Economía
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Descartan ayuda de emergencia; preocupación por bancos, sobre todo los de Europa

Persiste debilidad económica a ocho años de que estalló la crisis financiera global
 
Periódico La Jornada
Miércoles 17 de febrero de 2016, p. 32

Washington.

Ocho años después de la crisis financiera, el mundo empieza a asimilar una incómoda realidad: la economía global sigue teniendo grandes debilidades y puede que no haya ayuda de emergencia en camino.

La cotización a la baja del petróleo, la inflación plana y el fenómeno de las tasas de interés negativas se han sumado a una desaceleración en los mercados emergentes para despertar el temor a que la economía se ve amenazada por peligros que los bancos centrales –que actuaron como salvadores durante la crisis– podrían tener problemas para combatir.

Mientras tanto, los bancos minoristas vuelven a ser motivo de preocupación, sobre todo en Europa. Los bancos estaban en el centro de la crisis entre 2007 y 2009, que comenzó en Estados Unidos por los préstamos excesivos a propietarios de inmuebles con mala calificación crediticia, y después arrastró al mundo a una recesión.

Tenemos un crecimiento bastante flojo en todo el mundo. No tenemos ninguna inflación. Y hay mucha incertidumbre, dijo David Lebovitz, que asesora en estrategias de mercado para JP Morgan Funds.

Parte de la inestabilidad reciente podría ser una reacción exagerada de inversionistas temerosos. Y las bajísimas tasas de interés se deben en parte a las políticas de dinero fácil emprendidas por los bancos centrales, que hicieron todo lo que pudieron para fomentar el crecimiento en los años posteriores a la crisis.

El desempleo es bajo en varias economías grandes, con un 4.9 por ciento en Estados Unidos y 4.5 por ciento en Alemania. El Fondo Monetrio Internacional (FMI) prevé un aumento del crecimiento, de 3.1 por ciento el año pasado a 3.4 por ciento este año. Pero sigue lejos del crecimiento de 5.1 por ciento registrado en 2007, antes de la crisis.

Ahora empieza a asentarse la idea de que el crecimiento podría seguir siendo mediocre, y que la inestabilidad reciente podría ser algo más que la volatilidad normal.

En Japón, la rentabilidad por los bonos a 10 años se volvió negativa de forma temporal, lo que implica que los compradores de bonos estaban dispuestos a pagar al gobierno por el privilegio de ser sus acreedores, durante años. En Estados Unidos, las tasas de mercado a largo plazo vuelven a caer a pesar de que la Reserva Federal ha empezado a impulsarlas. Muchos bonos gubernamentales emitidos por gobiernos europeos se venden con rentabilidad negativa o cerca de cero.

Eso es alarmante porque las tasas tan bajas e incluso negativas están fuera de lo normal. Por un lado, apuntan a que los inversores de bonos no esperan que la economía crezca lo suficiente como para que los bancos centrales suban las tasas.

Además, se han producido fuertes caídas en las bolsas mundiales. El índice Standard and Poor’s 500 en la bolsa de Nueva York ha perdido 10.5 por ciento este año, el Nikkei 225 de Tokio ha retrocedio 16 por ciento, el índice compuesto de Shangai 22 por ciento y el alemán DAX alrededor de 14 por ciento.

Una brusca desaceleración en China amenaza con eliminar un pilar del crecimiento global. Una floja demanda de materia prima en el país ha golpeado a los productores de crudo y metales en otros países. Rusia, por ejemplo, que exporta energía, cayó en recesión y su moneda se ha depreciado.