Opinión
Ver día anteriorDomingo 14 de abril de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Foro de la Cineteca

Buscando a Sugar Man

L

iving in oblivion. En pocas ocasiones ha participado el cine con tal vigor en el rescate y difusión de una leyenda viva como en el caso del documental Buscando a Sugar Man (Searching for Sugar Man), del realizador sueco-argelino Malik Bendjelloul. La historia es fascinante y pareciera inventada por un guionista inspirado, de no ser totalmente verídica. A finales de los años 60, en Detroit, un músico de origen mexicano, Sixto Rodríguez, consigue grabar dos discos que apenas logran venderse. En los pocos conciertos para difundirlos, el guitarrista se muestra siempre de espaldas y pronto corre el rumor de que en uno de ellos alguien le habría disparado o de que él se habría suicidado. Lo que sigue es un largo periodo de olvido.

De modo providencial o azaroso, uno de sus discos se vuelve muy popular entre la población joven blanca de Sudáfrica y pronto la música folk del cantante olvidado se vuelve objeto de culto y de polémica política. Sus letras hablan de los suburbios, de la droga y la sexualidad de un modo subversivo. La voz evoca a Bob Dylan y a James Taylor. Las ventas se disparan y hacia 1990, en la contraportada de un disco, Cold fact, un admirador pregunta retadoramente si existe algún musicólogo-detective interesado en descifrar el misterio del paradero o de la desaparición del artista Rodríguez. Lo que sigue es una búsqueda apasionante a través de Internet y contactos diversos en la que intervienen Stephen Sugar Segerman y Craig Bartholomew-Strydom, el retador y el fan interesado, y luego el realizador Malik Bendjelloul, quien elabora la crónica del esfuerzo.

Buscando a Sugar Man despliega una dinámica muy ágil en las revelaciones y giros sorpresivos que van acumulándose. El director entrevista a un antiguo empresario de Motown y Sussex Records, a las dos hijas del cantante, y también recorre las soleadas calles de Cape Town y de un Detroit gris y menesteroso en busca de claves nuevas. Las melodías estupendas de Rodríguez se suceden en el relato despejando y oscureciendo a un mismo tiempo el misterio de una fama tan merecida como escamoteada, y de la siempre posible y siempre muy diferida recuperación artística del cantante.

El documental rebasa las convenciones de la evocación sentimental fincada en videos caseros y entrevistas rutinarias, el homenaje póstumo y el enternecimiento estéril. En su lugar, una técnica emparentada con el relato de misterio seduce y azora muy pronto a los espectadores atentos ya a nuevas revelaciones, mismas llegan de modo alucinante. Buscando a Sugar Man obtuvo este año el Óscar al mejor documental. Un acierto formidable.

Se exhibe en la sala 7 de la Cineteca Nacional (12, 17 y 21 horas).

Twitter: @CarlosBonfil1