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Las víctimas, con más problemas para recuperarse, según estudio

El maltrato infantil es clave para entender la depresión
 
Periódico La Jornada
Martes 16 de agosto de 2011, p. 3

Londres, 15 de agosto. Los médicos que tratan personas con depresión deben indagar en la niñez de sus pacientes antes de realizar una prescripción, ya que un antecedente de abuso infantil tiene gran impacto en su enfermedad y capacidad de recuperación, indicaron científicos este lunes.

Investigadores que realizaron un análisis combinado de 26 estudios que incluían a más de 23 mil personas hallaron que las que habían sufrido maltrato en la niñez eran dos veces más propensas a desarrollar depresión persistente y recurrente que quienes habían vivido una infancia normal.

La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes y costosas del mundo.

Buscar nuevas terapias, la recomendación

Las personas que habían vivido infancias estresantes o con episodios de abuso respondían menos a los medicamentos o el tratamiento sicológico, según indicó el análisis, lo cual sugiere que los médicos y expertos deben buscar nuevas formas de terapia y de intervención temprana.

Identificar a quienes estén en riesgo de episodios depresivos múltiples y de larga duración es crucial desde una perspectiva de salud pública, señaló Andrea Danese, del Instituto de Siquiatría del Colegio Real de Londres, quien dirigió el estudio.

Danese indicó que la investigación demuestra que la prevención y las medidas de intervención tempranas sobre el maltrato infantil serían claves a la hora de prevenir este importante problema de salud global.

Saber que las personas con antecedentes de maltrato no responderán muy bien al tratamiento también sería valioso para la determinación del pronóstico de los pacientes, añadió el autor.

La depresión es una causa importante de mortalidad, discapacidad y carga económica en todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para 2020 será el segundo mayor contribuyente a la carga de enfermedad global en todas las edades.

Danese, cuyo estudio fue publicado el lunes en American Journal of Psychiatry, dijo en conferencia de prensa que investigaciones anteriores revelaron que las personas que habían sido maltratadas de pequeñas también presentaban cicatrices biológicas de esas experiencias.

Alrededor de uno de cada 10 niños está expuesto a maltrato en el mundo –incluidos el abuso sicológico, físico o sexual y el rechazo– y como resultado pueden surgir anormalidades en zonas biológicas particularmente sensibles al estrés, como el cerebro y el sistema inmunológico, explicó el investigador.

Estos cambios biológicos podrían explicar por qué las personas deprimidas con antecedentes de maltrato son menos proclives a responder bien al tratamiento, o brindarían indicios para apuntar la investigación al hallazgo de nuevas terapias más efectivas, indicaron los científicos.

Si bien aún no sabemos exactamente qué tipo de tratamiento mejoraría la atención de los individuos maltratados, podría ser que nuevas terapias basadas en las vulnerabilidades biológicas relacionadas con el maltrato infantil sean un sendero de investigación, afirmó Rudolf Uher, también del Instituto Nacional de Siquiatría y colaborador de Danese en el estudio.