Opinión
Ver día anteriorDomingo 11 de agosto de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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¿Necesitamos empresas extranjeras?
Antonio Gershenson
V

emos publicado que con la próxima apertura de Pemex sólo habría un alza marginal en la economía, y ya de por sí como estamos. Ahora, que se dice que en unos días se anunciará el camino para esta entidad petrolera, tenemos que revisar que con las petroleras internacionales, ya tenemos una declinación.

Lo poco de áreas que aún crece no es de trasnacionales, sino de Pemex en lo básico. Ya hemos mencionado el ejemplo del Litoral de Tabasco, que en aproximadamente 10 años ha aumentado su petróleo crudo ocho veces, y su gas ocho y medio. Pero los políticos y jefes de Pemex no hablan de que a esta zona se les aumente el presupuesto ni el número de perforaciones.

De las empresas privadas y sobre todo las trasnacionales sí hablan quienes tienen mucho dinero y altos puestos. No hablan de la baja en la producción de estas presas. No mencionan a las siete trasnacionales de Burgos que son virtualmente dueñas de todo ahí para producir gas natural... en decadencia. En cinco años ya sólo producen 83 por ciento de gas; sin embargo, el que gasta el dinero es Pemex: tenía asignado un presupuesto en 2012 de 18.7 mil millones de pesos, pero, en realidad, durante ese año gastó 25 mil millones.

Ya habíamos mencionado que Veracruz, con puro contratismo con empresas privadas, en seis años redujo su producción de gas a 55 por ciento.

Otro caso, de prácticamente puros contratos, por tres y cuatro años, el dineral y una producción ridícula, es Chicontepec. Presumían de su producción, pero en todo 2012 produjo 69 mil barriles diarios, frente a 319 mil de Litoral de Tabasco. Éste tuvo un presupuesto ejercido en ese año de 3 mil 746 millones de pesos diarios, frente a 29 mil 674 millones de pesos en Chicontepec, casi 10 veces más caro por una quinta parte de la producción.

La productividad promedio por pozo en Chicontepec es de 25 barriles de crudo diarios. En el sureste hay varios lugares en los que se han descubierto y desarrollado pozos que producen miles de barriles diarios.

Ya en este año, la producción de crudo en Chicontepec va en plena baja. De su producción en enero, 75 mil barriles diarios, cayó a 65 mil en julio, 68 por ciento de la producción del principio del mismo año.

Vamos a comparar la exploración y obtención de reservas probadas de gas natural en varios años:

2008: Litoral de Tabasco, 63 por ciento del total nacional. Burgos, 7 por ciento.

2009: Litoral de Tabasco, 55 por ciento del total nacional, Burgos, 10 por ciento.

2010: Litoral de Tabasco, 54 por ciento del total nacional, Burgos, 4 por ciento.

2011: Litoral de Tabasco, 46 por ciento del total nacional, Burgos, 11 por ciento.

Ya vimos la diferencia de costos entre los dos casos, y ahora vemos la de la obtención anual de reservas probadas de gas natural.

Entonces, querer entregar a empresas privadas los bienes de Pemex, no sólo no es productivo para el país, sino que se pierden los bienes nacionales productivos que muestran ser los mejores para México.

En otra área, las refinerías deben ser también de producción nacional, pues se crean empleos en el país, se consumen materias primas nacionales, etcétera.

Los hechos, aunque se ha hablado de entregarlas a empresas trasnacionales –lo que también es negativo–, han sido que cuando la derecha se impone no se construye ninguna refinería. Desde que llegaron al poder los derechistas, en 1982, así ha sido, y sólo se ha hablado de refinerías por los gobernantes. Se perdieron 40 años.

El presidente elogió el petróleo en Brasil. Pero allí hay cinco refinerías en construcción que lleva a cabo la empresa pública Petrobras. Las palabras se las lleva el viento.

Sí, debemos impulsar la construcción de refinerías por Pemex. Es elemental, pues importaríamos menos gasolinas y otros combustibles; sería más barata y habría más empleos no sólo en la construcción, sino por todos los componentes que se puedan producir o armar aquí.

Esto complementa más lo que necesita el país. Y debe ser tomado en cuenta para fijar el programa de energía.