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Brigada acalla Correo Mayor al empezar campaña antirruido

Establecimientos mercantiles serán multados si rebasan los niveles permitidos

Deben reducir el volumen y retirar los altavoces y megáfonos de las calles, señala

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Brigada interinstitucional realizó un recorrido informativo por calles del Centro Histórico para detectar los volúmenes de ruido emitidos por los equipos de sonido de los establecimientos mercantiles y vendedores ambulantes. En Correo Mayor, el sonómetro marcó 90.4 decibeles al medir el estruendo generado en una farmaciaFoto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Viernes 15 de febrero de 2013, p. 41

En unos minutos, la calle Correo Mayor se transformó en una de las más silenciosas del Centro Histórico. Las bocinas colocadas afuera de las farmacias, tiendas de ropa, bolsas y otros accesorios se fueron apagando con disimulo. Los altavoces con ofertas que se alcanzaban a oír desde la calle Pino Suárez han dejado de sonar.

Una brigada de policías capitalinos con decibelímetros en mano empezaron a medir qué nivel de ruido emiten los comercios. Ni los medidores de sonido, que sobresalen por tener un micrófono como accesorio principal, ni la gran comitiva de autoridades que busca dar a conocer el programa, que se empezará a aplicar el lunes en el Centro Histórico, pasan desapercibidos.

El primer comercio medido con un decibelímetro, una tienda de ropa de mujer ubicada en la esquina de Uruguay, arroja un resultado de 74 decibeles, cuando, de acuerdo con la norma ambiental vigente, en el día se permitirá un máximo de 65 decibeles.

–¿Pero cómo sé cuánto le puedo subir a la música? –pregunta la encargada a la comitiva de elementos de las secretarías de Seguridad Pública (SSP) y de Protección Civil (SPC), del Instituto de Verificación Administrativa (Invea), de la Procuraduría Ambiental para el Ordenamiento Territorial (PAOT), la delegación Cuauhtémoc y la Consejería Jurídica del Gobierno del Distrito Federal.

–Si usted coloca la bocina en su establecimiento, en lugar de en la calle, es mejor. Pero la música no debe ser estridente fuera del local –contesta un encargado de la PAOT.

Sobre Correo Mayor, en una bodega de ropa las bocinas exteriores activadas marcan 92 decibeles, aún después de que los empleados tratan de bajar el volumen del amplificador antes de la medición.

–¿Entonces no me van a multar? –pregunta con gran alivio un trabajador al encargado de la SSPDF.

–No. Es una campaña de sensibilización para que metan sus bocinas al local, porque en unos días se comenzará a aplicar sanciones.

El empleado explica que sólo con la música entra la gente a comprar. El personal de la brigada le explica que aun así hay una norma ambiental que se tiene que cumplir.

Jorge Rodríguez Norberto, subdirector de la coordinación territorial del Centro Histórico de la SSPDF y encargado de este programa, que sólo funcionará por ahora en esta zona, explicó que a partir del lunes los uniformados medirán el ruido emitido por comercios que colocan sus bocinas en el exterior y lo reportarán a la delegación Cuauhtémoc, que, en coordinación con el Invea, realizará una verificación del establecimiento mercantil, pero no sólo por el ruido, sino de toda la documentación. Y así se lo hacen saber a los comerciantes visitados.

En caso de que el ruido provenga de vendedores ambulantes, dice, se procederá a remitir a la persona al juzgado cívico, donde se le podrá imponer arresto de 13 a 24 horas o una multa de 11 hasta 20 salarios mínimos.

Al avanzar la brigada informativa, los encargados de una Farmacia de Similares alcanzan a apagar por completo la música, aunque las bocinas quedaron afuera. Las autoridades les hacen un exhorto a que las retiren, porque en unos días podrían ser requeridos para una verificación mayor.

–¿Me ayuda a checar a qué volumen puedo ofrecer mis productos? –pide el encargado de bata blanca, mientras toma el micrófono y empieza a gritar Pásele, aproveche sólo hoy la promoción, el descuento en su receta con productos similares

El medidor de sonido marca 94 decibeles y el encargado mira el número con resignación.