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El científico español ingresó como miembro correspondiente a la Academia Mexicana de Ciencias

Una investigación bien hecha produce riqueza, afirma Mateo Valero Cortés

Destaca la participación de México en el proyecto ABACUS

Líder mundial en computación de alto rendimiento, ha sido incansable promotor de becarios mexicanos, señala René Asomoza

 
Periódico La Jornada
Martes 30 de octubre de 2012, p. 2

La investigación bien hecha es aquella que produce riqueza, de lo contrario no lo es, dijo categórico el científico español Mateo Valero Cortés, líder mundial en computación de alto rendimiento, durante la ceremonia en la que ingresó como miembro correspondiente a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), en una ceremonia realizada recientemente en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El propósito de la investigación es el conocimiento, y éste debe orientarse si es posible a producir riqueza. Investigar es usar dinero para producir ideas, luego la transferencia a tecnología es utilizar esas ideas para producir más dinero del que se ha invertido en la investigación. Los países más ricos hoy son los que mayor inversión hacen en investigación, y eso lo sabemos desde hace años.

Extensa y fructífera trayectoria

Valero Cortés, director del Centro de Computación de Barcelona-Centro Nacional de Computación Español (CCB-CNCE), estuvo acompañado por René Asomoza Palacio y Enrique Villa Rivera, directores del Cinvestav y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), respectivamente; así como por Antoni Giró y Raúl Arias Lovillo, rectores de la Universidad Politécnica de Cataluña y de la Universidad Veracruzana, respectivamente, y Pablo Rudomín Zevnovaty, ex presidente y miembro titular de la AMC, quien dio lectura a la semblanza del nuevo integrante de la academia.

Sobre su ingreso, el experto en arquitectura de supercomputadoras comentó que es importante por dos aspectos: “Primero, porque la comunidad científica mexicana reconoce el trabajo de investigación que hemos hecho entre muchos, y a nivel personal porque viene de mi querido México. Me considero mexicano, he venido 60 veces, tengo muchos amigos, he dado sinfín de conferencias, soy doctor honoris causa de la Universidad Veracruzana, profesor distinguido del IPN… qué más puedo decir”.

Agregó que su compromiso y afecto por México se demuestra, entre otras cosas, al elegir a este país como punto de arranque de la Red Iberoamericana de Computación, que opera con recursos de la Unión Europea, así como su colaboración al más alto nivel en el proyecto ABACUS, espacio nacional de clase mundial especializado en matemáticas aplicadas y cómputo de alto rendimiento, que albergará la supercomputadora más grande de México.

Asomoza dio la bienvenida a los invitados de honor en su calidad de miembro de la AMC, en representación de José Franco, presidente de la academia, e hizo entrega del diploma y fistol a Mateo Valero, quien con este acto hizo oficial su ingreso como miembro correspondiente de la agrupación.

La Universidad Politécnica de Cataluña, señaló Asomoza Palacio, ha sido una de las mayores receptoras de becarios de Conacyt, y el doctor Valero ha sido un incansable promotor de la movilidad de nuestros becarios.

Añadió que merece especial mención la sólida colaboración que existe entre el científico español y diversos grupos de investigación mexicanos provenientes de diversas instituciones, entre la que destacan el IPN, la Universidad Veracruzana y el Cinvestav, colaboración que ha dado lugar a una larga lista de proyectos científicos que han permitido la conformación de importantes redes internacionales y la firma de convenios estratégicos para el fortalecimiento de la investigación mexicana en el área de la supercomputación, disciplina en la que Valero Cortés es líder mundial.

Citó la colaboración que lleva a cabo el investigador español en el proyecto ABACUS y mencionó que en la actualidad se están formando especialistas en su laboratorio en el Centro Nacional de Computación Español para luego integrarse y fortalecer el proyecto mexicano, iniciativa del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, el Conacyt y el Cinvestav.

Mateo Valero ofreció la conferencia magistral Supercomputadores generadores de riqueza, en el auditorio José Adem, ante un nutrido público integrado por alumnos e investigadores del Cinvestav.

Señaló que las supercomputadoras son herramientas muy jóvenes, pero se han constituido en el tercer pilar, después de la teoría (física, matemáticas y química) y los laboratorios experimentales, para el avance de la ciencia y la ingeniería.

Las computadoras son las máquinas que más han cambiado la forma de vivir en el mundo. Cada vez se han hecho más rápidas y han permitido ejecutar programas para simular aquello que la teoría predice, aquello que en el laboratorio también nos ayuda pero a veces no se puede probar, de tal forma que las supercomputadoras son como microscopios que permiten ver cosas por primera vez y, otras veces, cada vez de forma más detallada. Son amplificadores de la teoría, porque las animaciones que hacemos en ellas permiten ver cosas que no habíamos previsto en la teoría.

Con este panorama y desde una perspectiva politécnica, se puede trabajar con cualquier empresa, dijo. Estos centros se deben autofinanciar en parte con dinero de las empresas. El dinero público debería ser, como siempre, lo necesario para empezar, pero luego una parte lo darían las empresas, y en México hay candidatas muy claras para ello.

Puso por ejemplo el trabajo que realiza el CCB-CNCE con IBM desde 1999, con 40 personas en promedio en varias partes del mundo, lo cual califica de muy bueno; sin embargo, aclaró, que no es el dinero el punto fundamental de esta colaboración, sino la posibilidad de que los científicos tengan una puerta abierta en los mejores centros de investigación del mundo.

Valero Cortés dijo que con estas supercomputadoras se pueden simular procesos que muchas veces no se pueden realizar en los laboratorios. La combinación de teoría-laboratorio-supercomputación es lo que se usa en el mundo desde hace tiempo para avanzar en cualquier campo de la ciencia y la ingeniería, hasta en el área social.

Beneficios en diferentes campos

Recordó que las supercomputadoras se hicieron para uso militar, pero en la actualidad, aun cuando se mantiene su empleo en ese sector, se utilizan fundamentalmente en campos como el de energía, bioinformática, medicina personalizada, el descubrimiento de nuevos fármacos, estudio del cambio climático y en la genética.

Por último, mencionó que algunas supercomputadoras llegan a ocupar 3 mil 500 metros cuadrados; están formadas por gran cantidad de procesadores, el nuevo MareNostrum, en Barcelona, una de las más potentes del mundo, tendrá más de 750 mil.

Una supercomputadora está integrada por muchos procesadores con su memoria, interconectados por una red para que puedan colaborar. El número de procesadores y memoria define el tamaño, pero es su programación la parte más compleja. La supercomputadora más rápida del mundo, localizada en Estados Unidos, tiene millón y medio de procesadores que trabajan juntos. Un instrumento de este tipo está en función de cuánto dinero se tiene para invertirlo en él, precisó.

Recomendó destinar más esfuerzos a formar investigadores en vez de malgastar dinero en máquinas muy grandes.