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Explora la influencia de sus prendas en la escena del diseño y la moda contemporánea

Muestra exposición que para Frida la vestimenta era una declaración de ideas

Se exhibe parte de sus accesorios, vestidos indígenas y de tehuana, rebozos, joyas y aparatos ortopédicos, que yacían guardados en el baño y luego hallados en 2004

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En el baño de la artista se encontraron alrededor de 300 prendasFoto Luis Humberto González
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En la Casa Azul Museo Frida Kahlo se puede conocer la intensa relación que existía entre la pintora, su obra y su hogarFoto Luis Humberto González
 
Periódico La Jornada
Domingo 29 de diciembre de 2013, p. 3

Cuando se pensó que poco quedaba por decir y aprender de Frida Kahlo, hoy se puede profundizar aún más en la creatividad de la pintora mexicana más reconocida a escala internacional, en la exposición Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo, muestra en la que mediante la exhibición de sus distintas vestimentas indígenas, joyas y aparatos ortopédicos que uso de manera cotidiana, se explora la influencia que ello tuvo en la escena del diseño y la moda contemporánea.

Para estas fechas de asueto, se trata de una buena oportunidad para apreciar la creatividad de Frida Kahlo y su relación con la moda, y para conocer parte del acervo descubierto en 2004, dentro del baño de azulejos blancos contiguo a la habitación de la artista plástica, en la parte superior de la casa donde nació, vivió y murió quien fuera compañera de vida de Diego Rivera.

De manera permanente, en la Casa Azul Museo Frida Kahlo se puede conocer la intensa relación que existía entre Frida, su obra y su hogar. Cada sitio de la casa, los jardines, las distintas habitaciones, su propia recámara y la cocina, revelan el universo íntimo y creativo de la artista. De acuerdo con una de las cédulas que reciben al visitante, la Casa Azul se convirtió en una síntesis del gusto de Frida y Diego, así como de su amor y admiración por el arte y la cultura mexicana, por lo que ambos pintores, cuando la habitaron, coleccionaron distintas piezas de arte popular y prehispánico, la cuales forman parte de la decoración de los jardines y el interior de la casa.

Por ejemplo, dos sitios que conservan esa intimidad casera y cotidiana, es la recámara que Frida usaba y donde se conserva su cama y el espejo en el techo, que su madre mando colocar luego del accidente que Frida sufriera al regresar de la Escuela Nacional Preparatoria, y que utilizó durante su larga convalecencia, que la mantuvo inmóvil por nueve meses, y que gracias a ese espejo donde se reflejaba, Frida pudo retratarse.

Otro sitio es la cocina, típica de las construcciones antiguas mexicanas, con su fogón, donde Frida y Diego gustaban de agasajar a sus invitados, entre ellos, a León Trosky, André Bretón, Tina Modotti, Edward Weston, Juan O’Gorman, Carlos Pellicer y José Clemente Orozco, entre muchos otros.

La casona, que data de 1904, tiene actualmente una construcción de 800 metros cuadrados y un terreno de mil 200 metros cuadrados. Según datos oficiales, mensualmente recibe alrededor de 25 mil visitantes, 70 por ciento de ellos extranjeros, lo que se incrementa en estas fechas.

Con la curaduría de Circe Henestrosa y el diseño museográfico de Judith Clark, Las apariencias engañan... es una muestra del guardarropa de Frida, descubierto en 2004 dentro del baño de la pintora, donde se encontraron alrededor de 300 prendas, entre ellas, vestidos tradicionales de origen indígena, rebozos, faldas, blusas, mantos de tehuana, medias, enaguas, pantalones, camisas, listones, corsés y trajes de baño, así como joyas y accesorios, medicamentos y aparatos ortopédicos.

Todos los objetos se conservaron encerrados por más de 50 años, primero por petición de Diego Rivera y posteriormente por decisión de Dolores Olmedo, mecenas y amiga de los artistas. Una primera exposición, de una parte de dicho acervo, se inauguró en noviembre de 2012, en las salas de exhibición temporal de la Casa Azul. Hasta el momento ha habido dos rotaciones de sus vestidos. La idea es presentar con el tiempo 11 atuendos de Frida Kahlo, los cuales se van a rotar cada cinco meses, dando un total de 22 vestimentas a lo largo de la exhibición.

Discapacidad y etnicidad

De acuerdo con la curadora, la exposición propone conjugar los conceptos de discapacidad y etnicidad, como dos nuevos componentes de interpretación que nutren la identidad y creatividad de Kahlo, y cómo ello hoy día influye en la moda contemporánea y ha inspirado a diseñadores como Dai Rees, Rei Kawabuko, Riccardo Tisci y Jean Paul Gaultier, quien trabaja para la marca Givenchy, pues Frida no sólo intervenía sus prendas, sino que llegó a marcar un estilo que influyó en el diseño de la moda internacional.

En la muestra se aprecian desde distintos aparatos ortopédicos y corsés, vestidos y blusas de tehuana, perfumes, zapatos, lentes, hasta los diseños contemporáneos que su estilo inspiró. La idea es que quienes visiten la exposición puedan captar cómo para Frida Kahlo, el tradicional vestido de tehuana no era sólo un objeto que adaptó a su cuerpo para cubrir sus imperfecciones físicas, sino que lo transformó en una declaración ideológica y cultural que fusionó en sí misma hasta convertirlo en una segunda piel.

Casa Azul Museo Frida Kahlo (Londres 247, colonia Del Carmen, Coyoacán) se encuentra abierto los martes de 11 a 17:45 horas y de miércoles a domingo de 10 a 17:45 horas. Donativo de entrada: 75 pesos, público en general, 55 pesos con credencial o identificación nacional y 35 pesos a estudiantes y maestros con credencial vigente. Permiso para tomar fotografías: 60 pesos público en general y 10 pesos a estudiantes con credencial vigente.

En estas vacaciones para los niños y niñas se realiza todos los sábados, de 11 a 14 horas, un taller, con material incluido, para que puedan crear un diseño inspirado en los vestidos de Frida. Cupo limitado. Costo: 20 pesos.