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Laura Hernández y Unai Miquelajáuregui presentan Conscientia

Dos artistas mexicanos exhiben obra en la decimoprimera Bienal de La Habana

Plantean al espectador una pregunta abierta sobre los alcances del conocimiento humano

Foto
Instalación de Laura Hernández y Unai Miquelajáuregui en la Casa Benito Juárez, en la capital cubanaFoto Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 18 de mayo de 2012, p. 6

La Habana, 17 de mayo. El público entra en la sala en penumbras y choca con dos cabezas humanoides suspendidas en el aire, mientras los proyectores lanzan a las paredes imágenes figurativas y abstractas, que tienen un contrapunto en la banda sonora.

La instalación Conscientia, de los mexicanos Laura Hernández y Unai Miquelajáuregui, es una pregunta abierta al espectador sobre los alcances del conocimiento humano en la era tecnológica. El individuo camina en la oscuridad y tiene el entendimiento al alcance de su mano, pero al mismo tiempo pasa por experiencias sensoriales, fugaces e inalcanzables.

La undécima Bienal de La Habana, que arrancó el pasado fin de semana y se extenderá hasta el 11 de junio, se realiza bajo el lema Prácticas artísticas e imaginarios sociales. Conscientia se presenta en este foro de miradas desde el sur, en la Casa Benito Juárez del centro histórico, con el auspicio de la Casa Lamm, de México.

Laura lo entiende como una reflexión de este momento tan interesante que estamos viviendo, una revolución de conciencia. Nunca habíamos sido tantos en el planeta y nunca habíamos tenido una tecnología que rebasa con mucho nuestra madurez como especie.

Las cabezas son esculturas de 90 centímetros de alto por 80 centímetros de diámetro, en técnica mixta a base de resina, fibra de vidrio y acrílico. La atmósfera descansa en micro-proyección de video y mapeo de proyección en 3D –una herramienta de la arquitectura moderna–, donde la óptica y la perspectiva articulan un lenguaje propio.

El proyecto original tiene dimensiones monumentales, explica Laura a La Jornada. Está pensado para siete espacios y 365 cabezas, con un horizonte en el que la arquitectura se integra con las piezas.

Para La Habana hay una versión adaptada al espacio de una sala. La artista cuenta que en el proyecto se trata de integrar al lenguaje tradicional de la pintura y la escultura con la tecnología de última generación, en una experiencia multidisciplinaria. La música es electroacústica, especial para la instalación.

La obra unida de ambos artistas es una síntesis de experiencias: Laura ha trabajado las cosmovisiones humanas a partir de metáforas con técnicas tradicionales y nuevas tecnologías; Unai estudió teatro y diseño de audio, pero se decantó por el cine interactivo.

El proyecto Conscientia tuvo su primera presentación en Montreal, el año pasado y en La Habana tiene su segunda experiencia. Los autores crean en forma constante un banco de imágenes para usarlo en cada nueva ocasión.

¿Por qué dos artistas mexicanos desarrollan una iniciativa de este tamaño fuera de su país? Unai entiende que en México el arte se legitima a través del poder hegemónico. Muchas veces tiene que ser reconocido afuera, pero para nosotros es un gusto mostrarlo en cualquier parte del mundo, trabajamos con temas universales.

El Informe Toledo, en Cuba

Además de Conscientia, la Casa Lamm trajo a Cuba El Informe Toledo (2009), el documental de Albino Alvarez basado en la obra de Francisco Toledo, que ya ha recorrido festivales, museos y foros universitarios.

La idea es difundir la vida y la obra de Toledo, uno de nuestros principales artistas vivos, que genera muchas expectativas no sólo como artista, sino como promotor cultural y activista social, resumió Germaine Gómez Haro, de Casa Lamm, autora de la investigación y las entrevistas del filme.

Haber hecho este documental en torno a su vida en general, y no sólo en torno a su obra, fue clave, porque de esa forma genera muchos públicos y muchos intereses en todas partes, agregó. La cinta de 82 minutos va a llamar mucho la atención aquí, como todo el arte enfocado a crear una conciencia social.

El documental recorre la vida y la obra de Toledo, mientras hilvana la hechura de dibujos que el autor trabaja a partir de Un informe para una academia, un relato de Franz Kafka (un mono que cuenta su transformación en hombre). El texto es, al mismo tiempo, parte del hilo narrativo.

No es nada convencional el estilo del documental, dice Germaine. “Es un poco como es Francisco, experimentador, multifacético, explosivo…”