido al tumulto, al menos 20 personas cayeron al piso y fueron golpeadas, resultando con hematomas y raspones. El caso más grave fue el de una mujer quien sufrió una lesión en la espalda, informaron fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública.

Cuatro niños se extraviaron de sus padres durante casi media hora y una embarazada fue atendida por paramédicos, al sufrir una crisis nerviosa por la estampida humana.

El incidente ocurrió alrededor de las 21:40 horas del viernes, cuando según asistentes al desfile religioso, de entre los callejones ubicados en los alrededores de lo que fue la Casa de la Moneda (hoy el Museo Zacatecano), se escucharon cinco o seis detonaciones, que de acuerdo con ciudadanos entrevistados “eran como de petardos o de ‘palomitas’”, de pirotecnia.

Casi de inmediato cinco integrantes de la Policía Estatal Preventiva salieron de entre los centenares de personas que veían la procesión y corrieron con sus armas largas en sentido contrario al desfile, entre la gente.

Eso generó el caos. Nadie sabía qué pasaba, todos nos asustamos y la gente comenzó a gritar. Dicen que hubo disparos y se desató la corrida, narraron los entrevistados.

Aunque la mayoría de personas no escuchó las detonaciones, la reacción de los policías causó pánico; sin control, centenares de personas comenzaron a correr para todos lados, tumbaron una de las imágenes de la procesión, y eso asustó más a la gente.

Autoridades civiles buscaron retomar el control de la actividad, que se suspendió varios minutos. El desfile se reanudó, y el procurador del estado, Arturo Nahle García, encabezó la procesión, a bordo de una patrulla de Seguridad Pública. Custodiado por decenas de policías de todas las corporaciones estatales –con y sin uniforme, con armas largas, cortas y sin ellas–, el contingente siguió su curso desde la avenida Juárez, dobló por Hidalgo y concluyó en la catedral basílica de Zacatecas.

Al finalizar todo, un funcionario estatal que pidió anonimato afirmó que en efecto, la estampida humana ocurrió por la lamentable sobrerreacción de los policías estatales.