Opinión
Ver día anteriorLunes 11 de marzo de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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La imposición de la reforma educativa
Pedro Ramírez Vázquez*
D

espués del anuncio de la detención de la señora Gordillo, por todos lados se sucedieron llamadas y mensajes telefónicos. Algunos de azoro, los más de felicitaciones.

Ella fue impuesta por Carlos Salinas de Gortari en 1989 y defenestrada por él mismo, si hacemos caso a lo que buena parte de la población afirma: la mano que mece la cuna se apellida Salinas.

Durante más de dos décadas, la señora Gordillo gozó de impunidad poca veces vista, y decir esto en nuestro país, con una cauda inmensa de políticos y empresarios corruptos, es mucho decir. Llevaba 37 años de no dar clases frente a grupo; bueno, sin siquiera pararse en una escuela; pero eso sí, siempre ha cobrado como profesora en el valle de México.

Al fin se hizo justicia, se repetía una y otra vez. No, consideramos que justicia no es la palabra adecuada. Justicia sería que estuviera siendo procesada por todo el dinero que malversó de las cuotas sindicales y no sólo por 2 mil 600 millones (migajas para el dinero que acumuló). La medida parecería acto de justicia si fuera incriminada por los millones de pesos que desvió de los programas de vivienda que estaban dirigidos a los trabajadores de la educación. Sería justicia si estuviera siendo procesada por las enormes cantidades que obtuvo de las dependencias que le cedieron los distintos gobiernos, la Lotería Nacional, el Issste, la Subsecretaría de Educación Pública.

Justicia sería si respondiera por su participación en el asesinato del maestro Misael Núñez Acosta.

Todo esto lo hemos repetido una y otra vez, sin que ninguna autoridad dijera nada de lo que hacía la señora Gordillo. Hoy en la televisión y la radio se escucha información sobre los lujos, las compras, las cirugías, la soberbia, y un largo etcétera que dan cuenta de los modos y gustos de la señora. Sin embargo, a nosotros, los maestros democráticos, jamás nos escucharon cuando lo dijimos.

Ni siquiera mínimamente quisieron informar los medios de comunicación electrónicos cuando, en 2002, la demandamos penalmente ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado.

En la detención de Elba Esther Gordillo no hay justicia; hay un ajuste de cuentas. No les sirve una dirigente sindical tan desprestigiada para implementar su mal llamada reforma educativa. ¿De repente se dieron cuenta del nefasto papel que ha jugado al frente del SNTE y para la educación pública?

El gobierno de Enrique Peña Nieto se defiende diciendo que apenas tiene 90 días en el gobierno y no puede responder por lo sucedido tiempo atrás. ¿No fue gobernador del estado de México? ¿No tuvo tratos con la señora Gordillo durante su mandato como gobernador? ¿No fue durante años su aliado político? ¿No le ayudó Elba Esther en su campaña electoral? Cientos de políticos de PRI, PAN y PRD que recibieron bendiciones, ¿no sabían de dónde procedía su riqueza? Por favor, no nos quieran ver la cara de tontos.

El gobierno de Peña Nieto ha tomado una decisión: la reforma educativa va, pese a todo y todos. Se impone.

Las autoridades aseguran que los maestros van a tener mejoras en el escalafón. Lo mismo nos dijeron hace 21 años, cuando nos vendieron el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. Ni siquiera se les ocurre inventar algo nuevo. Entonces nos aseguraron que los maestros íbamos a mejorar en nuestro salario si nos incorporábamos al Programa de Carrera Magisterial (le llamaron pomposamente revalorización de la función magisterial) y, por tanto, mejoraría la educación y se elevaría su calidad. Los mismos argumentos, las mismas mentiras. ¿Se mejoró entonces la educación? ¿Se elevó la calidad de la educación? No, no sólo no se elevó, sino que se deterioró aún más.

Veintiún años después las autoridades nos repiten lo mismo. Parecen tener muy poca memoria. ¿Saben quién vertía estos argumentos? La señora Gordillo. ¡Vaya ironía! El gobierno mete a la cárcel a Gordillo, pero utiliza sus propios argumentos para engañar a la opinión pública imponiendo una contrarreforma educativa que atenta contra los derechos de los maestros y contra la educación pública.

Hemos señalado que la reforma no va a servir para mejorar la educación de nuestro país y estamos dispuestos a debatir en cualquier foro nuestros argumentos. Las recomendaciones de la OCDE, plasmadas en esta contrarreforma, van a deteriorar aún más la escuela pública.

El siguiente golpe es contra la disidencia. La resistencia magisterial es ahora su objetivo. A pesar de eso, los maestros que día a día trabajamos con lo mejor de nuestro país, niños y jóvenes, vamos a continuar luchando por que se nos escuche. Vamos a seguir defendiendo a la educación pública por ser patrimonio del pueblo de México.

* Licenciado en Pedagogía y profesor de Telesecundaria del Valle de México

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