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Debe cambiar su naturaleza para que funcione más como empresa que como paraestatal

Hay que meterle mano a Pemex, pero sin privatizarla, dice Bernal
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El diputado Marco Antonio Bernal, durante la entrevista con La JornadaFoto Jesús Villaseca
Enrique Méndez y Roberto Garduño
 
Periódico La Jornada
Lunes 5 de noviembre de 2012, p. 2

La reforma al sector energético será una de las primeras a discutir en la Cámara de Diputados y su principal objetivo será cambiar la naturaleza de Petróleos Mexicanos (Pemex) para que funcione más como empresa que como paraestatal y ello permita inyección de capital, anticipó el presidente de la Comisión de Energía en San Lázaro, Marco Antonio Bernal (PRI). Tenemos que meterle mano, pero sin privatizarla. No va a ser Pemex SA, definió.

En entrevista con La Jornada, Bernal evaluó que la petrolera debe permitir nuevos esquemas de asociación privada y la Cámara tiene que entrar a una discusión sobre la apertura porque, argumentó, mientras otros países ascienden en la competencia energética, los mexicanos continúan atados a lo que aprendieron en la escuela sobre el nacionalismo petrolero.

–¿Y eso no implica privatización? –se le pregunta.

–No, porque no hay el interés ni la intención del próximo gobierno de andar vendiendo fierritos.

Podríamos ser potencia energética

El PRI, expuso, está preparado para que después de la necesaria reforma fiscal se debata la energética. Tenemos la idea de que Pemex no puede seguir como está. Tiene potencial para generar crecimiento, empleos y hacer competitivo a México. Se requiere reformarla de fondo para que pase de ser un instrumento de recaudación fiscal a una empresa del Estado que contribuya al crecimiento, apunta.

–Felipe Calderón intentó una reforma en 2007, que en buena parte se frenó por el rechazo social que concitó.

–Habrá grupos que no estén de acuerdo en modernizar a la industria, pero partamos del principio definido por el presidente electo: la empresa no se va a privatizar –asegura.

Es indudable que la riqueza energética nacional da para que el país sea potencia energética. Pero no hay recursos para dinamizar el sector. De ahí que haya necesidad de inyección de capital privado, pero eso no significa que se privatice, sino que se asocie para explotar los recursos petroleros.

–¿Qué tipo de asociación?

–Puede variar de rango. El hecho es contar con una empresa del Estado que permita que el sector se desarrolle. Tenemos reservas de gas shale y de gas asociado al petróleo. Se pueden explotar y el crudo puede ser palanca para otras cosas, pero la empresa tiene que cambiar.

–Esa transformación, sin embargo, va contra todo lo que nos enseñaron en el aula.

–Pero nadie pretende modificar que los recursos del subsuelo son de la nación. Estamos hablando de la empresa que explota recursos perfectamente definidos en la Constitución. A partir de ese principio, ¿qué tiene que ver el nacionalismo con la asociación? Toda la cuenca de Burgos se explota con empresas privadas. En aguas profundas necesariamente se requiere sociedad.

“Estados Unidos ha llenado de torres el Golfo de México y nosotros tenemos dos. La pregunta es: ¿qué queremos?, ¿que el país siga creciendo de forma mediocre, sin generar empleos o que haya áreas de desarrollo de vanguardia? De otra manera no habrá recursos adicionales para la redistribución del ingreso.

Además, la gente se queja de que la electricidad es cara, pero si se logra reconvertir la generación de energía eléctrica con gas, se reducirá el precio,, señala el legislador.

–¿Esta reforma regularizaría la relación de Pemex con la iniciativa privada?

–No sólo eso. Tenemos que cambiar la naturaleza de la empresa, porque lo que Pemex hace con la IP no está al margen de la ley. Hay varios mecanismos con los cuales se puede asociar, pero debemos dar más claridad a los esquemas de asociación.

Podemos ser potencia energética, pero estamos desperdiciando la oportunidad. Vivimos en la paradoja de ser importadores netos de gas y gasolinas, siendo país productor.

–¿Tienen claro el costo político de impulsar una reforma como la que quieren, en beneficio del próximo presidente?

–No es un problema del presidente en turno, sino de lo que el país necesita, de pasar a ser de importador a exportador.

“Para eso necesitamos recursos. Resolvamos esas paradojas haciendo que la planta de Pemex tenga mayor capacidad de producción, hacer inversiones, construir refinerías.

No se puede convencer a todos

Y si esto va a beneficiar al país, crecimiento, que la sociedad tenga mayores beneficios; ¡hombre, estamos dispuestos a cargarlo! En política hay que tener definiciones y éstas siempre a algunos no les gustan. Y no podemos preocuparnos por convencer a todos. Los hechos demostrarán que tenemos razón.

–PAN y PRD hablan del regreso del PRI autoritario. ¿Va a ser autoritaria la toma de decisión sobre Pemex?

–El presidente electo, Enrique Peña Nieto, no ha tenido un solo gesto que se pueda calificar de autoritario.

Vamos a esperar la iniciativa, pero nuestra evaluación es que la reforma de 2007 se redujo a una disputa entre las secretarías de Hacienda y de Energía por el control de Pemex. Y que todas las reglas que aplicaron anularon todos los efectos de la reforma.

–En su campaña, Peña prometió bajar los precios de la energía eléctrica y la gasolina. ¿Esto es viable?

–Resolver esos temas requiere una reforma del sector, no sólo de Pemex, sino también de Comisión Federal de Electricidad (CFE). Sí, se comprometió a que el precio de la luz baje, pero para eso necesitamos reconvertir la industria y explotar el gas.

–¿Esta reforma tiene plazos?

–Las reformas tienen que ser escalonadas. Primero la fiscal y después desgranar las otras. No podemos dejar al gobierno mexicano sin recursos, mientras no haya otro esquema que permita que Pemex siga pagando impuestos –concluye Marco Antonio Bernal.