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Presentes, el pragmatismo del PRD, extrañas alianzas de PT y MC y la incógnita de Morena

Lejos de la unidad de 2012, la izquierda llega a los comicios confrontada y dividida
 
Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2015, p. 5

Por primera vez desde 1988, los partidos de izquierda viven confrontados una coyuntura electoral en la que está en juego cuál será la principal fuerza de este espectro ideológico rumbo a 2018. Entre diferencias pragmáticas por espacios y posturas sobre el papel de la izquierda frente al poder y al proyecto de país, los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT), Movimiento Ciudadano (MC) y Morena se disputan el voto que apenas hace tres años, juntos, casi los llevó al poder.

De la alianza en 2012, el escenario para esta elección intermedia es radicalmente distinto: destaca una coalición parcial en cien distritos para diputaciones federales entre PRD y PT. Esta vez, la dispersión parece ser el signo de este espectro político. Morena compite impedido legalmente para coaligarse por ser su primera incursión electoral y Movimiento Ciudadano apostó por políticos reciclados para apuntalar su ruta solitaria.

En el PRD, en el DF priorizaron controvertidas alianzas con los partidos Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), antagonistas suyos en lo nacional. Sin embargo, es en el PT donde el pragmatismo electoral tiene otros niveles, pues si bien a escala federal sólo alcanzó un acuerdo parcial con el PRD, en los estados pactó coaliciones con el PAN en el estado de México, y con el PRI en Querétaro.

Época de desprendimientos

Respecto de las gubernaturas, las alianzas alcanzadas han sido ‘‘casuísticas’’, en función de la correlación de fuerzas locales de la izquierda. Destaca el acuerdo PRD-PT para Michoacán y Guerrero, estados convulsionados por la violencia, pero en los cuales hay expectativas de los perredistas, por lo cual condicionaron el acuerdo federal de los petistas al respaldo de sus candidatos.

Entre 2012 y 2015 se ha dado el periodo más agitado en la izquierda, entre fracturas, traiciones, reacomodos y confrontaciones. El PRD, principal referente de la izquierda en los pasados 26 años, se fracturó al punto de perder a sus dos principales liderazgos, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. Salieron también otros ex jefes de Gobierno del Distrito Federal (su principal bastión desde 1997): Alejandro Encinas y Marcelo Ebrard.

A diferencia de otros desgajamientos, la desbandada provocó por primera vez el respaldo suficiente para el surgimiento de un nuevo partido, Morena, el cual busca en esta elección ir más allá de la preservación del registro y disputar al sol azteca ser la primera fuerza de la izquierda. La capital del país será el espacio para medir fuerzas. El acercamiento de la cúpula del PRD con el gobierno federal entre las elecciones de 2012 y la toma de protesta de Enrique Peña Nieto –que derivaría en el Pacto por México, firmado por el sol azteca–, fue el detonante de la fractura más importante del instituto político desde su fundación.

El investigador Rosendo Bolívar sostiene que la ruptura se genera tras seis años de lucha interna por el control del partido entre la corriente perredista Nueva Izquierda (Los Chuchos) y López Obrador, quien el 9 de septiembre de 2012 anunció la transformación de Morena en partido político. Era el colofón de esa ríspida relación.

Para el fundador del PRD Porfirio Muñoz Ledo ‘‘estamos a la vuelta de un ciclo histórico. La izquierda tiene que repensarse profundamente. Los desgajamientos van dejando, aunque digan que no, huellas... (Las renuncias) no son solamente anécdotas personales, son incompatibilidades. Nosotros necesitamos una izquierda fuerte, unida, pero sobre todo honesta frente al poder’’.

Por su parte, Pablo Gómez, de larga trayectoria en la izquierda, considera que esta crisis ha provocado que México ‘‘haya dejado de ser el país en América Latina con mayor grado de unidad en un solo partido. Llegamos a ser una izquierda más orgánica que en Europa, y dejamos de serlo a partir de la escisión de López Obrador’’.

En realidad, asegura Gómez, lo que se gestó fue una división en los liderazgos, no fue una ruptura entre las bases. ‘‘Sí es una crisis, pero espero que sea coyuntural. Esperaría que así fuera y que, pasada la elección, haya un nuevo giro hacia la unidad, no en un partido, pero sí en un frente. Que vuelva la vocación unitaria del PRD. EN Morena va a ser más difícil, porque son la parte escindida y será complicado dar este giro sin dejar un tufillo de arrepentimiento’’.

Thelma Guajardo, secretaria de Política de Alianzas del PRD, opina que más que división, partidos como PT y MC buscan crear su propia identidad, aunque duda de su fuerza electoral, al igual que de Morena. Sostiene que en esta elección esos tres organismos están en riesgo de perder el registro.

Si se analiza fríamente, del resultado de estos comicios se definirá cuál de las fuerzas ‘‘va a tener mano en 2018’’ para definir una posible candidatura presidencial. Sin embargo, desde ahora anticipa que el PRD ‘‘no va con López Obrador. Sería un error ir con él, porque representa la izquierda violenta, radical e intolerante. La gente que está engañada con él es a la que hay que rescatar’’.

Guajardo recuerda que un episodio destacable en esta división es el papel que jugó Ebrard ante López Obrador cuando se definió la candidatura en 2012. ‘‘Tenía todo el respaldo del partido para ser el candidato, pero titubeó, no se mantuvo’’.

–¿Esta pagándolo ahora?

–Pues sí. Su actitud titubeante. Si quieres ser un buen gobernante no debes titubear, pero él negoció con Andrés. Aunque creo que él es responsable de su propia derrota, de su propia marginación.

La firma del Pacto por México

Miguel Muñoz, secretario nacional de Asuntos Electorales de MC, justifica que la ruta seguida por su partido obedece, entre otras razones, ‘‘a que muchas de las decisiones del PRD muestran que no son una izquierda confiable y el PT tiene alianzas con el PRI’’. En el sol azteca no se trata sólo de su participación en el Pacto por México, sino el ‘‘desaseo’’ en sus elecciones internas, ‘‘que permite ver que ya había entregado intereses a la Presidencia’’.

En este proceso, el PT mantuvo su política de alianzas con el PRD, tras una difícil negociación para lograr candidatos en distritos seguros. El petista Pedro Vázquez sostiene que no hay una crisis de izquierda, aunque algunos lo pregonen, pero reconoce que el Pacto por México fue un importante factor de discordia ‘‘sobre el cual nosotros marcamos nuestras diferencias.

‘‘En las negociaciones que tuvimos, los del PRD lo reconocieron y al igual que nosotros, también están pensando en revertir algunas de las reformas que surgieron de la negociación de aquel acuerdo con el gobierno federal’’. De sus alianzas electorales con el PAN en el estado de México y el PRI en Querétaro señala que son resultado del análisis ‘‘casuístico’’ local.

Con esta dispersión, la izquierda afronta una elección donde está en juego la mayoría de la Cámara de Diputados y nueve gubernaturas. Morena le disputa al PRD el tercer lugar que éste ha venido ocupando en los años recientes, mientras PT y MC sólo buscan preservar el registro.