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Manifestantes y policías se enfrentan en la jornada inicial; hay múltiples destrozos

Enarbola Milán la cultura en favor del derecho a la alimentación

Inauguran la exposición internacional con el lema Nutrir al planeta: energía para la vida

Durante seis meses será el foco de atención en Europa

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Policías antimotines lanzaron gases lacrimógenos a los opositores a la Exposición Internacional de Milán, en esa ciudad italiana, donde una ceremonia pomposa marcó la apertura de la muestra.Foto Ap
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En la imagen una formación de carabineros enfrenta a dos jóvenesFoto Ap
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 2 de mayo de 2015, p. 2

Milán.

Con el lema Nutrir al planeta: energía para la vida, la anhelada apertura de la Exposición Internacional de Milán se hizo realidad ayer.

La muestra, que concluirá el 31 de octubre, ocupa un millón de metros cuadrados y se ha convertida en el restaurante más grande del mundo, donde podrán saborearse todo tipo de alimentos, incluidos los más exóticos, como medusas y el pez globo japonés, cuyo veneno es mortal para el consumidor, así como cocodrilo de Zimbabue, y alacranes cubiertos con chocolate de Tailandia. Se puede, además, entrar en el supermercado del futuro.

La exposición está organizada en pabellones de varias tipologías, dispuestos a los lados de un eje donde se despliegan 60 de igual número de países, incluido el mexicano, que se ubica en el centro, así como los llamados clústeres que agrupan países por su producción: cacao, arroz, cereales, especias, etcétera; y los pabellones de organizaciones internacionales (ONU, UE, CERN).

Este microcosmos representa a 94 por ciento de la población mundial con sus costumbres y variantes culinarias, que nos recuerda el goce de la comida y sus significados cultural, social y afectivo, aunque también sus problemáticas.

La muestra busca ser una plataforma de reflexión sobre el futuro nutricional del mundo. Es el alma de la manifestación, su trascendencia, concretizada en la Carta de Milán, protocolo realizado por una pluralidad de expertos, asociaciones, individuos y naciones, que declara el alimento un derecho humano y su privación una violación. La misiva será entregada el 16 de octubre a Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas.

La desigual distribución del sustento caracteriza el mundo: 800 millones de personas sufren hambre crónica, más de 2 mil millones desnutrición, mientras 36 millones al año mueren por hambruna y 29 millones por exceso de alimento; la mitad de los alimentos producidos en el mundo termina en la basura.

Por primera vez, una exposición transforma el cliché temático basado en una peculiaridad local –en este caso la tradición culinaria italiana– en tema universal.

Milán, ciudad financiera y fashion de Italia, durante seis meses se transformará en el ombligo de la cultura en Europa, contagiando a la región entera (Lombardía) y al norte de Italia, gracias a una impresionante oferta cotidiana: actividades artísticas, musicales, espectáculos, exposiciones e incluso la apertura de nuevos museos, como el de la Piedad Rondanini, que exhibe la última gran obra de Miguel Ángel Buonarroti.

La expectación internacional es notable: la mitad de los que adquirieron los 10 millones de boletos vendidos antes de la apertura provienen del extranjero y se calcula que la cifra alcanzará el doble al terminar la muestra. El New York Times posiciona a Milán en el podio entre los 52 mejores lugares para visitar este año a escala mundial.

Para subsanar retrasos en la exposición se emplearon 6 mil obreros en jornadas de 20 horas.

La Exposición Internacional de Milán, que se desarrolla en el área Rho-Pero, 40 kilómetros al noroeste de Milán, cuenta con una infraestructura de transporte muy eficiente, pues puede accederse por cualquier medio, incluido el Metro, que conecta el centro de la ciudad en 25 minutos.

Autos en llamas, en el centro de esa ciudad

Reuters

Milán.

La apertura de la Exposición Internacional de Milán 2015, ayer, fue opacada por enfrentamientos entre manifestantes y policías, en un revés para el gobierno que esperaba, con la famosa feria, mejorar la imagen de Italia luego de años de debacle económica.

Densas nubes de humo de automóviles en llamas llenaron partes del centro de Milán, mientras grupos de personas opuestas a la exposición, con los rostros cubiertos, lanzaron piedras contra policías antimotines, que les respondieron con gases lacrimógenos.

La confrontación tuvo lugar horas después de una pomposa ceremonia de apertura, en la que el primer ministro Matteo Renzi dio inicio de la exhibición de cultura y tecnología de seis meses de duración que en esta edición está enfocada al tema de la producción sustentable de alimentos.

Miles de policías fueron desplegados para contrarrestar la amenaza de violencia antes de la inauguración, con la que Renzi contaba para reforzar señales frágiles de recuperación económica tras años de estancamiento y recesión.

Hoy es como si Italia estuviera abrazando al mundo, dijo en la ceremonia.

“Todos los expertos que de-cían ‘nunca lo haremos’, esta es la respuesta para ustedes. Me gusta pensar que el mañana comienza hoy”, agregó.

En contraste, el elegante centro de Milán se transformó en campo de batalla, con sirenas y explosiones periódicas de bombas cegadoras y de ruido sonando junto a los gritos de los manifestantes.

La policía detuvo a varios opositores. Aún no había una estimación oficial de los destrozos, que incluyeron rotura de vidrios, autos incendiados y daños a la infraestructura pública.

Con 10 millones de boletos ya vendidos, las autoridades esperan la asistencia de unos 20 millones de personas, la mitad de ellas extranjeras, y estiman ingresos por más de 10 mil millones de euros (10 mil 750 millones de dólares).

El acto ya había sido opacado por una investigación de corrupción por la que varios altos funcionarios fueron arrestados, además de excesos de costos y aplazamientos de construcción que implicaron que grandes partes del complejo no estuvieran listas para el día de apertura.

La Exposición Internacional de Milán, que sigue a la Expo 2010 de Shanghai, también movilizó a varios manifestantes de izquierda, desde activistas antiglobalización y ambientalistas hasta estudiantes y grupos opositores a la austeridad.

Contra la cultura del derroche

El papa Francisco, quien habló a través de una conexión televisada en la ceremonia de apertura, se refirió a la ironía de que un megaespectáculo global que depende del patrocinio corporativo esté dedicado al desarrollo sustentable y a alimentar a los pobres.

En cierta forma, la exposición misma es parte de esta paradoja de la abundancia, obedece a la cultura del derroche y no contribuye a un modelo de desarrollo equitativo y sustentable, dijo.

Los verdaderos protagonistas del acto deberían ser los rostros de los hombres y mujeres que están hambrientos, que se enferman e incluso mueren debido a una dieta insuficiente o dañina, agregó.

En total, más de 140 países participan de la Exposición Internacional de Milán.

China, con cada vez más presencia en Italia, tras una serie de compras de empresas de alto perfil, está particularmente bien representada.