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Persiste la falta de participación ciudadana, lamentó el ambientalista

Cambiar hábitos sobre residuos sólidos llevará más de 20 años: Carlos Álvarez
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Planta de termovalorización en Reino UnidoFoto La Jornada
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La generación de basura ha crecido en todo el mundoFoto Jesús Villaseca
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Lunes 3 de julio de 2017, p. 30

En el planeta funciona un sistema de consumismo que domina la economía mundial, lo cual implica mayor generación de residuos sólidos urbanos, sobre todo en países en vías de desarrollo como México; cambiar los hábitos de reciclar y separar podría llevar más de 20 años; países europeos con otra educación y cultura no lo han logrado totalmente, sentenció Carlos Álvarez Flores, presidente de México Comunicación y Ambiente AC (MCA).

El ambientalista sostuvo que se generan a diario unas 13 mil toneladas de basura en la Ciudad de México, y que ante el reto de una política integral para su gestión persiste una falta de conciencia ambiental y participación ciudadana.

Álvarez Flores, egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con más de 28 años de experiencia en temas ambientales, afirmó que la generación de basura ha crecido no sólo en la Ciudad de México, sino en todo el país, incluso en el mundo.

El crecimiento poblacional y el consumismo son dos factores que influyen en el incremento de los residuos y lo padecen las grandes metrópolis como la Ciudad de México, argumentó el químico de profesión, quien añadió: los europeos llevan 40 años tratando de minimizar la generación de residuos, pero lo único que han logrado es reciclar y separar más.

Ante ello, sostuvo que la apuesta del gobierno de la ciudad de construir una planta de termovalorización para aprovechar el poder calorífico de la basura y generar energía eléctrica, es una decisión responsable e histórica.

Sin embargo, dejó en claro, que a pesar de que sea una buena opción esta tecnología, los ciudadanos deberán intensificar la separación y el reciclaje, aunque nos lleve mucho tiempo.

Mientras se avanza en esa ruta, enfatizó, es urgente atender el problema de la contaminación atmosférica que producen los rellenos sanitarios, donde actualmente la CDMX deposita 8 mil 500 toneladas y gasta para su traslado y confinamiento más de mil millones de pesos.

Dijo que un valor agregado de la planta de termovalorización es producir energía limpia para mover las 12 líneas del Sistema de Transporte Colectivo Metro, y con ello la Ciudad de México estará cumpliendo con la reducción de gases efecto invernadero a la que está obligada por el Acuerdo de París y también las nuevas obligaciones que señala la Ley de Transición Energética vigente.

Explicó que en una reciente visita que realizó a dos plantas de termovalorización, una ubicada en la región de Lille, Francia, y Newhaven, en Reino Unido, pudo corroborar que son tecnologías que no contaminan: el control de emisiones es estricto y supervisado por la autoridad, así como por ciudadanos informados que verifican que la operación no tenga impacto a la salud.

Dijo que en esta visita se entrevistó con Margaret Bates, presidenta del Instituto de Gestión de Residuos del Reino Unido, reconocida por la corona inglesa, quien le mostró estudios que han hecho organismos oficiales y particulares sobre el impacto a la salud y todos los estudios que han hecho en los 30 años pasados, los cuales señalan que no hay relación entre los daños a la salud de los humanos con las plantas de termovalorización.

Bates, considerada una de las 100 personas más influyentes en la gestión de residuos en el mundo –con trabajo en la Organización de Naciones Unidas en esquemas de manejo de desechos–, dice que es más peligroso para la salud vivir junto a una vialidad primaria transitada por miles de vehículos que al lado de una planta termovalorizadora.

Álvarez Flores destacó que la que planta proyectada por el gobierno de la CDMX será construida en el Bordo Poniente, donde la densidad poblacional, aunque es representativa, no será afectada.

El presidente de MCA sostuvo que la agrupación que representa estará atenta a que el Gobierno de la Ciudad de México supervise al consorcio Proactiva Medio Ambiente SA de CV-Veolia –que resultó adjudicado para construir el proyecto– para que cumpla con emisiones controladas dentro de los límites de la normatividad ambiental y del manejo adecuado de cenizas y escorias.

Concluyó que la Ciudad de México no sólo será referente a escala mundial al ser la primera ciudad en América Latina en aprovechar su basura para generar energía eléctrica, sino que se volverá un ejemplo para que diversas entidades del país sigan en esa misma ruta, sobre todo en los estados donde prevalecen tiraderos a cielo abierto que son altamente contaminantes.