Sociedad y Justicia
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Llama el Papa a no hacer de la fe un museo de memorias

No prevén cambios doctrinarios en sínodo de la familia en el Vaticano
 
Periódico La Jornada
Martes 6 de octubre de 2015, p. 35

Ciudad del Vaticano.

Los obispos de todo el mundo reunidos en el Vaticano para debatir sobre los retos de la familia comenzaron el lunes las sesiones en las que emergen visiones diferentes de la Iglesia, dividida entre conservadores, progresistas, moderados, jóvenes y ancianos con experiencias distintas. Después de un año de debates sobre los cambios que vive el hombre contemporáneo, los casi 400 obispos, cardenales, expertos y auditores abordarán durante tres semanas –con franqueza, como pidió el papa Francisco– los temas más espinosos, entre ellos divorcio, homosexualidad y parejas que conviven, que se han tratado a escala local en todos los continentes y sobre los cuales no hay acuerdos.

También asisten 18 parejas casadas. El testimonio directo de la familia Galindo, de México, fue el primero en ser escuchado.

Si ustedes vinieron a Roma con la esperanza de asistir a un cambio espectacular de la doctrina de la Iglesia, van a salir decepcionados, adelantó en una rueda de prensa el cardenal francés André Vingt-Trois, arzobispo de París, uno de los cuatro vicepresidentes del sínodo. El purpurado, conocido por sus posición conservadora, considera que muchos de los temas más candentes, que calificó de aire de nuestro tiempo, no figuran como prioridad en la agenda del sínodo.

La posición de Vingt-Trois choca con la del cardenal italiano Bruno Forte, secretario general del sínodo, quien recordó que éste debe contribuir a que la Iglesia encuentre el camino para enfrentar los cambios que vive la sociedad moderna, sin cerrarse los ojos, con coraje apostólico, aseveró. No nos reunimos para nada. Es verdad que no se va a modificar la doctrina. Pero hay que encarar esas situaciones (difíciles). La Iglesia no es insensible a esos desafíos, dijo.

El domingo, en la misa de apertura del encuentro, el Papa quiso tranquilizar a los conservadores, al confirmar la doctrina católica sobre la indisolubilidad del matrimonio y reiterar que la familia católica está conformada por un hombre y una mujer. Generó fricciones la invitación de Francisco de abordar temas tabú como la homosexualidad, la convivencia y la propuesta de dar la comunión a los divorciados que se vuelven a casar.

El Papa considera que la Iglesia “se traiciona si cierra sus puertas a cualquier persona que llama y le pide ayuda y apoyo, advirtió en su homilía. Sin embargo, parece evidente que la Iglesia continuará negando la comunión al católico divorciado que se une de nuevo en matrimonio.

El lugar de los homosexuales en la Iglesia se convirtió en uno de los grandes temas del sínodo, sobre todo después de que el sábado el religioso polaco Krzysztof Charamsa Olaf, alto funcionario del Vaticano y teólogo de 43 años, declaró públicamente su homosexualidad y su intención de vivir abiertamente su amor por su compañero Eduardo, y acusó a la Iglesia de homofobia institucionalizada.

Un terremoto que sacudió a los obispos y que afecta indirectamente la línea de Francisco de comprensión y acogida.

En tanto, en su discurso inaugural, el Papa señaló que la fe no es un museo para observar, sino que debería ser una fuente de inspiración, llamando al sínodo a tener coraje para dar vida y no hacer que nuestra vida cristiana sea un museo de memorias. Añadió que la institución tendrá la valentía de cambiar si es la voluntad de Dios.

El pontífice llamó a los obispos a deshacerse humildemente de las costumbres y prejuicios. No deberían apuntar a otros para juzgarlos o sentirse superiores a aquellos con ideas distintas, dijo.

En un pasaje que pareció dirigido a los tradicionalistas, Francisco dijo que los obispos también deberían tener cuidado ante el endurecimiento de algunos corazones, lo que pese a las buenas intenciones, mantiene a las personas lejos de Dios. Pero, en alusión a los conservadores, también pidió tener valentía para no dejarse intimidar por las seducciones del mundo y las modas pasajeras.

El Papa, que deberá asistir a las sesiones, recibirá un informe final, con base en el cual elaborá una exhortación apostólica, si así lo considera.