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Penultimátum

Turquía: arte oprimido

E

ra la quinta ocasión en que se celebraría la Bienal de Canakkle, que mediante diversas actividades busca promover masivamente las artes en Turquía. El tema en esta ocasión era la inmigración, uno de los mayores problemas de la región.

Mas el fallido golpe de Estado de julio pasado contra el gobierno de Recep Erdogán y las continuas represiones a la libertad han hecho insostenible la situación para los artistas turcos. Hoy es uno de los cinco países más opresores con los artistas. Y, como anotaron los organizadores de la bienal, el arte no figura en el programa político del actual gobierno. A raíz del cierre, y coincidiendo con el aniversario de la muerte de Aylan Kurdi (el niño kurdo que apareció muerto en una playa turca), los organizadores de la Bienal dedicaron su no celebración a todas las personas que han sido expulsadas de sus casas.

Como fruto del fallido golpe contra el gobierno de Erdogán, miles de profesores universitarios y empleados públicos fueron despedidos de su trabajo; además, cerraron periódicos, radios y televisoras que no siguen las consignas del régimen. Miles de personas están en la cárcel, acusadas de simpatizar con los golpistas. Se prohibió cualquier expresion de inconformidad contra el gobierno. Una política que quiso extender a otros países, donde sí hay libertad de expresión.

Como en Alemania, donde el cómico Jan Böhmermann, animador del programa de la televisión Neo Magazine Royal, llamó coge cabras a Erdogan. Lo hizo a través de un texto que presentó como un poema difamatorio y que se hizo famoso vía las redes sociales.

La reacción del gobierno turco no se hizo esperar: denunció al cómico por insultos incalificables. El asunto se convirtió en un incidente diplomático entre ambos países, pues Turquía amenazó con romper el acuerdo que sobre refugiados firmó con la Unión Europea (UE) si no se procedía judicialmente contra el cómico. La pieza clave del acuerdo fue la canciller Angela Merkel y consiste en darle cientos de millones de dólares a Erdogán para que impida el paso hacia la UE de quienes huyen de la guerra en Siria.

Con el beneplácito de la canciller prosperó la denuncia de las autoridades turcas, con base en un artículo del código penal alemán del siglo XIX, obsoleto y que pronto será eliminado de la legislación, según el cual puede ser castigado con multa y cárcel hasta de cinco años quienquiera que insulte a un jefe de Estado extranjero.

Pero la fiscalía encargada del caso decidió la semana pasada no investigar las ofensas contenidas en el poema, porque no se puede probar con la seguridad necesaria que existan actos criminales.

Más criminal es, señalan los críticos de Erdogan y la UE, dar dinero para impedir el paso a los migrantes que buscan salvar sus vidas.