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Ardió Troya cuando Londres nos amagó en el caso Assange

Apenas vean descuidado al australiano se lo llevan, dice

El diplomático habla del enfrentamiento del presidente Rafael Correa con la nación europea, la cual busca imponer sus condiciones. Además considera grosero y mafioso el texto enviado, ante la decisión de otorgar asilo político al fundador de Wikileaks

Ciro Pérez Silva
 
Periódico La Jornada
Viernes 14 de septiembre de 2012, p. 22

Con la nota mafiosa del Reino Unido, en la que se advertía a Ecuador que tenían el derecho legal de irrumpir en una representación diplomática para detener al fundador de Wikileaks, Julian Assange, ardió Troya. Así inicia el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, el relato sobre el más reciente enfrentamiento entre el gobierno del presidente Rafael Correa y un país que, al igual que varios organismos internacionales, han pretendido sin éxito imponerle condiciones.

En un largo encuentro con directivos y articulistas de La Jornada, Patiño sostiene que al australiano, apenas lo vean descuidado en algún lugar o lo encuentran en un país que no sea firme en su posición internacional, se lo llevan, y narra con detalle los diferentes momentos de esta particular historia.

Todo esto inició, comenta, cuando Wikileaks filtró a la prensa un documento en el que la entonces embajadora de Estados Unidos en Ecuador, Heather Hodges, aseguraba que el presidente Correa había nombrado a un jefe de la policía a pesar de saber que era corrupto, bajo la tesis absurda de que, de esta manera, el presidente lo tendría bajo su control.

“Llamé a la embajadora y le pedí que me dijera si ella había escrito eso. Me respondió que su política era no comentar nada de Wikileaks. ¿Nada más tiene que decir? le insistí. No señor, me respondió. Bueno, hasta luego, le dije. En la tarde la botamos, porque ella sabía que estaba diciendo una mentira monumental y con ello generándole a Ecuador una relación dañina con Estados Unidos, y no es que compartamos la política exterior estadunidense, pero tenemos relaciones con ellos como con otras naciones”.

El control de EU

Patiño hace un paréntesis para referir que la embajada, como se conoce a la representación diplomática de Estados Unidos en Ecuador, mantuvo por años el control de la policía antinarcóticos y el presidente en turno debía consultar con los representantes del gobierno estadunidense los nuevos nombramientos. “Al día siguiente de que Rafael Correa designó al nuevo director, sin consulta de por medio, dos miembros de la embajada llegaron a las oficinas de la policía a retirar las computadoras, los equipos y las camionetas por supuesto, fueron expulsados del país”.

Fue entonces, agrega, cuando funcionarios ecuatorianos le pidieron a Wikileaks que hiciera público todo el material sobre el gobierno de Ecuador, posiblemente por esto y por algunas otras razones, tomó la decisión de ir a la embajada de Ecuador el 18 de junio a pedir asilo, reflexiona.

“Assange sabe que el gran jurado en Estados Unidos está iniciando ya el proceso para enjuiciarlo. Nosotros le dimos la protección después de dos meses de estar estudiando el caso, de verificar que en verdad hubiera posibilidad de que lo llevaran a Estados Unidos. Al Reino Unido le preguntamos: ¿ustedes nos pueden dar garantías de que Suecia no lo va a extraditar a otro país? El Reino Unido no nos ha dicho que no. La única garantía que dan es que no lo extraditarían si es que tiene riesgo de pena de muerte.

Ecuador, prosigue el canciller, estaba por tomar la decisión del asilo cuando el 15 de agosto “los señores del Reino Unido, pensando que todavía estábamos, no sé, 100 años atrás, en la época colonial, nos mandan un texto –porque si lo hubieran hecho verbalmente podrían decir que no entendemos bien el inglés, pero mandan el escrito– diciendo: Deben estar conscientes –como diciéndonos estos imberbes ¿no? deben estar conscientes, chicos– de que existe en Reino Unido la Ley sobre Instalaciones Diplomáticas que nos permitiría tomar acciones para arrestar al señor Assange en las instalaciones actuales de la embajada. Hasta ahí es grosería, pero no mucho. La segunda parte ya es mafia:

“Sinceramente esperamos no tener que llegar a ese punto, pero si ustedes no pueden resolver el asunto de la presencia del señor Assange en sus instalaciones, esta ruta está abierta para nosotros. O sea, si ustedes no nos lo entregan, nosotros entramos a la embajada. Y ahí ardió Troya, le mostré esto al presidente Correa el mediodía del 15 de agosto. Su reacción fue tan ‘cordial’ como la carta y después de lanzarle algunos calificativos a los ingleses me ordenó que los denunciáramos.

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El canciller Ricardo Patiño durante la charla con La JornadaFoto Yazmín Ortega Cortés

“Citamos de inmediato a los medios y denuncié esta amenaza vulgar, esta grosería. Presidentes y cancilleres empezaron a llamar a Correa para ver si era cierto. ¡Sí es cierto! les dijo, y mandó a todos una copia del documento. Y claro, esto precipitó la decisión. A los tres días estaban representantes del ALBA en Guayaquil, un día después de Unasur, todos repudiando esto, inclusive la OEA, aun cuando ahí están Estados Unidos y Canadá.

Le hemos pedido al Reino Unido un salvoconducto, ellos dicen que no están comprometidos con nuestros convenios internacionales, ahí tenemos un tema que seguiremos tratando por la vía diplomática, concluyó.

En la extensa conversación el canciller –quien al terminar sus estudios universitarios en México se trasladó a Nicaragua para participar en el proceso de la revolución sandinista– refirió también los cambios que ha conseguido imprimir a Ecuador la administración de Correa a partir de una nueva Constitución, con la oposición permanente de los medios informativos.

Los medios de comunicación en muchos países de América Latina tienen atrapado al poder. Cuando ganamos las elecciones el triunfo fue arrollador, los partidos políticos tradicionales quedaron por el suelo y los remplazó la prensa de manera descarada, se convirtieron en la oposición política. Hacen todo lo posible por desestabilizar y destruir al gobierno sin ningún empacho, dijo en respuesta a una pregunta de los directivos y articulistas de este diario sobre el particular.

El gobierno, agregó, lo ha enfrentado con medidas como la de un gabinete itinerante que va a los pueblos más apartados para abordar los temas nacionales, reunirse con los alcaldes y para que la gente trate sus problemas directamente con los ministros.

La libertad de prensa en Ecuador

Cada sábado el presidente informa durante tres horas sobre todas las actividades realizadas por su administración y “después de explicarlas a detalle, pasa a una sección que se llama ‘La libertad de prensa es de todos’ y desenmascara las mentiras de los cinco diarios y las dos televisoras que han asumido el papel de partido opositor”, esto, explicó, a través de dos cadenas de televisión que eran de dos banqueros corruptos que están protegidos en Estados Unidos, que estaban en un fideicomiso y que nosotros tomamos después de darle una parte de las acciones a los trabajadores, y un diario con poca circulación, pero que va creciendo.

Se refirió también al cambio en la política económica, de enfrentar y expulsar de Ecuador a los organismos financieros internacionales; a la reforma de contratos que le concedían a la iniciativa privada 80 por ciento del petróleo extraído, dejando sólo 20 por ciento al Estado; hasta finalizar con la terciarización del empleo y la aplicación de la Ley del Salario Digno, por la que las empresas se obligan a pagar al trabajador, de manera retroactiva, la diferencia entre el salario recibido durante el año y el costo de la canasta básica, entre otros.

Cuando la gente me lo pregunta yo le digo que soy feliz, porque me preparé toda mi vida para cambiar la cosas y pensé que iba a hacerlo metido allá en la selva, sin familia, sin nada. Ahora soy ministro y estamos haciendo cambios. Si la gente que visitó Ecuador hace siete años va hoy, no podrá dar crédito de lo mucho y bien que ha cambiado el país, comparte el canciller antes de dejar las instalaciones de La Jornada.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks