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El Museo del Palacio de Bellas Artes monta exposición por el centenario de la pintora

La obra de Olga Costa carece de una buena valoración plástica: Raquel Tibol

La muestra reúne 76 trabajos de la artista

Como creadora de museos, poseía un gusto para colgar, atraer, respetar la imagen y el ojo de la gente, dice la crítica de arte a La Jornada

 
Periódico La Jornada
Sábado 24 de agosto de 2013, p. 4

El arribo de la crítica de arte Raquel Tibol al Museo del Palacio de Bellas Artes causó sensación.

Hace unos días ahí se inauguró Olga Costa: apuntes de naturaleza, 1913-2013, exposición montada con motivo del centenario de la pintora que se cumple el 28 de agosto.

Tibol ha escrito con amplitud sobre Olga Kostakowsky, nombre de la artista nacida en Leipzig, Alemania, quien llegó a México en 1925 –ya que su padre, el músico ucraniano José Kostakowsky, huía del nazismo– y fallecida en 1993.

Si por un lado la exposición de 76 obras recuerda a Olga en todo su valor como pintora, coleccionista y persona no presumida, Tibol consideró, después de recorrerla en silla de ruedas, que no hay una buena valoración plástica de su obra. Se pusieron demasiados paisajes, sin hacer una buena selección. Yo hubiera hecho algo más variado para que se conocieran todas sus líneas de trabajo y técnicas, porque hizo cinco o seis diferentes, y en todas de primera mano. (También) pareciera que la museografía es un poco de aficionados.

Creadora de museos

Entrevistada, Raquel Tibol recordó que Olga Costa fue una creadora de museos y poseía un gusto para colgar, atraer, respetar la imagen y el ojo de la gente porque no se puede colgar de cualquier manera. Para que se vea bien un cuadro, hay que equilibrarlo en el conjunto.

Juan Coronel Rivera, responsable del concepto curatorial de la muestra, expresó que ésta es resultado de una investigación hecha a lo largo de siete meses por Yisel Rahal, Dolores Cobielles, Raúl Heriberto Cano Monroy y él.

Primero, se investigó por medio de la red, ya que la mayoría de los museos estadunidenses tienen sus archivos disponibles en Internet y 30 por ciento de la obra de Costa se encuentra en Estados Unidos. También consultaron el archivo histórico de la Galería de Arte Mexicano, donde la pintora montó su primera exposición individual en 1945. Otro archivo relevante fue el del gobierno de Guanajuato. Encontraron medio millar de obras, muchas sobre papel.

De acuerdo con Juan Coronel Rivera, consultar el archivo del padre de Costa, que resguarda el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el de Luis Cardoza y Aragón, en el fondo reservado de esa casa de estudios, los llevó a definir los lineamientos de la muestra.

Foto
Olga Costa, 1930, fotografía de Manuel Álvarez Bravo, incluida en la exposiciónFoto © Colette Urbajtel/
Archivo Manuel Álvarez Bravo, SC

No es una exposición retrospectiva en el sentido formal, sino que nos guiamos para hacer una estructura distinta en la que se señalan los temas que interesaban a la artista.

Los núcleos temáticos son Olga Costa vista por sí misma, Lo naive de las escuelas al aire libre, El encuentro con el arte moderno de corte nacionalista, El paisaje como metáfora abstracta y La naturaleza muerta, muerta.

El curador recordó que en su momento Costa era considerada una de las tres pintoras más relevantes del país, junto con Frida Kahlo y María Izquierdo. Sin embargo, con la llegada de los artistas de la Ruptura, la crítica se olvidó de ella.

Aparte de dos retratos que Costa hizo de su marido, José Chávez Morado, la exposición hace a un lado al muralista y pintor de la Escuela Mexicana. Coronel Rivera discrepa de que Costa haya estado a la sombra de su esposo: “Chávez Morado era un activista y a Olga le fastidiaba. Estaba harta de tanto mitin, junta y grupo. Ya fallecidos los que llamamos ‘los tres grandes’, Chávez Morado fue una figura muy pública porque ocupó casi todos los murales públicos. No es que él la tuviera apartada, más bien a Olga no le interesaba estar en la misma circunstancia. Quería hacer este tipo de pintura inteligente, no política”.

Para revalorar a Costa hay que darle una buena lectura, cuidar que las piezas tengan calidad y verla con ojos contemporáneos, aseguró Coronel Rivera.

María Cristina García Cepeda, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes, recordó que en 1989 cuando era la directora del Festival Internacional Cervantino, a Costa se le organizó una retrospectiva en el Museo del Pueblo, recinto creado por la pintora y su esposo.

La funcionaria también dio la bienvenida a Miguel Fernández Félix, como director del Museo del Palacio de Bellas Artes.