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Ver día anteriorViernes 10 de junio de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Penultimátum

Bozzo: renacer en México

N

o pienso caer en ese tipo de cosas como las que ha caído el hipócrita de Vargas Llosa, que de peruano no tiene nada. ¡Que se vaya a vivir a Perú un año, o un mes, y luego que hable! Con estas palabras, Laura Bozzo, conductora preferida del canal de las estrellas, reaccionó al apoyo del Nobel de literatura a Ollanta Umala, quien derrotó en las urnas a la hija de Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por violar durante su gobierno los derechos humanos y malversar fondos públicos. La identificada por los teleadictos por su grito de guerra (que pase el desgraciado) había expresado su preocupación porque en Perú (donde pasó de oscura concejal sin recursos a millonaria y polémica figura de la televisión) las elecciones pueden llevar al país a un desastre absoluto, y no por quién gane, sino porque se respete la decisión. Laura estaba segura de que triunfaría la hija de Fujimori.

Apoyo lógico, pues la conductora nunca ha negado su simpatía por el régimen fujimorista, al grado de aseverar que la condena que le impusieron al ex presidente fue injusta porque no hubo pruebas correctas y la duda beneficia a la persona. Eso fue un circo. También, dice, fue injusto el proceso que la tuvo a ella tres años en cómoda prisión domiciliaria acusada de recibir dinero de su amigo Vladimiro Montesinos (preso por espionaje, corrupción y delincuencia organizada), el temible jefe de los servicios de inteligencia del gobierno, a cambio de apoyar en su programa la relección de Fujimori. Laura fue sentenciada por asociación ilícita para delinquir y defraudación.

A la hora de sumarse a la campaña electoral de la hija de su admirado Alberto, Laura olvidó que meses atrás había roto su vínculo con la tierra donde hizo fortuna alabando al régimen y explotando en la televisión la miseria y la ignorancia. Y es que en diciembre pasado anunció que su nuevo programa en Televisa se llamaría Laura de México en homenaje al país que la recibió con los brazos abiertos y al que considera la nación más grande del mundo. Dijo: Lo que soy se lo debo a México. Cuando llegué, se curaron mis heridas y me permitió demostrar que mis programas es de ayuda, volví a nacer aquí, en donde quiero vivir y morir. El Perú murió para mí cuando se fue mi madre, no quiero que mis cenizas sean esparcidas en el Perú, mucho menos mi cadáver.

Tiene razón: la llamada abogada de los pobres renació en México gracias al espacio que conduce y que busca combatir lo que el gobierno no logra: la pobreza, la injusticia, la desigualdad. Perú dejó de ser para ella el mejor país del mundo aunque Fujimori padre siga siendo el más extraordinario presidente por haber logrado, entre otras cosas, acabar con el terrorismo.

No se sorprenda entonces si Laura se convierte en una panegirista más del actual sexenio.