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Captura del líder templario

Se caracterizó por decapitar a rivales y perpetrar ataques con granadas

La violencia usada por su cártel obligó al surgimiento de grupos de autodefensa
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La aparición de autodefenas en Michoacán dio paso a sospechas de su relación con otros cártelesFoto Víctor Camacho
 
Periódico La Jornada
Sábado 28 de febrero de 2015, p. 4

Desde finales de los años 90 el llamado cártel del Milenio –dirigido por Carlos Mendoza, El Tísico, y los hermanos Valencia Cornelio– acogió a quienes serían los fundadores de la organización criminal La familia michoacana y que luego se transformaría en Los caballeros templarios.

Nazario El Chayo Moreno, Jesús El Chango Méndez y otros líderes regionales de células delictivas que operaban en Michoacán para los cárteles del Golfo y Los Zetas rompieron su alianza y crearon una banda, a la que inicialmente denominaron La Empresa.

El crecimiento de Los Zetas, el brazo armado del cártel del Golfo, y la expansión de sus actividades ilícitas hacia delitos como el secuestro, la extorsión y el cobro de piso, provocó que a finales de 2005 los narcotraficantes michoacanos decidieran formar un grupo que supuestamente defendía a los pobladores de quienes consideraba sus enemigos.

En el libro El más loco, escrito por El Chayo Moreno, se menciona que La Familia Michoacana era una organización regionalista que defendía a la población y que sustentaba su existencia en donaciones de armas y dinero que los habitantes les hacían.

Los municipios de Uruapan, Huetamo, Apatzingán, Buenavista, Tepalcatepec, Lázaro Cárdenas, Aquila, Morelia, Los Reyes, Coahuayana, Arteaga, Uruapan, Múgica, Nueva Italia y Tancítaro se convirtieron en los principales centros de operación del grupo que se transformó en La Familia Michoacana.

La organización se estableció en sitios en los que se produce mariguana y donde las autoridades federales han destruido más de 150 laboratorios clandestinos de drogas sintéticas en los 10 años recientes.

Además tomó el control de una de las principales aduanas para el ingreso y exportación de mercancías, lo que les permitió importar grandes cantidades de químicos para elaborar la droga conocida como crystal y metanfetaminas.

Al frente del grupo delictivo quedaron El Chayo Moreno, Enrique El Kike Plancarte, José de Jesús El Chango Méndez y Saúl El Lince Solís Solís. En segundo rango estaban Arnaldo Rueda Medina, Servando Gómez Martínez, Julio César Godoy Toscano –medio hermano del ex gobernador de Michoacán, el perredista Leonel Godoy– Dionicio El Tío Loya Plancarte y Pablo La Morsa Magaña.

La presencia del cártel se extendió a Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Morelos, Jalisco, Oaxaca, San Luis Potosí, Distrito Federal, Zacatecas, Colima, Guanajuato, Querétaro, Nayarit y Baja California, de acuerdo con información de la Procuraduría General de la República (PGR).

Durante el gobierno de Felipe Calderón, la primera acción que puso en marcha en materia de seguridad fue enviar a miles de militares y elementos de la Policía Federal a esa entidad a combatir a Los caballeros templarios, quienes generaron temor entre la población por la decapitación de presuntos narcotraficantes rivales, cuyos cuerpos fueron dejados en las calles, así como la realización de ataques con granadas en diversos bares de la entidad y la desaparición y asesinato de más de 30 agentes federales.

En diciembre de 2010 se habló por primera ocasión de la muerte de Nazario El Chayo Moreno: el gobierno de Felipe Calderón, a través del entonces secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, señaló que estaba seguro del fallecimiento del capo, pero no presentó una sola prueba de ello.

A principios de 2011 La familia michoacana se dividió. El Chango Méndez huyó de Michoacán y se refugió en Aguascalientes, donde fue detenido en junio.

En marzo de ese año, El Kike Plancarte, El Lince Solís y Servando Gómez, La Tuta, crearon Los caballeros templarios, organización supuestamente con valores morales que buscaba combatir los elementos destructivos que prevalecen hoy en la sociedad.

El grupo criminal utilizó su penetración social para acrecentar sus ingresos cometiendo los mismos delitos que habían dado origen a La Familia Michoacana. Comenzaron a cobrar cuota a todos los productores del campo, a empresarios, a transportistas, a pequeños comerciantes y a los ciudadanos.

Las violencia generada por Los caballeros templarios ocasionó el surgimiento de grupos de autodefensa, integrados por ciudadanos –se dijo que muchos de ellos pertenecían a organizaciones delictivas rivales–, lo que provocó la huida de los líderes criminales.

El 9 de marzo del año pasado fue abatido Nazario El Chayo Moreno, tras un enfrentamiento con elementos de la Secretaría de Marina, en el municipio de Tumbiscatío; el 31 de ese mismo mes corrió la misma suerte Enrique El Kike Plancarte Solís, en la localidad queretana de Colón. Tras estos hechos, La Tuta asumió el liderazgo de la organización delictiva.

Ayer este último líder criminal fue detenido. Servando Gómez fue el más mediático de los narcotraficantes, quien difundió al menos una docena de videos y grabaciones en los cuales rechazó haber llegado a acuerdos con el gobierno y mostró sus vínculos con políticos, empresarios y periodistas.

El grupo de Los caballeros templarios fue desplazado por un nuevo cártel, integrado por familiares de El Kike Plancarte, El Chayo Moreno y El Chango Méndez, que fueron sus socios. Este grupo es conocido como el cártel de Los Viagras, y es encabezado por Nicolás y Rodolfo Sierra Santana.