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La operación de los mossos d’escuadra deja dos detenidos y 121 heridos, dos de ellos graves

Reprime la policía a indignados del campamento en la plaza de Barcelona

Limpiar el lugar y dejarlo apto para celebrar hoy el triunfo del Barcelona, los pretextos de la autoridad

Tras la acción, los jóvenes retomaron posiciones; en estado de alerta los otros asentamientos de España

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Policías catalanes usan fuerza desmedida para desalojar a los manifestantes de la plaza de Barcelona, quienes tras ser removidos retornaron horas después al mismo lugarFoto Reuters
Armando G. Tejeda
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 28 de mayo de 2011, p. 19

Madrid, 27 de mayo. Agentes de la policía autonómica catalana –los mossos d’escuadra– desalojaron con violencia el campamento que desde el pasado 17 de mayo levantaron en la plaza de Cataluña, en Barcelona, los ciudadanos indignados que surgieron tras la irrupción en toda España del movimiento del 15 de mayo (15M).

El saldo fue de 121 heridos –dos de ellos graves– y dos detenidos, lo que provocó que decenas de miles de personas protestaran horas más tarde con cacerolas y concentraciones. Horas después los manifestantes recuperaron la plaza y volvieron a acampar.

Por la mañana, alrededor de las 8, hora local, un nutrido comando de agentes antidisturbios catalanes rodeó a las 300 personas que permanecían acampadas en la céntrica plaza barcelonesa. Les exigieron que desalojaran el lugar en 15 minutos, pues tenían que garantizar que se llevara a cabo un “operativo de limpieza” por motivos de salubridad, y un registro para confirmar que en el lugar de la protesta no hubiera objetos inflamantes ni armas blancas.

Los ciudadanos, la mayoría de ellos jóvenes, pero también muchos mayores de edad, se negaron a entregar el lugar después de celebrar una rápida asamblea.

Decidieron permanecer sentados, de forma pacífica y en silencio, incluso algunos de ellos con flores en las manos. Si acaso gritaban algunas de las consignas que han surgido en torno a la llamada “revolución española (spanish revolution)”, como el pueblo unido jamás será vencido o le llaman democracia y no lo es, además de advertirles a los agentes de la policía que hoy nos echáis, mañana volveremos.

Transcurridos los 15 minutos de plazo, y una vez cursada la autorización del consejero de Interior del gobierno catalán, Felipe Puig, del partido político Convergencia i Unió, los policías antidisturbios, apoyados por los agentes de la guardia urbana, comenzaron dispersar a los acampados.

Los indignados fueron golpeados con macanas y atacados con decenas de balas de goma durante más de una hora, hasta que dejaron la zona libre para que las personas del servicio de limpieza de la ciudad tiraran a la basura gran parte del campamento.

Los ciudadanos indignados lloraban mientras veían como la policía y los trabajadores de limpieza destrozaban y tiraban la que había sido su casa durante los últimos 10 días de manifestaciones de protesta y esperanza.

Los manifestantes no podían ni siquiera acercarse, pues alrededor del campamento los agentes se habían desplegado y no permitían el paso, ni siquiera a los periodistas, que también fueron golpeados por los agentes del orden.

De los 121 heridos –sólo uno de ellos es policía–, se informó que cinco tuvieron que ser trasladados a hospitales locales; dos de ellos se encuentran graves.

Entre los heridos había ciudadanos de varios países del mundo, incluido el ciudadano mexicano Angel L., quien terminó con la cabeza ensangrentada luego de recibir varios golpes de la policía.

Algunas de las imágenes y las grabaciones captadas por los propios manifestantes pone en evidencia la brutalidad con la que actuó la policía catalana, hasta el punto de que se ven agentes golpeando sin piedad a jóvenes y adultos, incluso a mujeres. En una de las grabaciones un policía agrede con su macana a un discapacitado en silla de ruedas.

El máximo responsable de la actuación policial, Felipe Puig, defendió ante la prensa el operativo policial, al sostener que tuvieron que actuar porque las líneas de contención se vieron superadas e incluso increpó a los manifestantes que esperaba de ellos una reacción más pacífica.

El gobierno catalán también justificó el desalojo ante un hipotético triunfo del club Barcelona, que este sábado juega la final de la Liga de Campeones.

Cabe señalar que la policía catalana también desalojó con violencia los campamentos de las ciudades de Lleida y Badalona.

Tras la retirada del cordón policial, la plaza de Cataluña fue ocupada y más de 10 mil personas que se concentraron para denunciar la actuación policial.

Desde la Puerta del Sol, convertido en el epicentro del movimiento 15M, se vivió el desalojo de Barcelona con preocupación e indignación, pues temen que esa operación sea una especie de experimento policial para actuar así en el resto de los campamentos.

La plataforma Democracia Real Ya, que originó la movilización ciudadana junto con la asociación Juventud sin Futuro, señaló en un comunicado que con esta actuación se ha violentado la libertad de expresión, manifestación y asamblea, que son derechos fundamentales de las personas, además de que hicieron un llamado al resto de las plazas para que se sumen a esta condena.

Por su parte, el gobierno de Madrid, de la conservadora Esperanza Aguirre, volvió a exigir al gobierno central, del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que desaloje cuanto antes a los acampados en la Puerta del Sol.

Este domingo se decidirá en asamblea el futuro del campamento de Madrid, símbolo en esta revuelta popular contra el modelo económico y político neoliberal.