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Por el acuerdo, los bajos salarios y el desempleo se elevaron a grados sin precedente

En una eventual negociación del TLC se debe consultar al ciudadano: especialistas

La delincuencia y el narcotráfico se magnificaron con la apertura de la frontera en 1994

 
Periódico La Jornada
Lunes 19 de diciembre de 2016, p. 14

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) no ha sido una panacea para la economía del país. Por ello, si en una eventual renegociación del acuerdo, el gobierno mexicano no considera la opinión y condiciones de vida de la sociedad y se acepta un endurecimiento en las reglas del acuerdo, el afectado continuará siendo el ciudadano común, coincidieron en señalar especialistas de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM), Autónoma Metropolitana (UAM) e Iberoamericana.

Para Arturo Ortiz, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, desde la entrada en vigor del tratado firmado con Estados Unidos y Canadá, el ciudadano de a pie ha sido el más perjudicado por los bajos salarios, el desempleo, que se refleja en el ambulantaje, el cual se fue a controles sin precedente.

Riesgo de que crezca la informalidad

Añadió que “la criminalidad, la delincuencia y el narcotráfico, todos estos fenómenos –lo hemos comprobado mediante discusiones– existían antes de 1994, pero a un grado mínimo, y realmente se vinieron a magnificar a partir de que se abrió la frontera”.

En tanto, para Gregorio Vidal Bonifaz, del departamento de Economía de la UAM Iztapalapa, es imprescindible entrar a una renegociación del tratado porque no ha sido una panacea. No obstante, señaló que si se cierra más la relación de México con la economía estadunidense, los bajos salarios y la informalidad se van a mantener y quizá van a crecer.

Jesús Valdez Díaz de Villegas, académico del departamento de estudios empresariales de la Universidad Iberoamericana, agregó que también se afectaría el nivel de productividad en el sector exportador y se desestimularía la ventaja que siempre observa el inversionista extranjero en el país.

Ante la falta de claridad del gobierno sobre los temas que pueden plantearse, Ortiz consideró que debe abrirse “una discusión nacional en la que participen todos –no nada más ellos (las autoridades)–, en la que no se vean sólo los intereses de ese sector, sino de todos los mexicanos que estamos viviendo a diario estos problemas en la República”.

Y a pesar de que dentro de una renegociación cabe la posibilidad de que el gobierno mexicano dé un viraje a la economía para fomentar la producción y consumo nacionales, los especialistas coincidieron en que es poco probable que esto pueda suceder.

En los términos en que está planteada la coyuntura presente es que de existir una renegociación será propuesta del gobierno de Estados Unidos, lo que significa que ellos son los que plantearán las condiciones, dijo Díaz de Villegas.

El especialista agregó que las autoridades mexicanas siguen manteniendo la posición que ha caracterizado a éste y a gobiernos anteriores en cuanto a que no hay materia de renegociación en el TLCAN.