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La pieza No tocar remite al erotismo característico del pintor y escultor, dice experto

Obra de Toledo en gran formato inaugura nueva galería en el Museo de San Carlos

Está hecha con carrizo y en su elaboración participaron artesanos de Oaxaca, informa la directora del recinto

Es un título lúdico para el gran falo que preña el naciente espacio: Marco Silva

Foto
Carmen Gaytán, directora del Museo de San Carlos, junto a la creación de Toledo, al inaugurar la Galería Roja. En las demás imágenes, otras perspectivas de la obra Foto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Martes 11 de diciembre de 2012, p. 7

Falo, espermatozoide, serpiente, eso o más puede ser la escultura monumental en cestería No tocar (2007), de Francisco Toledo, que en préstamo temporal proviene del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO) para inaugurar un nuevo espacio en el Museo Nacional de San Carlos, la Galería Roja.

Se trata de una gran obra, diseñada por el maestro Toledo y elaborada por artesanos oaxaqueños, dijo la directora del museo, Carmen Gaytán, durante la apertura de la galería del museo, ubicada en la parte posterior y para la cual se elevó una pared, se puso un techo con plafón y se colocó de nuevo su reja original en hierro forjado, del siglo XIX, que estaba en bodega.

Las obras estuvieron a cargo del restaurador Ricardo Prado, quien también ha hecho la recuperación de todo el museo, el cual se ha abierto a nuevas plataformas de expresión artística, agregó Gaytán, quien dijo que con la apertura de esa galería concluye su gestión por el cambio sexenal. Creo que hemos hecho una buena labor.

Diálogo con otras obras

No tocar es una obra en carrizo y consta de dos piezas embonadas: una cesta oval y un cilindro tejido y torcido en espiral de varios metros de largo.

De acuerdo con el jefe de curaduría del museo, Marco Antonio Silva Barón, No tocar, que fue colgada del techo de la galería, remite a la recreación de la naturaleza, los animales y la figura humana, así como a la sexualidad, la sensualidad y el erotismo que suele abordar el pintor, escultor, grabador y ceramista oaxaqueño.

“No tocar es un título lúdico para el gran falo que preña esta sala. Atrae, sorprende y desconcierta con su volumen y materialidad”, consideró Silva Barón, según información del Instituto Nacional de Bellas Artes.

En busca de un diálogo, en la sala se colocaron otros cuadros y esculturas, como una de Rodin, que remiten a la recreación del cuerpo humano en los periodos clásico y renacentista, que fue materia de estudio en la otrora Escuela Nacional de San Carlos. De una pared cuelga un pequeño boceto a lápiz de No tocar.

La exposición en el recinto de Puente de Alvarado 50, colonia Tabacalera, concluirá en enero.