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Disturbios en Reino Unido
Cameron autoriza el uso de balas de goma; laboristas cuestionan los recortes a políticas sociales
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Detención en Etham, barrio ubicado en el sur de Londres afectado por los disturbios y saqueos que comenzaron desde el pasado sábado en esta capitalFoto Reuters
Afp, Dpa y The Independent
 
Periódico La Jornada
Jueves 11 de agosto de 2011, p. 29

Londres, 10 de agosto. David Cameron, primer ministro británico, endureció hoy su discurso frente al estallido que se vive en el país y advirtió que se reprimirá la violencia en las calles con todos los medios necesarios, que incluyen la autorización a fuerzas policiales, a partir de este jueves, de usar balas de goma y cañones de agua. En contraste, la oposición laborista, que si bien condenó las acciones de los agitadores, criticó al gobierno conservador por haber provocado la ira social con sus excesivos recortes a las áreas de educación, centros juveniles y otros.

No permitiremos que en nuestras calles exista una cultura del miedo, dijo Cameron tras reunirse en gabinete de crisis con el comité de emergencia Cobra, en donde se discutió el uso de balas de goma y cañones de agua para reprimir los disturbios. El contraataque ha comenzado, agregó.

Según Cameron, se trabaja para que en 24 horas puedan emplearse cañones de agua para frenar la violencia que desde hace cuatro días afecta Londres y otras ciudades del país. Será la primera vez que se empleen este tipo de medidas en territorio británico.

El premier visitó hoy la ciudad de Birmingham, vecina de esta capital, donde la violencia provocó tres muertos, y dio sus condolencias a los familiares de las víctimas.

La mayoría de los que están en las calles no son manifestantes. Son saqueadores, ladrones, cometen delitos. Deben ser detenidos, condenados y encerrados, sentenció.

Previamente, Cameron admitió que debe invertirse más en prevención. A los protagonistas de los disturbios les achacó una completa falta de responsabilidad. Todo está relacionado con los hogares y las familias, la disciplina en los colegios y con que debemos tener un sistema de beneficencia que no apoye la vagancia. Agregó que faltan valores éticos y morales. Eso es lo que tenemos que cambiar.

Del lado opuesto, Ken Livingston, ex alcalde laborista de Londres, en el ala izquierda y quien espera recuperar en 2012 la alcaldía que hoy ocupa el conservador Boris Johnson, criticó duramente el plan de austeridad del gobierno, al que adjudicó el origen de la ira popular.

Si realizan recortes masivos siempre hay la posibilidad de que surja una revuelta, apuntó el político conocido también como Ken El Rojo.

Otra figura del laborismo, la diputada negra Diane Abbott, elegida en el distrito de Hackney, donde empezaron los disturbios, también dijo que los excesivos recortes contribuyeron al estallido social. “El presupuesto de la municipalidad desheredada de Tottenham, en donde prendió la mecha el sábado por la noche, acaba de sufrir un recorte de 41 millones de libras (47 millones de euros) por el plan de austeridad, lo que supone una reducción de 75 por ciento de los créditos para servicios de la juventud y la supresión de miles de becas.

Estos hechos no constituyen, en ningún caso, razón suficiente para justificar los disturbios. Pero, sumados a otros recortes que afectan empleo y servicios públicos, es difícil imaginar cómo barrios como Tottenham podrían ser menos inflamables, advirtió Abbott.

Los recortes en los servicios locales tuvieron mucho que ver con el incremento de la tensión en esta zona, aseguró la diputada londinense del Partido Verde, Jenny Jones.

El gobierno británico adoptó el año pasado el más drástico plan de ahorro que haya aplicado cualquier potencia europea.

Desde las filas conservadoras también hubo presión a Cameron frente a su programa de austeridad. El alcalde Johnson lo exhortó a no hacer recortes en la policía ni reducir el número de efectivos en las calles.

Johnson fue abucheado este miércoles durante una visita al maltratado barrio de Clapham, al no poder explicar por qué nadie defendió a los ciudadanos desde el primer disturbio en la zona.