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El museo Mauritshuis de La Haya reabrirá sus puertas al público el próximo viernes

La joven de la perla, de Vermeer, regresa a su casa, donde es más bella

Se ha convertido en la Gioconda del Norte, califica la directora de ese espacio cultural

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La joven de la perla, cuadro de Johannes Vermeer, ayer, durante un recorrido de los representantes de la prensa por el renovado Mauritshuis de La Haya. El recinto abrirá sus puertas al público de forma gratuita desde las 20 horas hasta la medianoche el proximo viernes 27, después de la inauguración oficial. Desde el 28 de junio volverá al horario habitualFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Sábado 21 de junio de 2014, p. a11

La Haya, 20 de junio.

Después de dos años de viaje, la famosa joven de la perla de Johannes Vermeer regresó a su hogar junto a sus compañeros de la edad de oro holandesa, en el renovado museo Mauritshuis de La Haya, que reabrirá sus puertas al público el 27 de junio.

La joven de la perla regresa por fin a casa, ahí donde es más bella”, afirma Emilie Gordenker, directora del ese pequeño recinto sometido a una remodelación para duplicar su superficie que costó 30 millones de euros.

Es magnífico ver de nuevo la colección en este edificio renovado, que está más espléndido que nunca, añade Gordenker, quien asegura que La joven de la perla es ahora un icono: Se ha convertido en la Gioconda del Norte.

En Bolonia o en Nueva York, el lienzo, que ha inspirado una novela y una película con la actriz estadunidense Scarlett Johansson, ha provocado un verdadero frenesí. En Tokio, la exposición de cuadros prestados por el Mauritshuis durante los dos años de renovación atrajo en 2012 a casi 800 mil visitantes y batió todos los récords de afluencia.

El pequeño óleo de 45 cm sobre 40, pintado hacia 1665, fascina e intriga desde hace tres siglos.

Hay algo muy especial con este lienzo, que se parece de cierto modo al Mauritshuis, es pequeño e intimista, asegura también la directora.

Instalado en el centro de La Haya, en la esquina de las sedes del Parlamento y del gobierno holandés, el museo ocupa la antigua mansión construida en 1644 para el conde Johan Maurits de Nassau Siegen.

Este edificio clásico está ahora completado por un edificio art déco, alquilado por un largo periodo y que alberga una biblioteca y las exposiciones temporales.

Los dos edificios están vinculados por un atrio, inundado de luz natural, y las salas disponen de iluminación con tecnología led (diodo emisor de luz).

El Louvre ha sido una buena fuente de inspiración, admitió el responsable de las renovaciones, Hans van Heeswijk. Hemos construido un atrio claro y luminoso para que los visitantes puedan sentirse como en casa.

Aunque la pintura de Johannes Vermeer es la atracción indiscutible del museo Mauritshuis, que espera más de mil visitantes diarios, El jilguero (1954), de Carel Fabritius, alumno de Rembrandt y maestro de Vermeer, ha tomado un lugar esencial en esta colección relativamente pequeña que reúne obras maestras de la edad de oro holandesa (1584-1702).