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El domingo es la última función de Acreedores, de Strindberg, en el Foro Quinto Piso

A escena, la complejidad de las relaciones humanas ante el cobro de deudas

Venganza, celos y crueldad agobian a los tres protagonistas, dice el director Roberto Espinosa

Arturo Jiménez
 
Periódico La Jornada
Jueves 23 de junio de 2011, p. 6

Siempre habrá quien piense que le debemos lo que somos o tenemos. Podría no haber ningún problema con ese acreedor, pero, ¿qué sucede cuando las relaciones humanas se imbrican a partir de que ese demandante pretende cobrarse las deudas?

El asunto se complica aún más cuando las presuntas deudas pueden ser, además, una metáfora de las culpas, las promesas incumplidas, los sueños frustrados o los fantasmas aterradores de la infancia.

En torno a esa idea fundamental gira la obra Acreedores, escrita en 1888 por el dramaturgo sueco August Strindberg (1849-1912), considerado un maestro del teatro realista y un precursor del teatro de la crueldad y del teatro del absurdo, es decir, de las diversas olas renovadoras de la escena que vendrían en el siglo XX.

Intensa historia

Es una historia intensa en la que aparecen la venganza, los celos, la crueldad, las inseguridades, la fragilidad, la posesión, las culpas, los rencores, la violencia, la locura y el afán de destrucción, y también la pasión y el amor, aunque quizá sea un amor obsesivo.

A partir de ahí, una joven compañía mexicana de teatro independiente, Aztikeria, armó el montaje de Acreedores, del cual ofrecerá la última de cuatro funciones en el Foro Quinto Piso (San Jerónimo 74, centro histórico, casi atrás del Claustro de Sor Juana), el domingo 26 a las 18 horas.

Se trata de un montaje basado sobre todo en el texto de Strindberg, la dirección de Roberto Espinosa (1988) y la participación de tres actores, muy por encima de la escenografía, el vestuario o los recursos multimedia.

Ha sido una exploración muy extensa y exhaustiva desde la actuación para llegar a representar quiénes son los tres personajes, dice Espinosa en entrevista luego de una función para prensa.

Y es así que Anna Kova (1987) y Anastasia Telkova (1984), dos actrices rusas radicadas en México, y el actor Alfonso Pinkus (1987), abordan sus tres personajes: el matrimonio de Adolfo y Tekla, y el ex marido de ésta, Gustavo.

Sin embargo, en un interesante y lúdico movimiento de Espinosa, el elenco tiene un reto extra: mientras cada uno de ellos interpretará en diferentes momentos a los tres personajes, Pinkus encarnará a los dos personajes masculinos.

Los distintos personajes finalmente son uno solo: Strindberg en varias de sus facetas. Pero los actores tienen en cuenta que deben representar características totalmente diferentes en cada uno de ellos, dice, y agrega que esta idea surgió a partir de estudiar al mismo autor de la obra.

Strindberg propone a dos hombres y una mujer, que se involucran en un triángulo amoroso y que tiene un final trágico. Pero como el autor padecía de esquizofrenia, una sensación de desdoblamiento, de ser ajeno a la realidad, de no tener un principio de realidad, pensé que eso se podía trasladar a la escena.

Incapacidad para comunicarse

El director menciona también el asunto de la figura de la mujer en la obra de Strindberg, en particular en Acreedores.

Es una visión muy brutal. Pensé: ¿Tekla es realmente la causa de todos los problemas en la vida de Adolfo? ¿O es simplemente otro ser humano con decisiones y con un camino que ella decide tomar? A partir de eso la pensé como un personaje aislado y ajeno a ese entorno hostil, que es incapaz de comunicarse.

A Espinosa le apasiona el teatro realista, al que considera como la premisa del teatro contemporáneo. Strindberg está justo en ese parteaguas entre el teatro que podríamos llamar clásico y el contemporáneo. Él se convierte en un revolucionario del teatro en su época.