Sociedad y Justicia
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Usuarios del Hospital Darío Fernández refieren sus quejas por deficiencias en el servicio

Maltrato a pacientes, normal en el ISSSTE
Ángeles Cruz Martínez
 
Periódico La Jornada
Domingo 12 de junio de 2011, p. 38

Puede quejarse con quien quiera, no me importa. Así contestó el doctor Enrique Olaya López, neumólogo en el Hospital Darío Fernández del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), al derechohabiente Miguel López Ortigoza, quien durante meses esperó su cita con el especialista y sólo hasta que otro médico intervino logró un diagnóstico y una receta, que le surtieron a medias porque el medicamento es caro, según le dijo el encargado de la farmacia.

Este es apenas un ejemplo del desorden operativo y administrativo que persiste en el hospital, a pesar de que supuestamente existe un grupo de trabajo con funcionarios del nivel central del instituto, para resolver las irregularidades denunciadas por los enfermos y sus familiares.

Algunos trabajadores se mostraron escépticos respecto a que se puedan dar cambios en la operación del nosocomio, sobre todo luego de la salida del director médico del ISSSTE, Gabriel Manuel Lee, quien apenas en enero había llegado a la institución.

De entrada, acusó López Ortigoza, en el hospital Darío Fernández lo normal es el maltrato de la mayoría de los empleados, desde el vigilante hasta los médicos como el neumólogo, el cual, aparentemente, es el único especialista del área en la zona sur del Distrito Federal del ISSSTE. Al menos eso fue lo que dijo la directora del hospital, Cecilia Robert Terrones, recordó el inconforme.

Sólo esa información obtuvo de la funcionaria el día que la encontró en un pasillo, porque en las diferentes ocasiones que la buscó en su oficina para pedirle ayuda siempre tenía reuniones y no lo atendió.

Ese día, 13 de mayo, López Ortigoza la expuso su problema y el deterioro que ya tenía en su salud por la tos que lo afecta desde hace casi un año. Robert Terrones lo escuchó y le planteó que no podría conseguirle una cita para el día siguiente. Sobre los malos tratos del médico, dijo que los enfermos se ponen de delicados y quieren que los traten con cariñitos.

Aún más: cuando López Ortigoza le reclamó que ella misma incumpliera con el código de ética que está pegado en las paredes del hospital, la funcionaria contestó yo no hice ese código. Luego le aconsejó que solicitara una nueva cita y sólo si el médico no lo atendía en esa oportunidad ya veremos qué hacemos.

De nada le valió al paciente explicarle que sólo en abril se cancelaron cuatro de sus citas porque el médico no se presentó al consultorio y que ese día –era viernes– tuvo que buscarlo para pedirle que le cambiara la receta pues no había podido surtirla. El medicamento Montelukast estaba agotado incluso en las farmacias Superissste.

Y es que existe otro inconveniente: Olaya López cambia las recetas médicas únicamente los martes de 17 a 18 horas.

El paciente solicitó su cita, la cual el asignaron para el 21 de junio. Por intervención de otro médico, el neumólogo lo recibió el pasado martes 7, pero con gritos y hasta el final de la consulta. Cansado de tanta indolencia, el derechohabiente encaró al médico de tal forma que Olaya solicitó el auxilio del personal de vigilancia.

Al final lo atendió y luego de revisar los estudios que el enfermo se realizó en el hospital y en laboratorios privados, Olaya hizo un diagnóstico, según el cual uno de sus pulmones está filtrando aire. Le expidió una nueva receta y le dijo que regresara en tres semanas, pero López Ortigoza duda de que solamente requiera eso para mejorar su salud, así que buscará otra opinión en los servicios privados.

Otro problema enfrentó en la farmacia, donde le dieron la mitad de lo prescrito por el médico, con el argumento de que regresaría a una nueva cita en tres semanas y que la clave en cuestión, Montelukast, es muy cara y no le podían dar dos cajas.

Así le ha ido al derechohabiente, pero asegura que la misma o peor suerte corren otros pacientes en manos de Olaya e incluso en otros servicios del hospital. Por las graves deficiencias en la prestación de la atención médica, sólo en 2010 la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió tres recomendaciones a dicho nosocomio.

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