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Los recientes arrestos en el puente de Brooklyn no quebraron la unión de solidaridad

Se multiplican los apoyos en EU para Ocupa Wall Street

En la Plaza Libertad se diversifican participantes y actividades; hasta tienen su propio periódico

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En la Plaza Libertad diversas personas se acercan para enterarse del movimiento Ocupa Wall Street. Allí se les proporciona información sobre las actividades que se realizan y el periódico Wall Street Journal OcupadoFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 3 de octubre de 2011, p. 26

Nueva York, 2 de octubre. El plantón Ocupa Wall Street está más concurrido que nunca, al entrar en su tercera semana de permanecer en una plaza a un par de cuadras de Wall Street, y la detención de ayer de unos 700 manifestantes en el puente Brooklyn no pareció tener ningún efecto adverso sobre lo que llaman un festival de la democracia, que cada día recibe más apoyo y expresiones de solidaridad por todo el país.

La policía informó que la mayoría de los detenidos han sido liberados, citados por violaciones como conducta desordenada y resistencia al arresto.

Entre los participantes en el plantón circulan diversas versiones sobre lo ocurrido; algunos insisten en que la policía parecía estar guiando la marcha sobre el puente sólo para después detener a cientos; otros culpan a unos cuantos manifestantes que decidieron ocupar los carriles para autos y llevaron a los demás sin que se dieran cuenta, mientras la policía insiste en que advirtió a los manifestantes que si no permanecían en el carril para peatones serían arrestados, algo que muchos en la marcha dicen que no lograron escuchar.

El alcalde Michael Bloomberg, quien en días anteriores había dicho que los manifestantes están culpando a la gente equivocada –o sea, a los banqueros– por la crisis, hoy defendió los arrestos al afirmar que la policía hizo exactamente lo que tiene que hacer, e insistió en que todos tienen el derecho de hacer protestas pero no deben afectar los derechos ajenos.

Sin embargo, otras figuras cupulares de la ciudad discrepan de esta percepción, como el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, quien declaró al noticiero NY1: “con tanta tensión, angustia en este país… si su propósito (de los manifestantes) es crear diálogo sobre ello, no tiene nada de malo”.

Habrá hasta marchas virtuales

La vida en la plaza ocupada continuó sin interrupción hoy, nutrida por más expresiones de apoyo, sobre todo la marcha de solidaridad de sindicatos, organizaciones comunitarias, y ahora estudiantes, programada para el 5 de octubre. También para ese día estudiantes de varios lugares del país están organizando una huelga de clases en apoyo a esta acción. Hoy la organización nacional Moveon.org, con 2 millones de inscritos, anunció que se sumará a la marcha y realizará una marcha virtual a Wall Street el mismo día, para agregar cientos de miles de voces a la solidaridad con Ocupa Wall Street. (civic.moveon.org).

Todas estas expresiones van cambiando la dinámica dentro y fuera del plantón de Ocupa Wall Street, al darle mayor perfil nacional y transformar lo que comenzó el 17 de septiembre con una acción reducida de unos cuantos cientos de jóvenes.

Plantones paralelos y/o acciones relacionadas se llevan a cabo en otras ciudades como Boston, Chicago, Seattle y Los Ángeles, con otras en camino, afirman activistas.

Dentro de la plaza hay mayor diversidad de participantes y simpatizantes; al comienzo la abrumadora mayoría eran estudiantes y jóvenes blancos, pero ahora hay un mosaico más representativo de Nueva York y de otras partes del país.

Ya hasta tienen su propio periódico: El Wall Street Journal Ocupado, de cuatro páginas a color, con notas sobre el origen de la protesta, de las movilizaciones de distintos lugares del mundo que fueron su inspiración, como las organizadas en Egipto y otros países árabes, España, Grecia e Inglaterra, aunque no mencionan a Chile; de llamados a sumarse a su esfuerzo, y contactos cibernéticos con el movimiento. (nycga.net; Twitter: @occupytogether, y Facebook: OccupyWallSt).

Con el paso de los días, en la rebautizada Plaza Libertad todo está más organizado que nunca. El pequeño parque se ha dividido en zonas: una para la cafetería, otra para medios, una zona de atención médica, un área de recepción, otra para arte (pinta de pancartas, sobre todo), biblioteca, la zona para pernoctar y para las asambleas generales diarias.

Hay un impresionante equipo de computadoras, cámaras, videograbadoras, que con el enorme talento cibernético de esta generación de jóvenes logra transmitir en vivo todo lo que pasa todos los días, así como sostener una efectiva presencia en el ciberespacio.

Cada día se realizan de actividades como la principal la asamblea general, donde toda decisión se toma por consenso, todos tienen derecho a participar y dura horas, pero también hay foros y talleres. Por ejemplo, hoy estaban en el programa un foro sobre el movimiento 15M de España y un proyecto de teatro popular. También se organizaron comités con diversas tareas, desde el aseo diario de la zona hasta uno de medios, asuntos legales y más. Ya se ha desarrollado todo un protocolo para la convivencia.

No hay un objetivo definido ni una lista de demandas específicas, pero varios de los participantes afirman que ése no es el punto, ya que, como afirman en su declaración de la ocupación, se trata de una unión de solidaridad para expresar una sensación de injusticia masiva de personas que se sienten víctimas de las fuerzas empresariales del mundo.

Afirman: “reconocemos la realidad: el futuro de la raza humana requiere la cooperación de sus integrantes; nuestro sistema debe proteger nuestros derechos, y al corromperse ese sistema es deber de los individuos proteger sus propios derechos y los de sus vecinos….” Sostienen que no es posible una democracia real cuando el proceso es determinado por el poder económico.

Los participantes ofrecen variaciones sobre una gama de temas, pero el mensaje más común es que esto es una denuncia contra los financistas que han destruido la economía, minado el proceso democrático y secuestrado el futuro de las mayorías, a las que llaman el 99 por ciento.