Sociedad y Justicia
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Negada por gobiernos, hace 20 años la levantaron cinco profesores con sus manos

Secundaria de wixárikas, emblema de lucha contra la discriminación

Académicas del Iteso apoyaron en la construcción de un plan de estudios, cuyo centro es la cultura de ese pueblo

El Conapred entregó reconocimiento al plantel Tatuutsi Maxakwaxi

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De izquierda a derecha, Agustín Salvador Martínez y Carlos Salvador Díaz, profesor y director de la secundaria, respectivamente, en San Miguel HuaixtitaFoto Blanca Juárez
 
Periódico La Jornada
Domingo 27 de noviembre de 2016, p. 41

La lucha más grande de los profesores de la secundaria wixárika Tatuutsi Maxakwaxi es por no ser discriminados. Hace más de 20 años, con sus propias manos, cinco maestros construyeron la escuela que el gobierno de Jalisco les negó. Tras décadas de resistencia, incluso frente a autoridades educativas, continúan defendiendo su visión diferente de estar en este mundo.

Cuando los niños de la comunidad San Miguel Huaixtita terminaban la primaria, hasta ahí se quedaban, porque no había más escuelas, recuerda en entrevista Carlos Salvador Díaz, director del centro educativo. Alguna vez, seguramente, en la Ciudad de México así batallaron: la gente poderosa sabía escribir y los pobres no, imagina el maestro de cultura wixárika Agustín Salvador Martínez.

Ambos estuvieron la semana pasada en la capital del país para recibir el Reconocimiento por la Igualdad y la No discriminación, que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) otorgó a Tatuutsi Maxakwaxi.

Están muy lejos

La autoridad huichola pidió a distintos gobiernos estatales una secundaria, pero se negó, sostiene Carlos Salvador. Es que están muy lejos e incomunicados y costaría mucho construir un plantel, les decían. Así que mejor nos organizamos y levantamos nuestra escuela.

En 1993 comenzaron los trabajos; académicas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) les ayudaron a crear un plan de estudios que pusiera en el centro la cultura wixárika. Padres de alumnos, éstos y profesores construyeron la primera aula e inauguraron Tatuutsi Maxakwaxi (Nuestro Abuelo Cola de Venado, en español),1995.

Los maestros no recibían sueldos y los estudios no tenían validez oficial. Pero, a fuerza de insistir, lograron incorporarse a la Secretaría de Educación Pública de Jalisco. Así se mantuvo por años, hasta que cedieron al asedio de la dependencia y, contra nuestra voluntad, se convirtieron en un centro educativo oficial. Se negaban a pertenecer al gobierno porque queríamos conservar el tipo de nuestra secundaria, bilingüe y bicultural. Las escuelas deben ser diferentes.

Les prometieron beneficios y no fue cierto. Hasta ahora no han recibido, dice, ni un trapeador. Lo único que consiguieron, sostiene, fue perder los apoyos de organizaciones sociales que desde el principio estuvieron con ellos. Con el tiempo, al menos, lograron plazas para los 11 maestros que actualmente laboran en Tatuutsi.

Quisiéramos que la Secretaría de Educación Pública (federal) nos evaluara por lo que hemos hecho. No sólo han permitido que cientos de adolescentes continúen sus estudios, muchos de sus egresados son profesionistas. Nuestra lucha más grande es por no ser discriminados. Los niños de otros pueblos ni siquiera saben que existimos. Deberíamos aparecer en los libros de historia.

Carlos Salvador, de 63 años, estudió en la Escuela Normal Superior de Jalisco y en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

El maestro Agustín Salvador, de 72 años, no pudo tener una carrera, era muy, muy pobre. Aprendió a hablar español como a los veintitantos; un mestizo que iba a comerciar a Huaixtita le enseñó el abecedario y un día, sin darse cuenta, las letras se unieron, cuando me acordé ya me hablaban las letras.

Tercer libro de maestro

Se eligió a Agustín profesor de cultura wixárika por su conocimiento de las tradiciones y la historia que dio origen a su pueblo. No quería porque no tengo estudios y tampoco material. ¿Cómo iba a entrar al salón sin material? Pero ahora va por el tercer libro que ha escrito con la ayuda de académicos del Iteso.