Sociedad y Justicia
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Necesaria, la reducción de autos: investigador de la UNAM

Las nuevas reglas de tránsito aumentarán la contaminación

Contribuirán los límites de velocidad y prohibir la vuelta a la derecha

Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Viernes 8 de enero de 2016, p. 34

Lejos de mitigar los problemas de contaminación en el valle de México, obligar a los automovilistas a conducir a un máximo de 20 u 80 kilómetros por hora –como lo indica el nuevo reglamento de tránsito del Distrito Federal–, incrementará las emisiones contaminantes, aseveró Ricardo Torres Jardón, investigador del grupo de físico-química atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Criticó la nueva reglamentación –que impone límites en las velocidades de circulación para los vehículos, de 20 a 80 kilómetros por hora–, ya que esto forzará la combustión de los motores que no alcanzan la velocidad óptima y producirán mayor contaminación.

Los motores tienen una velocidad óptima que no es baja, entonces, cuando disminuimos la velocidad forzamos la máquina haciendo que la eficiencia de la combustión sea mucho menor.

En entrevista, a propósito de las razones de por qué en días recientes la ciudad de México y su zona conurbada han gozado de paisajes claros, el científico se dio tiempo para explicar que otra de las nuevas normas de tránsito que causarán más emisiones contaminantes es la abolición de las vueltas continuas a la derecha. Esto va a generar largas filas de autos y mayor complicación vial en algunas calles, lo que equivale a más carros lanzando emisiones.

Expresó que la claridad de la atmósfera en los días recientes en la ciudad no es resultado de un menor número de emisiones contaminantes, se dan por las condiciones meteorológicas, donde el viento ha tenido un papel relevante.

La limpieza del aire en el valle de México será efímera, pues los fuertes vientos de las mañanas y las noches son temporales.

Para mejorar la calidad del ambiente en la región enfatizó en la urgencia de reducir el número de automóviles, revisar a fondo los vehículos que funcionan con diésel y mejorar el transporte público.

La polución es producto de las emisiones de la actividad de la ciudad. Los que más contribuyen son los automóviles (que generan, entre otros, monóximo de carbono y dióxido de nitrógeno, sustancias que representan más de 80 por ciento de los contaminantes de la urbe) y después la parte industrial. Pero lo más contaminante es la flota vehicular de motores a diésel, particularmente el transporte de carga, pese a que el número de estos es mucho menor a los carros convencionales. Esto debido a que el control y verificación de este tipo de vehículos es poco estricto.

Además de los daños a la salud de las personas, estos contaminantes dañan la vegetación –causan quemaduras en hojas de algunas plantas– y también a las estructuras de edificios y monumentos, éstos en particular son perjudicados por el dióxido de azufre.

Torres Jardón recomendó que además hacer una revisión a fondo de los vehículos a diésel y generar opciones de transporte público decente, no el que hoy tenemos.

Sobre la opción de la bicicleta como medio de movilidad, dijo que son los ciclistas quienes con los niveles actuales de contaminación se ven más afectados.