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Syriza: revertir el impacto en salud del ajuste neoliberal
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na propuesta importante del partido victorioso en las elecciones de Grecia, Syriza, es revertir los costos en salud de la imposición del ajuste estructural neoliberal. Estos costos se refieren tanto a las condiciones de salud como a las transformaciones del sistema de ese sector con recortes del gasto público, la introducción de cuotas en los servicios públicos y las tendencias privatizadoras.

Un artículo que fue publicado en American Journal of Public Health en 2013 sistematiza los elementos de esta tragedia griega y refuta a aquellos que sostienen que no ha habido ningún impacto. Aunque las tasas de mortalidad han seguido bajando, las de algunas causas han subido. Es el caso de la tasas de suicidio, que aumentó en 16.2 por ciento; de homicidios, en 25.5, y de las enfermedades infecciosas, en 13.2 por ciento entre 2007 y 2009. Los investigadores asocian este fenómeno con el desempleo, que se triplicó entre 2008 y 2012, y con la creciente precariedad del trabajo.

Esto explicaría que los hombres menores de 65 años, los más expuestos, muestran un incremento mayor de la mortalidad por suicidio en 22.7 por ciento y por enfermedades infecciosas de 27.6. Debe notarse, sin embargo, que existen problemas para medir la asociación entre las crisis económico-sociales y cambios en la mortalidad, ya que las enfermedades crónico-degenerativas tienen diferentes tiempos de latencia entre la experiencia de un trauma hasta que se presenta clínicamente el padecimiento. Depende también de su intensidad y duración. Es decir, el impacto en las condiciones de salud de la crisis económico-social puede manifestarse durante muchos años por venir.

Los cambios en la morbilidad en el ajuste estructural griego, que ya ha durado unos siete años, proporcionan información valiosa sobre el sufrimiento y la desesperanza. Así, la depresión grave se duplicó entre 2008 y 2009, y el intento de suicidio durante el mes anterior al levantamiento de una encuesta incrementó de 0.6 por ciento en 2008 a 1.5 en 2011. Los datos sobre el uso de drogas ilegales, principalmente heroína, aumentó en 11.6 por ciento globalmente, pero en 88 en el grupo de edad de 35 a 64 años, lo que los autores interpretan como recaídas en un grupo especialmente vulnerable. Junto con ello, incrementaron los casos nuevos de VIH en usuarios de drogas inyectables 10 veces. Por otro lado, se presentaron inesperadamente en 2011 brotes de paludismo y del virus Nilo Occidental con 35 defunciones con brotes nuevos durante los años siguientes.

Como parte del ajuste se impusieron las habituales medidas del Fondo Monetario Internacional, a saber, diversas disposiciones de austeridad, restricciones al acceso y esquemas de privatización, así como la desregulación del sector privado. El presupuesto del Ministerio de Salud cayó en 23.7 por ciento entre 2009 y 2011 y se consiguió principalmente mediante una baja de los salarios de los trabajadores de salud y la congelación de plazas. Simultáneamente, se introdujeron pagos en los servicios públicos y se clausuraron o fusionaron servicios de los hospitales y clínicas públicas al tiempo que las aseguradoras privadas contrataron las mejores camas públicas para sus clientes. Se restringieron, además, los beneficios de los seguros sociales públicos y se establecieron copagos para estudios de laboratorio y medicamentos. Esto significó un incremento sustancial en el gasto directo por los servicios que antes eran gratuitos, justo cuando la pobreza se incrementó a niveles inusitados cercanos al 24 por ciento. Con la creciente pobreza y precariedad laboral las necesidades de salud incrementan, pero el ajuste estructural dificulta el acceso.

El elemento más importante de la desregulación de los servicios privados fue eliminar el control estatal sobre el establecimiento de todo tipo de servicios de salud, que es un mecanismo ampliamente usado en Europa para lograr la distribución racional de los recursos de salud y no en función del interés de lucro.

El ajuste griego tiene semejanzas notables con lo ocurrido en México y América Latina a partir de 1983. La crisis que empezó en 2008 ha sido aprovechada por las fuerzas de derecha para destruir los estados de bienestar europeos. Pero después de un momento de perplejidad vino la indignación. Creció el convencimiento basado en hechos de que el ajuste estructural no resuelve los problemas, sino más bien logra una inusitada redistribución regresiva de la riqueza. Los griegos no se dejaron atemorizar por la campaña sucia de amenazas y votaron por el cambio.