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El proceso del soldado entra en la etapa final con las conclusiones de la parte acusadora

Manning, un traidor al que sólo le interesa ser famoso: fiscal

Es un anarquista que ayudó conscientemente al enemigo al entregar información a Wikileaks

La defensa presentará hoy sus argumentos

Marchas de apoyo al militar para el 27 de julio

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El soldado Bradley Manning, al llegar a la corte donde enfrenta un consejo de guerra, en el fuerte Meade, en imagen de hace unos díasFoto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 26 de julio de 2013, p. 28

Nueva York, 25 de julio.

En la etapa final de su consejo de guerra, el soldado Bradley Manning, acusado de ayudar al enemigo y violar la Ley de Espionaje por la mayor filtración de documentos oficiales clasificados en la historia de Estados Unidos, fue calificado hoy por el gobierno como un traidor y un anarquista que sólo buscaba notoriedad, y fue acusado de estar consciente de que estaba ayudando al enemigo al entregar el material a Wikileaks.

Los argumentos de los abogados del gobierno y la defensa a lo largo del consejo de guerra que está por culminar en el Fuerte Meade, en Maryland, se han centrado en definir el carácter y la motivación del soldado, ya que la acusación más seria de los 21 cargos que enfrenta es de ayudar el enemigo, la cual conlleva una condena de cadena perpetua.

El fiscal militar, mayor Ashden Fein, en sus argumentos de conclusión que ocuparon casi toda la sesión de hoy, describió a Manning como alguien motivado exclusivamente por la búsqueda de fama, y subrayó que el soldado, quien trabajaba como analista de inteligencia en una base militar estadunidense en Irak, había sido capacitado para saber que la divulgación de estos materiales a un sitio de Internet los haría disponibles a agrupaciones enemigas como Al Qaeda, según información de los pocos reporteros que tuvieron acceso al tribunal.

“Entregó a Wikileaks cientos de miles de documentos listos para usar, los entregó para obtener notoriedad… para garantizar su fama, información que sabía que Wikileaks deseaba difundir públicamente”, declaró Fein. Manning, afirmó, había sido informado como parte de su capacitación de que “el enemigo usaba el Internet y a Wikileaks para recaudar información para usar en contra de este país”.

Buscando anular los argumentos de la defensa de un soldado que actuó por conciencia con el objetivo de denunciar lo que percibía como abusos y detonar un debate sobre las políticas bélicas y diplomáticas de Estados Unidos, Fein insistió en que a Manning sólo le interesaba alcanzar fama. “Manning no es un humanista; era un hacker... era un soldado… con la habilidad, el conocimiento y el deseo de dañar a Estados Unidos. No era un denunciante, sino un traidor…”

A la vez, Fein intentó distinguir entre Wikileaks y los medios periodísticos tradicionales. Subrayó que enviar información clasificada a un medio establecido como el New York Times o el Washington Post es un delito, lo que sucedió en este caso era peor, ya que Manning sabía que Wikileaks divulgaría los documentos en la forma en que fueron recibidos y por lo tanto era una plataforma para asegurar que la información estuviera disponible al mundo, incluidos los enemigos de Estados Unidos. En otro momento, Fein afirmó que la bandera no significaba nada para él.

Fein acusó que Wikileaks y su fundador Julian Assange son activistas antigobierno y anarquistas informáticos, y dijo que Manning “identificó a Wikileaks como la primera agencia de inteligencia para el público en general”. O sea, no un medio periodístico tradicional.

El abogado defensor David Coombs presentará sus argumentos finales el viernes. La defensa fracasó en sus varios intentos por persuadir a la juez para que descartara varios cargos a lo largo del proceso, incluido el de asistir al enemigo. Manning optó por no declarar, aunque el inicio del proceso el soldado leyó un documento que preparó explicando sus acciones, donde subrayó que creía que si el público tenía acceso a la información clasificada que divulgó eso podría detonar un debate doméstico sobre el papel de los militares y sobre la política exterior en general.

Una vez que el abogado ofrezca sus argumentos finales, el gobierno tendrá la opción de responder a esos argumentos una vez más antes de que la juez, la coronel Denise Lind, emita su veredicto, algo que se espera en los próximos días. Manning optó al inicio por que la juez, y no un jurado militar, determinara su destino en este proceso legal.

Por otra parte, la Red de Apoyo a Bradley Manning anunció que está organizando manifestaciones en más de 30 ciudades alrededor del mundo para el 27 de julio. Hoy publicó un anuncio a plana completa en el New York Times titulado Yo soy Bradley Manning, firmado por cientos de simpatizantes, entre ellos Noam Chomsky, Daniel Ellsberg, Joan Baez, Daniel Berrigan, Tom Morello, el ex agente de la CIA Ray McGovern, la coronel retirada Ann Wright, Alice Walker, entre cientos de artistas, veteranos militares, intelectuales, activistas y más en apoyo de Manning.

El caso, señalan expertos y críticos –además de las consecuencias para Manning y potencialmente para Wikileaks– tiene implicaciones dramáticas para la libertad de prensa en este país, ya que podría criminalizar la filtración de información gubernamental a todo medio de comunicación. La Jornada fue el sexto medio en el mundo que recibió y publicó información filtrada por Manning y difundida por Wikileaks.

Manning es uno de los siete casos judiciales contra filtradores denunciantes que han divulgado información oficial clasificada, promovidos por el gobierno de Barack Obama, un número sin precedente en la historia del país. Todos los presidentes anteriores habían presentado cargos bajo la Ley de Espionaje contra sólo tres filtradores en total. Según el New York Times, nunca antes se había acusado a un filtrador denunciante de asistir al enemigo.

Entre 2009 y 2010, Manning filtró más de 700 mil documentos diplomáticos y militares, incluidos informes de guerra, archivos sobre el centro de detención en Guantánamo y cables diplomáticos entre Washington y sus sedes diplomáticas en varias partes del mundo, incluido México, además del famoso video de un ataque por helicóptero en donde murieron civiles y reporteros de la agencia Reuters.

Fue arrestado en mayo de 2010 y durante nueve meses estuvo encarcelado en una prisión militar en condiciones declaradas como inhumanas por el relator especial sobre tortura de la Organización de Naciones Unidas. En febrero de este año Manning se declaró culpable de cinco cargos menores, que implican una condena hasta de 20 años de prisión. Sin embargo, el gobierno de Barack Obama optó por proceder con los cargos más severos, que incluyen cadena perpetua.

Para mayor información.

Enlaces:

Los cables sobre México en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks