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Brasil, sus gobiernos y el petróleo
H

ubiera yo querido que este artículo hubiera salido antes del día de la elección, pero de todos modos creo que contiene información útil para muchos.

Hoy, domingo 26 de octubre, hay elecciones en Brasil. Por un lado, está la relección de Dilma Rousseff, sucesora de Lula, del mismo Partido del Trabajo. Ambos heredaron una industria petrolera en proceso de privatización, con el anterior presidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido Social Demócrata. Los miembros de este partido, del cual es miembro el otro candidato presidencial, Aécio Neves, junto con otras fuerzas, quieren sacar del poder al partido de Lula y Dilma. Vale la pena recordar hechos de esa época, en especial en relación con el petróleo, para evaluar mejor a los candidatos en esta elección brasileña.

Recordamos una entrevista de La Jornada con Fernando Siqueira, entonces director de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, publicada el 12 de marzo de 2008, titulada Brasil busca recuperar el control de su petróleo.

El entrevistado habla del proceso de privatización de Petróleos Brasileños (Petrobras), que se concretó en 1997, durante el gobierno del ex presidente Fernando Henrique Cardoso –cuando se promulgó una ley que permitió a otras empresas competir con Petrobras en todos los ramos de la actividad petrolera–, y dice, entre otras cosas:

La privatización de Petróleos Brasileños en 1997 fue el punto culminante de un proceso de debilitamiento intencional de la empresa iniciado 20 años antes. Petrobras fue obligada a comprar petróleo a precios internacionales de 25 dólares por barril y venderlo en el mercado interno a 14 dólares; la diferencia era cubierta por la producción nacional y esto provocó que la empresa no tuviera recursos para invertir y se descapitalizara, explica Siqueira.

No podemos olvidar el proceso de México, aún inconcluso, aunque las similitudes son obvias.

Había una creciente oposición a la privatización de Petrobras, que incluía al sindicato petrolero (entonces uno de los mayores del país), a empleados públicos de otros gremios, sindicatos de industria y organizaciones sociales. Cuenta que en 1995 el entonces presidente Henrique Cardoso emitió un decreto que prohibía a cualquier empleado público trasladarse a Brasilia, la capital federal y asiento de los poderes, a realizar cualquier protesta contra la decisión de abrir la empresa petrolera al capital privado, so pena de ser despedido. El propósito, dice el entrevistado, era quebrar la resistencia a la política de apertura”.

Un año después fue enviada la ley para eliminar el control total del Estado sobre el petróleo y permitir a empresas extranjeras extraer y hacerse propietarias del crudo brasileño. Fue aprobada un año más tarde, a la vez que se creaba una Agencia Nacional del Petróleo que, asegura él, respondía a los intereses de las grandes trasnacionales, a las que entregó todo el conocimiento que Petrobras había acumulado en 55 años de investigación sobre los yacimientos de petróleo en el país.

Una siguiente medida fue reconformar el consejo de administración de Petrobras, que hasta antes de la privatización estaba integrado por nueve miembros: seis directivos de la empresa y tres representantes de la sociedad.

Con las modificaciones legales se incluyó a consejeros externos de nacionalidad brasileña que, dice el entrevistado, representaban los intereses del sistema financiero internacional.

Fernando Henrique Cardoso dejó la presidencia en 2003, con una deuda interna por el equivalente a 60 mil millones de dólares, aun cuando durante su gobierno fueron vendidos activos públicos por 160 mil millones de dólares. Entregó al país en bancarrota, señala Siqueira.

Los gobiernos de Lula y Rousseff han modificado leyes para crear una nueva empresa petrolera totalmente estatal para cuestiones importantes, beneficios de los impuestos de la industria petrolera con carácter educativo y social, y predominio absoluto de Petrobras, en Brasil, sobre las trasnacionales.

La producción en Brasil de petróleo y gas natural equivalente fue, en agosto pasado, de 2.9 millones de barriles diarios, con 16 por ciento de aumento anual. De ahí, Petrobras produjo 2.48 millones. Ha tenido primer lugar mundial en compañías.

Experiencias no sólo de los brasileños para sus próximas elecciones, sino para los mexicanos en nuestra lucha a favor de la propiedad nacional y de los sectores populares.